Proctitis.

?…Padezco
desde hace 10 meses lo que en su día me diagnosticaron como proctitis. He
pensado que quizás a través de vuestra revista pueda recibir más información de
este problema…?
 MATILDE T.M. (BARCELONA)

Como
sabrás, la proctitis es la inflamación del recto y del ano que causa dolor,
sangrado y, ocasionalmente, una secreción de moco o pus, y puede deberse a
muchas causas. La proctitis relacionada con enfermedades sexuales se
presenta con frecuencia en hombres y mujeres que practican coito anal. Entre las
que pueden causar proctitis están la gonorrea, el herpes o la amebiasis. Las
enfermedades que no se transmiten por vía sexual y que ocasionan inflamación
del recto y ano son menos frecuentes. El ejemplo clásico es la que se presenta
en niños y se piensa que se produce porque éstos se autoinoculan la piel
alrededor del ano mientras se limpian el área después de usar el baño o cuando
se rascan el ano con las manos contaminadas por secreciones infecciosas de la
boca o de la nariz.
La proctitis autoinmune se asocia con enfermedades como colitis ulcerativa o la
enfermedad de Crohn. La proctitis también puede ser causada por agentes
físicos, incluyendo químicos introducidos en el recto, medicamentos o
irradiación. La proctitis por irradiación se observa con radioterapia, como
parte del tratamiento del cáncer.

Es
una inflamación del recto y del ano que causa dolor, sangrado e incluso moco o
pus

Los síntomas más frecuentes son dolor o
molestia rectal y sangrado, secreción y pus, heces sanguinolentas, estreñimiento
y dolor con la defecación (tenesmo).

Los antibióticos son el mejor tratamiento para
la proctitis causada por una infección bacteriana específica. Cuando la
proctitis se origina por el uso de algún antibiótico que altera la flora
intestinal, el metronidazol o la vancomicina son útiles para destruir las
bacterias dañinas que han sustituido a las habituales. Cuando la causa de la
proctitis se debe a la radioterapia o bien se desconoce lo que la promueve, el
paciente puede mejorar con corticosteroides, como la hidrocortisona y la
mesalamina. Ambos pueden administrarse en forma de enema o supositorio. Se
pronostica un buen resultado con el tratamiento.



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