ESTÁS LEYENDO...

Piernas !qué pesadas!.

Piernas !qué pesadas!.

El sedentarismo es una de las principales causas de
que casi el 80 % de la población padezca problemas de varices y sienta el peso
de sus piernas como algo insoportable

Son cerca de las once de la
noche y Mónica llega a su casa después de acabar su jornada laboral. Trabaja
como dependienta en un centro comercial y durante ocho horas al día, sus
piernas han de soportar, sin tregua, el peso de su cuerpo. Cuando llega el
momento de dormir, comprueba que tiene los tobillos ligeramente hinchados y que
aparecen las primeras varices, lo que le produce una intensa sensación de
pesadez. Un día más ha de colocar los pies sobre un cojín durante toda la noche
para poder descansar.

Pero el caso de Mónica no es una excepción. El
porcentaje de la población que tiene problemas en sus extremidades inferiores
es cada vez más elevado. Existen estudios epidemiológicos que hablan de que un
80 por cierto de la población adulta sufre a lo largo de su vida problemas de
piernas cansadas, hinchazón, varices, etc. En muchas ocasiones, estos problemas
se identifican únicamente con la fatiga y se resta importancia a un problema
mucho mayor que, si se le presta atención, puede evitarse o, al menos,
paliarse.

Los secretos de una mala circulación

Es cierto que los hábitos de vida modernos contribuyen
en gran medida a la aparición de estas dolencias, relacionadas con una mala
circulación de la sangre. El sedentarismo
es uno de los factores principales de la pesadez en las piernas, ya que la
falta de ejercicio físico provoca una mala circulación sanguínea, el retorno de
la sangre hacia el corazón se ralentiza y, finalmente, se acumula una gran
cantidad de líquido en los tejidos. El resultado es una desagradable, y
dolorosa, sensación de que nuestras piernas pesan más de lo normal.

En el caso de las varices, además, entre los agentes
causantes entran en juego la herencia,
la constitución individual y
trastornos como el estreñimiento.
Además, las mujeres están más predispuestas a padecerlas que los hombres debido
a una serie de factores hormonales y a los embarazos. Por último, el uso de
prendas de vestir muy ajustadas, los zapatos con tacones muy altos o muy bajos,
el consumo de algunos anticonceptivos y el abuso de alcohol y tabaco aumentan
las probabilidades de que las varices terminen por inundar nuestras piernas.

Las influencias del buen tiempo

También hay que prestar especial importancia a la
llegada del buen tiempo. Las exigencias estéticas obligan a lucir un tono de
piel más oscuro, por lo que indiscriminadamente sometemos a nuestras piernas a
permanecer muchas horas al sol y a soportar temperaturas muy elevadas que
dificultan la circulación de la sangre. Y aquí no es aceptable el refrán de que
?para presumir hay que sufrir?. Es preferible tener unas piernas sanas que
bronceadas.

Cómo diagnosticar las varices

Generalmente, identificamos las varices con el
abultamiento exagerado de las venas de las piernas, aunque también pueden darse
en otras partes del cuerpo. En realidad, se forman por un mal funcionamiento de
las válvulas de las venas, que hace que la sangre se estanque en ellas,
provocando su ensanchamiento. Normalmente, no nos damos cuenta del problema hasta
que no observamos esta especie de ?gusanos? que recorren nuestras extremidades
inferiores. En el caso de las varices más pequeñas, aparecen como pequeños
hematomas en la piel. En muchas ocasiones, los síntomas se presentan antes de
que las varices sean visibles. Además de dolor, es muy habitual notar un
enrojecimiento y picor en la piel, que erróneamente se atribuye a un trastorno
dermatológico o a la sequedad cutánea, razón por la que hay que estar atentos a
estos primeros indicadores. En cualquiera de los casos, ha de ser el médico
quien se encargue de diagnosticar y tratar de forma adecuada las varices, mediante
palpación de las piernas.

Tipos de varices

1.      

