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“¿Por qué el estrés es malo para tu cerebro?”...

“¿Por qué el estrés es malo para tu cerebro?”

El término estrés significa cualquier experiencia interna de inestabilidad psicológica como resultado de factores ambientales externos. Esta enfermedad es una fuente de patología y tiene efectos a corto, medio y largo plazo. Además, puede dañar el cerebro a nivel molecular y desde ahí extender su daño a través de las hormonas al resto del cuerpo. En este sentido, el mejor tratamiento es prevenirlo y una vez padecido, superarlo cuanto antes.

Para profundizar en una de las mayores cargas a nivel psicológico y psiquiátrico de nuestros días, ha tenido lugar en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, dentro del marco de actividades de la VII Semana de la Ciencia de Madrid, una mesa redonda bajo el título “¿Por qué el estrés es malo para tu cerebro?”.


 

La citada mesa de debate ha contado con la presencia de tres de los principales investigadores del CIBERSAM: el doctor Celso Arango, secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y director científico del CIBERSAM, el doctor Juan Antonio Micó, de la Universidad de Cádiz y el doctor Juan Carlos Leza, de la Universidad Complutense de Madrid.


 


El estrés a examen

Entre las causas o desencadenantes del estrés podemos encontrar aquellos que alteran el equilibrio del organismo, el exceso de información, el daño, el aislamiento, la presión grupal y la frustración.

Asimismo, el estrés se puede dividir en varias etapas, que van desde la primera señal de alarma, cuyo síntoma más característico es la tensión muscular, a la etapa de resistencia con el síntoma de tensión psíquica. Para desembocar finalmente, si la tensión persiste, en agotamiento con síntomas físicos somáticos. Igualmente, son síntomas psíquicos de estrés también el nerviosismo, la alerta, el insomnio, la falta de concentración y memoria, la irritabilidad, tristeza, falta de energía, disminución de la sociabilidad y  desmotivación. Y entre los síntomas físicos, destacan, la sensación de ahogo, rigidez muscular, pupilas dilatadas, tensión alta, úlceras, cefaleas, etc.


 

Por otro lado, el tipo de estrés puede variar enormemente dependiendo del entorno estresante, la duración del estresor, la intensidad del éste y las consecuencias clínicas.

Según el entorno, cabe distinguir entre entornos como sufrir el “síndrome del quemado” o “mobbing” en el entorno laboral; tener padres mayores, enfermos crónicos o hijos problemáticos en el entorno familiar; tener altas expectativas, incapacidad, abuso, acoso hiperresponsabilidad o agendas cargadas en el terreno escolar; y tener problemas con “la crisis de la economía” o con los vecinos, por ejemplo, en el terreno social.

Según la duración del estresor, se puede distinguir entre estrés agudo, que es el derivado por un acontecimiento puntual, como puede ser una muerte, una separación o un accidente; o estrés crónico, como consecuencia de un acontecimiento sostenido en el tiempo, como puede ser el mobbing, el “síndrome del quemado” o el acoso escolar.

Según la intensidad del estresor, se pueden encontrar los tipos de estrés leve (gripe, época de más trabajo, enfermedad de un compañero), moderado (vecino problemático, muerte esperada de un familiar mayor) o grave (catástrofe, violación).


 

Y, por último, dependiendo de las consecuencias clínicas, el estrés puede ser causante de patología, desencadenante de patología y perpetuante de patología.


 


Cómo nos afecta el estrés

El estrés puede afectarnos s
in llegar a causar patología o desencadenando una. De entre ellas, se distinguen:

– Causa de patología aguda, como los trastornos adaptativos, en los que hay estresor agudo e intensidad moderada. Con síntomas de ansiedad, depresión, conductuales y/o mixtos. Los síntomas son leves y recortados en el tiempo y no duran más de unos meses.

– Causa de patología sub-aguda, como los trastorno por Estrés Post-traumático, en los que hay un estresor muy agudo y muy grave, los síntomas son intensos al cabo de meses y la duración es indefinida. Y los trastorno afectivos, que son la prolongación del trastorno adaptativo por intensidad o duración del estresor o vulnerabilidad del sujeto, en el que los síntomas sostenidos más de 6 meses.

– Causa de patología crónica, como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia  y los trastornos somatomorfos, en los que el estresor es crónico y leve/moderado y los síntomas son sostenidos durante largos periodos .de tiempo


 

Además el estrés puede desencadenar las siguientes patologías en uno mismo, como son los trastornos mentales (episodios depresivos, maníacos y psicóticos); las enfermedades autoinmunes (lupus, espondilitis anquilopoyética y colitis ulcerosa); las enfermedades dermatológicas (psoriasis y dermatitis en general); y las enfermedades degenerativas  como las demencias.

Para superar el estrés, lo mejor es evitarlo con modos sanos de vida, comunicarlo, resistirlo creyendo en uno mismo, limitarlo y tratarlo con ayuda profesional.

 



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