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Profesor Carlos Belmonte: “Del dolor he aprendido que hay que eliminarlo. Puede ser devastador”

La córnea del ojo es la parte del cuerpo humano idónea para conocer cómo se produce el dolor, concretamente cómo funcionan las proteínas implicadas en la excitación de las terminaciones sensoriales cuando hay una lesión. Conocer los mecanismos de transducción sensorial y el dolor es la línea de investigación del profesor Carlos Belmonte Martínez, fundador del Instituto de Neurociencias de Alicante UMH-CSIC, quien ha pronunciado la III Lección Magistral Andrés, una iniciativa de la Fundación Lilly y de la Universidad de Alcalá.

Durante los últimos años, su trabajo ha estado centrado en diseñar estrategias científicas para atacar el dolor periférico con mayor efectividad, porque “… el dolor hay que quitarlo como sea. Es devastador para el que lo sufre”, advierte. De hecho, se ha demostrado que el dolor no sólo reduce la capacidad intelectual, sino que puede llegar a producir cambios funcionales y estructurales en el cerebro que hacen que el dolor tienda a perpetuarse y se haga más intenso.

Con el título “La exploración del cerebro y la neurobiología española. Aupados a hombros de Gigantes”, el profesor ha subrayado en su Lección el progreso exponencial en el conocimiento del cerebro en las últimas décadas y la posición destacada que ocupan los investigadores españoles en esta disciplina.

“El 10% de la población sufre problemas de sequedad ocular, que está derivada del mal funcionamiento de los nervios que estudiamos”. “Pero además, investigamos la córnea del ojo, que es el modelo de la primera estación del dolor, ya que es un tejido que no tiene vasos sanguíneos y es sencillo estudiarlo incluso en personas”, explica el profesor Belmonte a la vez que recuerda la transcendencia social de sus investigaciones.

Aunque el cerebro es muy complejo y es imposible de predecir en un modelo, este neurocientífico destaca el avance en su conocimiento en los últimos 20 años y apunta que “las técnicas de imagen están permitiendo recoger mucha información sobre las partes del cerebro que se activan frente a determinados tipos de dolores en seres humanos despiertos que, además, describen cualitativamente su sensación. Conociendo esos mecanismos, podemos identificar qué transmisores intervienen para determinar cuáles se pueden silenciar en esas zonas y, finalmente, ir detrás de la terapéutica adecuada”.

De su nombramiento como Maestro, el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, señala que “además de sus contribuciones científicas en el campo de la neurociencia, el Consejo de la Lección Magistral ha valorado su visión humanista de la investigación”. Así, ha recordado que “el espíritu humanista, al igual que la ciencia, no tiene fronteras geográficas”. Asimismo, destaca su contribución a la ciencia con la fundación del Instituto de Neurociencias, “primer instituto universitario español que integró a investigadores de distintas disciplinas con un interés común en el estudio del sistema nervioso”.

Por su parte, el doctor José Antonio Gutiérrez, consejero honorífico de la Fundación y secretario de la Lección Magistral Andrés Laguna, añade que esta Lección “se inspira en la conferencia de apertura de curso que el Royal College of Physicians del Reino Unido realiza anualmente y tiene como propósito hacer un llamamiento a la colaboración y la constancia en el desarrollo de la Medicina y las Ciencias afines”. En las ediciones anteriores merecieron la distinción de “Maestro Andrés Laguna” Sir. Salvador Moncada y D. Jesús San Miguel

La Lección Magistral Andrés Laguna se realiza cada 18 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, fecha que conmemora a San Lucas, patrón de los médicos. La Lección tiene como objetivo distinguir anualmente como MAESTRO a una personalidad relevante por sus aportaciones humanísticas, científicas y médicas, que haya contribuido de forma significativa al desarrollo de la Medicina y el cuidado de la salud en el ámbito de los países en los que se desarrolla la cultura hispana.

En línea con lo manifestado por el profesor Belmonte en su Lección Magistral, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, subrayó la importancia que la investigación tiene en el desarrollo de las sociedades, y agradeció a los científicos españoles su trabajo y esfuerzo en estos momentos de enormes dificultades.

Una ciencia Internacionalista

El profesor Belmonte alaba que los investigadores jóvenes hayan asumido la visión internacionalista de la ciencia. “Los científicos se van a los lugares donde pueden desarrollar sus trabajos con naturalidad. En España el problema es el flujo neto, es decir, nuestra dificultad para atraer el talento”, añade al exponer su opinión sobre la situación actual de la ciencia. Asimismo, señala la importancia de que los políticos se den cuenta de que el futuro del país está en la ciencia y la tecnología “y, en general en la educación, que debería ser una cuestión de Estado”.

Durante la Lección Magistral ha enfatizado el papel de los científicos de la postguerra que “a pesar de que la política oficial era antagónica a la ciencia, trabajamos con ilusión y con entusiasmo y entre todos hicimos de España un país mejor que el que encontramos”. A este respecto, subraya que el mérito de su generación ha sido “facilitar el camino a los que han venido por detrás”. Y es que, cuando en 1973 decidió volver de Estados Unidos sabía que en España debería superar problemas para desarrollar su carrera científica que nada tendrían que ver con sus capacidades intelectuales.

Un “gigante” de la neurociencia

El profesor Carlos Belmonte (Albacete, 1943) es fundador, y director durante 20 años, del Instituto de Neurociencias de Alicante. Su trayectoria científica se ha centrado en las neurociencias y, en particular, en los mecanismos de transducción, concretamente, en mecanismos de transducción sensorial y dolor. Dicen de él que, probablemente, es la persona que más ha influido en el desarrollo de la segunda época dorada de la neurociencia española.

Además de la creación del Instituto de Neurociencias de Alicante, entre sus aportaciones científicas destaca su contribución a la comprensión de los mecanismos celulares y moleculares asociados al dolor, así como sus estudios sobre las propiedades de las neuronas sensoriales primarias y los procesos tróficos dependientes de la inervación tisular. Entre los numerosos reconocimientos recibidos, destaca haber sido el primer ganador de la Cátedra Severo Ochoa de Biología y Biomedicina, así como el Premio de Investigación Rey Jaime I en 1992 y el Premio Nacional de Medicina Gregorio Marañón.

Ha sido NIH International Fellow en USA y Profesor Visitante en las Universidades de Harvard y Utah (USA), donde trabajó con el Premio Nobel Haldan Keffer Harline, así como en la Universidad de New South Wales en Australia. Además de haber presidido la Sociedad Española de Educación Médica, la Sociedad Española de Neurociencias, la International Society for Eye Research y la International Brain Research Organization (IBRO), es miembro numerario de la Academia Europaea, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, de la Akademie der Wissenschaften und Literatur en Alemania y de Honor de las Academias de Medicina de Valencia, Murcia y Valladolid.





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