Varices pequeñas
(varículas, varicosidades,
arañas, etc.):
normalmente no pasan de ser un problema estético que en
ocasiones puede producir sensación de pesadez y cansancio, además de quemazón.

2.      

Varices medianas (reticulares): representan ya un problema de salud para quien las
padece, puesto que pueden producir flebitis (inflamación de las venas) en la
superficie de la piel. Los dolores que provocan son mucho más intensos.

3.      

Varices grandes (tronculares): su tratamiento es completamente necesario ya que
pueden acarrear complicaciones que van desde la flebitis superficial hasta una
tromboflebitis profunda (inflamación de las venas con formación de trombos o
coágulos).

Y ahora, ¿qué hago, doctor?

1.      
Cuando la
fase de prevención no ha sido efectiva y el problema ya es latente, lo mejor es
acudir al especialista y que él nos
indique qué método es el más idóneo para curar las varices o al menos para
reducir la pesadez que producen en las piernas.

2.      
En un primer
momento, puede ser aconsejable aplicar cremas
o geles refrescantes
que favorecen la circulación de la sangre, tonifican y
alivian la pesadez. El farmacéutico te puede recomendar el empleo de medias elásticas de compresión, que son
aptas tanto para prevenir la aparición de las varices como para curarlas.

3.      
Cuando el
problema es más grave, se puede recurrir a otros métodos. El más habitual,
sobre todo para las varices pequeñas, es la esclerosis (conocida con el nombre de ?secado de varices?), que
consiste en inyectar una sustancia química en las paredes vasculares de forma
que éstas se aproximan hasta cerrarse. Desaparecen así el relieve y el
antiestético color oscuro.

4.      
Si la
dolencia está mucho más desarrollada, lo mejor es someterse a una intervención quirúrgica, que puede
realizarse bajo anestesia local, en la que se extirpan las varices mediante
pequeños cortes.

La despensa, una buena aliada

Sin duda, una alimentación equilibrada es sinónimo de
buena salud. Las piernas no son una excepción y su buen estado requiere también
cuidar la dieta. La ingesta de verduras y frutas de forma habitual favorecen el
descanso de nuestras extremidades inferiores, ya que son ricas en flavonoides y
ejercen una acción antiinflamatoria y vasoconstrictora. Al mismo tiempo, es
aconsejable moderar el consumo de sal de mesa y de los alimentos muy salados
como conservas, embutidos, patés y salmueras.

Prevenir, mejor que curar

En muchas ocasiones, basta con tener un poco de
sentido común y seguir una serie de pautas que evitarán tanto las varices como
la pesadez en las piernas. Para ello, podemos hacer caso de los siguientes
consejos:

1.      
En caso de
hinchazón, túmbate 2 ó 3 veces al día durante unos 15 minutos, colocando las piernas
en alto y tumbándote sobre el lado izquierdo para favorecer el flujo de sangre
entre las piernas y el corazón.

2.      
Evita las
fuentes de calor directas y los baños a temperaturas muy altas, así como
saunas. Además, procura finalizar siempre la ducha con agua fría.

3.      
Para depilarte,
lo más conveniente es utilizar ceras frías y cremas.

4.      
Si tienes permanecer
sentada durante muchas horas, procurar levantar las piernas de vez en cuando y,
ante todo, no las cruces.

5.      
Utiliza
calcetines y medias que no opriman y zapatos cómodos.

6.      
Realiza
masajes sobre las piernas y los pies, desde los tobillos hasta el muslo.

7.      
Haz ejercicio
y no te olvides de andar todos los días. No hace falta hacer grandes caminatas,
ya que los paseos cortos pero frecuentes contribuyen a mantener unas piernas
menos pesadas y sin varices. Además, durante el tiempo que permanezcas sentada,
procura hacer pequeños ejercicios con los pies, moviéndolos de arriba hacia
abajo, por ejemplo.

8.      
Combina estos
cuidados con remedios naturales en forma de plantas como el rizoma, raíces de
rusco, semillas de castaño de Indias, frutos de ciprés u hojas de vid roja.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page