ESTÁS LEYENDO...

Primavera con previsión de pólenes de leve a moder...

Primavera con previsión de pólenes de leve a moderada intensidad en España

Previsión de pólenes Primavera 2018

Los alérgicos a los pólenes (unos ocho millones en nuestro país) se enfrentarán a una primavera de leve a moderada intensidad en España en 2018, según las previsiones de polen dadas a conocer esta mañana por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Concretamente, las previsiones de polen apuntan a una primavera moderada en el centro peninsular, muy leve en las Islas Canarias, moderada en el suroeste y leve en el resto de la Península Ibérica.

La presentación de estos datos ha corrido a cargo del doctor Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC y el doctor Joaquín Sastre presidente de esta sociedad, quienes han explicado que los pólenes que más síntomas producen en nuestro país son las gramíneas, el olivo, el ciprés, lasalsola, el plátano de sombra y la parietaria. 

“Este año los ocho millones de alérgicos al polen se enfrentan a una primavera de intensidad moderada, con una concentración estimada que oscilará entre los 3.603 granos por metro cúbico de aire en Madrid, los 3.731 en Ávila y los 4.874 en Toledo”, revela el doctor Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). 

Lluvias/temperaturas/polinización

Existe una relación directa entre las precipitaciones del otoño e invierno y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera. De esta forma, las bajas temperaturas que se han registrado este invierno han dado como resultado una media en febrero de 6,9ºC lo que favorece el enraizamiento de las gramíneas salvajes y los cereales. Ello unido a las precipitaciones intensas de las últimas borrascas, que han multiplicado por cinco las lluvias en el último mes también favorecerán el crecimiento de estas plantas.

“Todas las plantas se reproducen por pólenes, pero por suerte no todos dan problemas alérgicos”, comenta el especialista. “En nuestro país las especies que más síntomas producen en orden decreciente son: gramíneas, olivo, ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria. En determinadas zonas geográficas pueden ser importantes otros pólenes, como la palmera en Elche o el abedul en Galicia. En el centro peninsular los pólenes más frecuentes son los de gramíneas y olivo. En la capital, el porcentaje de polínicos alérgicos al plátano de sombra supera el 40%”, corrobora.

¿Cómo afecta la contaminación?

Durante la presentación, los doctores Sastre y Del Moral han explicado las razones por las que se está produciendo un aumento en los porcentajes de alérgicos a los pólenes más alergogénicos: la contaminación y el cambio climático. Según el doctor Del Moral “en los últimos 10 años se ha duplicado el porcentaje de alérgicos a las gramíneas, pasando del 35 al 74%”.

Los distintos contaminantes atmosféricos acaban depositándose en el suelo e influyen directamente en el desarrollo de semillas, raíces y plantas, lo que altera sus características fisiológicas, convirtiendo a los pólenes en más alergénicos y potentes. Además, independientemente de que padezcamos alergia, la polución afecta directamente a las vías respiratorias irritando las mucosas de la faringe, la nariz y los pulmones, lo que agrava la sintomatología propia de la alergia. Esto explica por qué son más frecuentes las alergias en las ciudades que en el campo, aunque, lógicamente, haya menos polen.

Además, según ha explicado el doctor Moral, la emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diésel altera la estructura del polen haciendo que este genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles. “Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación. Por este motivo, en las ciudades se producen más casos de alergia a pesar de que la concentración de pólenes sea menor que en el campo. Los altos niveles de contaminación de las ciudades favorecen el fenómeno de inversión térmica que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos”, explica el alergólogo.

Además, el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Adelantan el inicio y retrasan el final de su período de floración, con lo que se amplía la duración del período de polinización, y, por lo tanto, hay una mayor exposición de la población a los pólenes.

1 2




Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *