ESTÁS LEYENDO...

Pies planos. El diagnóstico a los tres años.

Pies planos. El diagnóstico a los tres años.

De nada sirve preocuparse antes. El pie plano es una condición con la que nacen la mayoría de los niños y que normalmente se debe a la inmadurez del pie

Cuando nace, el ser humano no tiene un pie configurado, ya que las estructuras músculo-esqueléticas no han madurado lo suficiente. A ello se une el que en el bebé los arcos del pie no son perceptibles, al estar envuelto por una capa de tejidos blandos que dificulta la observación de la bóveda plantar, de ahí que sea difícil su diagnóstico antes de los tres años. Solamente cuando el niño ha adoptado la bipedestación y se aplican a éste los esfuerzos de las tensiones derivadas del soporte del peso y la marcha, se empiezan a hacer aparentes los arcos, especialmente el longitudinal. A partir de los tres años es cuando los pies del niño presentan los arcos naturales ya definidos, por lo que es a partir de esta edad cuando hay que plantearse su corrección.

El pie, pura arquitectura gótica

El pie se compone de un conjunto de 26 huesos articulados entre sí formando una bóveda con arcos y arbotantes, a los que hay que añadir más de 100 ligamentos, así como tendones, fascias plantares y músculos que mantienen la bóveda y diseñan, entre todos, una estructura elástica, dinámica y móvil. La principal función del pie es soportar el peso corporal durante la permanencia de pie y la marcha. En posición bípeda, el peso corporal se reparte armónicamente entre determinados puntos de apoyo del pie en el suelo: el calcáneo y los huesos del metatarso correspondientes a cada uno de los cinco dedos. La bóveda plantar, que une estos puntos de apoyo, cumple una función de soporte y distribución de las fuerzas gravitatorias, similar a la que efectúan los arcos de los puentes.

El pie plano

En caso del pie plano el talón está desviado hacia fuera y los arcos longitudinales de la bóveda plantar tienen una altura menor de la normal. En consecuencia, el peso corporal no se reparte de forma armónica entre los puntos de apoyo habituales del pie y se produce una alteración de su biomecánica. El arco longitudinal está hundido y casi toda la planta se apoya en el suelo. Aunque las causas del pie plano no están claras, este trastorno parece deberse a una hiperlaxitud de los ligamentos y a una disminución del tono de los músculos. Ambos sostienen y configuran la bóveda del pie, y si fallan éste se viene abajo.

Cómo percatarse

 

  • Aunque comúnmente los pies planos flexibles propios de la infancia no suelen causar molestia alguna, en ocasiones pueden producir cansancio al caminar y dolor en las piernas. Estos síntomas sin embargo son muy frecuentes en el pie plano rígido y doloroso, propio de los adultos.

 

  • Los niños con pies planos tienen un andar desgarbado.

 

  • Los niños con pies planos suelen gastar mucho la suela de los zapatos, sobre todo el talón por su parte interna.

 

Técnicas de diagnóstico

Una vez cumplidos los 3 años y para diagnosticar de manera precisa el pie plano hay que hacer una exploración física de los diversos segmentos anatómicos del pie y algunos exámenes complementarios:

 

  • En la exploración física se observa una desviación del talón hacia afuera y una disminución de la altura de la bóveda plantar. La observación de la marcha permite detectar una cojera o desviación compensatoria de la columna vertebral.

 

  • la fotopodografía es un estudio de las huellas plantares, para cuya realización se untan las plantas de los pies con un líquido revelador fotográfico, para apoyarlos después sobre papel fotográfico colocado sobre una superficie dura y lisa. El estudio de las distancias que separan determinados puntos preestablecidos determinará si existen las deformaciones del pie plano y el grado. Una huella plantar normal es aquella en la que el ancho en la parte central del pie es la mitad que el ancho de la parte del antepié.

 

  • En la radiografía se observa el grado de desviación del talón y se determina si existen alteraciones óseas en la bóveda plantar. Si existen alteraciones óseas, como ocurre en el pie plano del adulto, estas lesiones son irreversibles.

Qué hacer

 

  1. Según afirma José Luis Muñoz Álvarez, presidente del Colegio de Podólogos de Castilla y León, los niños deben andar más a fin de que se fortalezca su musculatura plantar, así como utilizar menos las zapatillas.
  2. Además, cuando los niños comienzan a andar, lo hacen sobre superficies duras y firmes propias del medio urbano (suelo de las casas, asfalto, aceras pavimentadas?), y la mayoría de las veces utilizan un calzado duro e inadecuado, lo que contribuye a la formación y evolución del pie plano.  Por lo tanto, según Muñoz Álvarez, lo primero que tienen que tener en cuenta los padres es que los niños caminen descalzos por terrenos blandos, arenosos e irregulares, que obliguen a sus pies  a hacer fuerza y a adaptarse al terreno.
  3. También es conveniente que los niños realicen una serie de ejercicios para ejercitar el pie: primero caminar descalzo apoyándose únicamente en el borde externo de los pies, después apoyándose en los talones, y luego de puntillas. También es bueno mantener el equilibrio sosteniéndose sólo con un pie y después con el otro, y probar a coger prendas con los dedos a modo de garra.
  4. Según Muñoz Álvarez, un pie plano flexible que no genera molestias y al que se ha descartado mediante examen físico cuidadoso la existencia de anormalidades, no requiere tratamiento, aunque el uso de plantillas diseñadas específicamente puede conservar los logros aprendidos con el ejercicio y la marcha. Sin embargo, el pie plano rígido o doloroso requiere de un tratamiento ortopédico, cuya principal elección será la confección de plantillas. Muchos especialistas opinan que las plantillas y los zapatos ortopédicos sólo consiguen aliviar las molestias y conservar lo que se va ganando poco a poco con el ejercicio y la marcha.

 

La cirugía: a partir de los 10 años

Sólo un 2 % de los pies planos infantiles requieren un tratamiento quirúrgico. El más eficaz es la operación calcáneo-stop, que consiste en introducir un tornillo en el calcáneo que obliga a modificar la posición del pie y contrarresta la inclinación. Esta intervención, sencilla y poco cruenta, se realiza cuando el niño alcanza los 10 años y al día siguiente o a los dos días de operados ya pueden caminar. En los casos más severos, por otro lado poco frecuentes, esta intervención se combina con un alargamiento del tendón de Aquiles.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page