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Dos nuevos estudios se centran en la prevención de la alergia en la población infantil

En el marco del 3er Encuentro sobre Alergia Alimentaria y Anafilaxis (FAAM 2014) organizado por la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) en Dublín (Irlanda), dos nuevos estudios se centran en la prevención de la alergia en la población infantil.

  • La barrera epitelial, punto de partida de la alergia alimentaria

La piel forma una barrera segura entre el organismo y el medio ambiente, evitando la invasión de patógenos y defendiéndose de las agresiones químicas y físicas, así como de la pérdida irregular de agua y solutos.

Un estudio de la Universidad de Cork (Irlanda), realizado sobre más de 1.900 niños irlandeses en la infancia temprana, exploró, de forma no invasiva, la función de su barrera epitelial mediante la medición de la evaporación del agua de la piel de los bebés. El estudio mostró que la disfunción de la barrera de la piel predice la sensibilización a alérgenos alimentarios a los dos años de edad. La hipótesis planteada por los investigadores es que los defectos en la barrera de la piel podrían ser el punto de partida de la alergia alimentaria.

“Ahora que hemos demostrado que la sensibilización a alérgenos alimentarios se produce a través de una disfunción en la barrera de la piel, el siguiente paso sería investigar si es posible proteger la barrera de la piel en la primera infancia y evaluar, de esta forma, si disminuiría la tasa de sensibilización a alimentos y alergia en los niños”, explica la Dra. Maeve Kelleher, Equipo de Pediatría y Salud Infantil, University College Cork.

Jonathan O’B Houriane, Profesor de Pediatría y Salud Infantil, University College Cork y co-presidente del 3er Encuentro sobre Alergia Alimentaria y Anafilaxis (FAAM 2014), enfatiza: “este es el mayor conjunto de datos de medición de la función barrera de la piel, y también el realizado de forma más temprana. Es posible identificar a aquellos bebés recién nacidos, antes de que dejen el hospital de maternidad, que pueden ser más propensos a desarrollar eczema y alergia a los alimentos, ahora que tenemos un método para identificar a los bebés de mayor riesgo”.

  • Un giro de 180º en el enfoque

La Investigación en el Kings College de Londres (Reino Unido), prueba la hipótesis de que la introducción temprana (a partir de tres meses de edad) de seis alimentos alergénicos (leche de vaca, huevo, pescado, trigo, sésamo y cacahuete) en la dieta de un niño, junto con la lactancia materna continuada, reduciría el número de niños que desarrollan alergia a los alimentos y otras enfermedades alérgicas -tales como eccema atópico- con tres años de edad.

“Si bien es ampliamente aceptado que la leche materna es el mejor alimento para los bebés, todavía no está claro si la exclusión de los alimentos alergénicos de la dieta antes de los seis meses de edad es la mejor manera de prevenir el desarrollo de alergia a los alimentos y otras enfermedades alérgicas como el eccema. Este estudio tiene como objetivo proporcionar una respuesta a esta importante cuestión”, señala el Dr. Michael Perkin, Departamento de Alergia Infantil, del King’s College London.

El estudio tiene como objetivo demostrar que la introducción temprana de alimentos alergénicos en niños que aún son amamantados promoverá la tolerancia inmunológica a estos alimentos alergénicos. “Este enfoque es un giro de 180° para los alergólogos que eran grandes partidarios del retraso en la introducción de estos alimentos, en la década de los 90”, subraya el Prof. Hourihane.

Ambos estudios, entre otros muchos, se presentarán en el Encuentro sobre Alergia Alimentaria y Anafilaxis – FAAM 2014, organizado por la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), que reúne a más de 500 investigadores y médicos en Dublín (Irlanda) desde hoy hasta el 11 de octubre.

La alergia alimentaria es una enfermedad frecuente; según datos auto-reportados, hasta el 17% de europeos podrían sufrir alguna forma de alergia a los alimentos, siendo la población infantil la más afectada1. Además, existe una falta de comprensión sobre la alergia a los alimentos, especialmente su impacto en la calidad de vida y los costes que genera1. Además, pocas personas saben que una reacción alérgica grave, como la anafilaxia, puede provocar la muerte.1





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