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Pies y compras: ármalos para la batalla.

Pies y compras: ármalos para la batalla.

Sequedad, callos, durezas, quemazón, sabañones. Una tarde de compras puede convertirse en un infierno si no pones tus pies a punto. Antes de lanzarte, piensa en ellos

No hay actividad en la que no participen: trabajo, deporte, ocio, nada escapa a su ámbito. Ante semejante servicio, ¿cómo no mimarlos?

Tengo los pies destrozados

Los pies están continuamente sometidos a la acción perjudicial del frío, del agua calcárea, del calor, del roce por efecto de zapatos muy cerrados y de la falta de transpiración por el uso de calcetines de tejidos sintéticos. Parece que lo aguantan todo y, normalmente, a cambio de nada. Esto no quiere decir que acaben por resentirse y nos devuelvan la afrenta en forma de callos, sequedad, transpiración excesiva, quemaduras, ampollas, sabañones, y una larga lista de molestias, fácilmente combatibles con una adecuada atención e higiene, guiada por el consejo de tu farmacéutico.

Exceso de transpiración

También en invierno

El uso de zapatos cerrados expone a los pies a la humedad y al exceso de transpiración (hiperhidrosis), más aún en presencia de tejidos sintéticos o caucho. Además, la maceración que se produce al caminar, provoca la degradación de los elementos que componen el sudor (bromhidrosis).

  1. Lávate los pies con un jabón antiséptico.
  2. Sécalos cuidadosamente, sobre todo entre los dedos.
  3. Aplícate una crema desodorante durante la noche.
  4. Por la mañana, completa la higiene con un producto antitranspirante.

Sequedad

El agua calcárea, el frío y el roce de los calcetines hacen que cada invierno los pies adquieran una sequedad característica: la piel se espesa y toma un aspecto acartonado en la que aparecen fisuras, sobre todo en los talones, lo que provoca grandes molestias al andar.

  1. Para combatir la sequedad: limpia y lima los pies con la ayuda de productos exfoliantes que te ayuden a eliminar la capa córnea.
  2. Hidrátalos con cremas enriquecidas en vitamina A, E, B5 y F, o con humectantes que sirven para fijar el agua, como la urea, el sorbitol o la alantoína.
  3. Aplica estos productos insistiendo en las zonas de riesgo como los talones, y bajo el dedo gordo del pie.

Queratosis

Callos, durezas, ojo de perdiz, juanetes ¿cuál es la diferencia entre todos estos tipos de queratosis, la mayoría de las veces acompañadas de dolor?

Los callos se sitúan sobre las articulaciones de los dedos, las durezas en las plantas de los pies, el ojo de perdiz entre los dedos y los juanetes en el borde interior del pie.

Para combatirlos, puedes elegir entre la vía mecánica o la vía química.

  1. La vía mecánica comprende todos los útiles de pedicura: raspador, lima, esponja anticallosidades, piedra pómez y útil para cortar callos.
  2. La vía química te ofrece soluciones o parches coricidas a base de ácido salicílico, para eliminar todo tipo de callosidades.
  3. Para reducir el dolor y las molestias, prueba con parches adhesivos protectores, que limitan la presión. También existen parches hidrocoloides, que, además de proteger, facilitan la regeneración de la epidermis y la cicatrización.

Quemazón plantar

Una larga caminata puede producir la inflamación de la planta del pie, por efecto del recalentamiento. Las zonas de apoyo son las que más se resienten, presentándose enrojecidas, calientes e inflamadas y dolorosas.

  1. Dale a tus pies un baño relajante que reduzca la fatiga acumulada durante el dia.
  2. Refréscalos y reduce su inflamación con un masaje a base de cremas tonificantes y calmantes.

Ampollas

Un calzado inadecuado o nuevo suele ser la causa más frecuente para que se produzca una ampolla. La piel se calienta, enrojece y se inflama, dando paso a la ampolla. Si vas a salir a andar sin descanso y quieres prevenirlas, prueba a aplicarte un spray antiampollas sobre los lugares estratégicos. Otro truco muy útil es ponerte doble calcetín.

1.        Evita abrir la ampolla o arrancarla.

2.        Cúbrela con un parche a base de hidrocoloides para que se reabsorba sola.

3.        Normalmente la cicatrización se produce a los dos o tres días.

4.        Si la ampolla se abre, desinféctala y corta la piel sobrante con delicadeza. Después cúbrela con un parche.

Sabañones

El frío o el uso de calcetines o medias muy apretados pueden producir sabañones en los dedos, en el dorso del pie y sobre el talón. Si no se tratan debidamente, la sensación de entumecimiento puede seguirse de grietas y ulceraciones, produciendo dolor e insensibilidad en los dedos.

  1. Evita introducir los pies bruscamente en agua caliente. Más bien dales un baño de agua tibia.
  2. Masajéalos con una crema de efecto cálido inmediato que estimule la circulación.
  3. Siempre que salgas, aplícate una crema anti-frío que encontrarás en la farmacia.


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