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Prediabetes. sin tiempo que perder.

Prediabetes. sin tiempo que perder.

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PREDIABETES. SIN TIEMPO QUE PERDER

El 15% de la población española, unas 600.000 personas, sufre prediabetes. Para evitar que vaya a más, tienes dos herramientas infalibles: buena alimentación y ejercicio moderado pero diario

Tener prediabetes significa estar ante los prolegómenos de una enfermedad crónica y con posibles complicaciones graves a largo plazo, la diabetes de tipo 2. Hoy en día, están claros los riesgos de esta enfermedad crónica asociada a la obesidad y a una alimentación desequilibrada, que no hay que tomar a broma. En la diabetes de tipo 2, pocos son los casos en los que antes no se haya vivido una situación de prediabetes. Esto se debe a que cuando nuestro organismo deja de metabolizar correctamente la glucosa, suele ser el resultado de algo progresivo. La visita al endocrino y mediciones regulares de los niveles de azúcar en plasma desde que notes los primeros síntomas, te evitarán encontrarte “de golpe y porrazo” ante un diagnóstico de diabetes de tipo 2. Ya sabes, si tienes más de 45 años y sobrepeso u obesidad, mantén alta la guardia.

Qué es la prediabetes

La prediabetes implica una alteración del metabolismo de asimilación de la glucosa previa al desarrollo de diabetes tipo 2 o diabetes no insulino dependiente, también conocida como diabetes del adulto. Este diabetes de tipo 2 indica un desorden metabólico que resulta como consecuencia de la incapacidad del cuerpo para producir suficiente insulina o para utilizarla adecuadamente. Es la forma más común de la enfermedad, representando entre 90 y 95% de los casos de diabetes.

Dos son las pruebas que nos hablan de la presencia o no de prediabetes.

  1. La prueba de la glucemia plasmática en ayunas (GPA). Si los valores de glucemia se sitúan en torno a los 110 mg/dl y los 125 mg/dl, se considera que la glucemia basal está alterada.
  2. Otra prueba que determina la existencia de prediabetes es la prueba de tolerancia oral a la glucosa o “curva de la glucemia” (PTOG). Ésta se realiza a las dos horas de efectuar la primera prueba en ayunas, y si los valores corresponden a cifras entre 140 mg/dl y 199 mg/dl, puede hablarse de una alteración a la tolerancia a la glucosa o una intolerancia a la glucosa (IGT).

Los valores registrados por encima de estos valores límite indicarían la existencia de diabetes. Los registrados por debajo indicarían que no existen alteraciones en el metabolismo de la glucosa.

Candidatos

  1. Personas de 45 o más años de edad y con sobrepeso.
  2. Menores de 45 años pero que cuentan con sobrepeso u obesidad en algún grado. En estos casos, el médico de cabecera puede determinar si son o no necesarios estudios en laboratorio, de acuerdo a la existencia de otros factores de riesgo: hipertensión arterial, elevación de los triglicéridos en sangre, bajas cifras de “colesterol bueno” (HDL), antecedentes familiares de diabetes, diabetes gestacional o pertenencia a grupos étnicos con alta prevalencia de diabetes (afroamericanos, hispano-latinos, nativos americanos).
  3. 30 minutos al día de actividad física moderada junto a una pérdida de peso del 5 al 10 por ciento, reducen a más de la mitad las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2

    Síntomas que nos hablan de prediabetes

    • Mucha hambre (Polifagia).
      • Sed excesiva (Polidipsia).
      • Boca seca y piel seca.
      • Exceso de orina (Poliuria).
      • Pérdida de peso inusual.
      • Fatiga extrema.
      • Irritabilidad.
      • Infecciones frecuentes.
      • Visión borrosa.
      • Heridas que no cicatrizan con facilidad.
      • Cosquilleo/adormecimiento en manos y pies.

      El mejor momento para prevenir

      La prediabetes ofrece una ocasión propicia para llevar a cabo intervenciones de tipo preventivo. 30 minutos al día de actividad física moderada junto a la pérdida de peso del 5-10 por ciento, reducen a más de la mitad la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. No olvides que si tienes prediabetes tienes un 50% más riesgo de experimentar algún problema cardiológico o cerebrovascular. Así pues, ojo con los hábitos asociados a estos riesgos, como el tabaquismo, el abuso del alcohol o la frecuencia de comidas copiosas y desequilibradas. Y vigila siempre tu tensión arterial y tus niveles de colesterol sanguíneo.



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