ESTÁS LEYENDO...

Próstata. mantente en alerta a partir de los 50.

Próstata. mantente en alerta a partir de los 50.

Aunque el cáncer de próstata
suele dar la cara generalmente a partir de los 50, desde los 20 es conveniente,
al menos una vez al año, visitar al urólogo. Anticiparse a una prostatitis
evitará la posible aparición de un tumor prostático, el segundo tipo de cáncer
más extendido entre los varones, después del de pulmón.

Llevar
una vida sana puede atrasar el avance del cáncer de próstata
. Ésta es la conclusión a la
que han llegado urólogos estadounidenses tras realizar un estudio en 93
pacientes con esta patología detectada en fase temprana. Según el resultado de
la investigación, aquellos que adoptaron una serie de cambios en su estilo de
vida, como incluir una dieta básicamente vegetariana, actividad física moderada,
yoga y otras técnicas de relajación, les fue mejor en los análisis de sangre
realizados para controlar el avance de la enfermedad un año después de
detectado el mal. Fueron también menos proclives a necesitar tratamiento
adicional y su sangre dio muestras de estar en condiciones de inhibir a la
células con cáncer en las pruebas de laboratorio.

El tumor
prostático es el cáncer más frecuente en las sociedades occidentales y afecta a
100 de cada 100.000 varones de todo el mundo.

La próstata y sus enfermedades

La próstata
es la glándula sexual del hombre encargada de producir el semen. Es del tamaño
de una nuez y se encuentra debajo de la vejiga de la orina, rodeando a la
uretra. La prostatitis, la hiperplasia benigna de próstata (HBP) y el cáncer de
próstata son las patologías más frecuentes relacionadas con este órgano. A
diferencia de otro tipo de cánceres, el de próstata se caracteriza por
evolucionar de forma muy lenta. Un estudio reciente de la Asociación Española
Contra el Cáncer (AECC) reveló que un 70% 
de los varones de nuestro país con edades comprendidas entre 50 y 80
años, manifestó haber experimentado algún síntoma propio de una enfermedad
prostática; sin embargo, sólo un tercio había acudido al urólogo. Según el
doctor Joaquín Carballido, secretario de la Asociación Española de Urología
(AUE) y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, se viene superando la
actitud durante muchos años reacia del varón español a someterse a una revisión
urológica. ?Afortunadamente ?dice- cada vez es mayor el número de hombres que a
partir de la cuarta o quinta década de la vida se muestran interesados en
conocer su estado de salud en relación con la próstata?.

Prostatitis

Se
trata de la infección e inflamación prostática más frecuente en el varón joven
(se puede producir en hombres de entre
20-40 años) y
no guarda relación alguna con la Hiperplasia Benigna de Próstata ni con el
cáncer de próstata. Requiere un tratamiento farmacológico y el control
periódico del profesional para su resolución. Se habla de tres formas de
prostatitis:

–         
Prostatitis no bacteriana: es la forma más común y se puede deber al estrés,
ya que produce tensión en los músculos pélvicos produciendo retroceso de la
orina hacia la próstata; y a una actividad sexual irregular con falta de eyaculado
lo cual congestiona e inflama la próstata.

–         
Prostatitis aguda: es un cuadro causado por bacterias o virus (enfermedades de
transmisión sexual).

–         
Prostatitis crónica: se trata de una inflamación de la próstata que se
hace muy duradera en el tiempo. Se puede deber a una prostatitis bacteriana que
no ha curado bien, a una inflamación permanente de la próstata o bien al estrés
y una actividad sexual irregular de forma mantenida.

Los
tres tipos de prostatitis producen los mismos síntomas: orinar más veces de día
y de noche, dificultad para iniciar la micción, chorro más débil, incluso
entrecortado, urgencia o apremio miccional y goteo prolongado. Además la
prostatitis aguda puede tener también fiebre, a veces muy alta, e incluso puede
quedarse sin poder orinar, porque la próstata inflamada cierra la uretra e
impide la salida de la orina.


Hiperplasia Benigna de
Próstata

A
partir de los 40 años la próstata puede experimentar un crecimiento progresivo
de carácter benigno. El resultado es que la uretra queda comprimida, lo que
dificulta el paso de la orina y provoca, por tanto, alteraciones al orinar. La
edad es un factor fundamental: afecta a la mitad de los varones a partir de los
50 años y al 80 por ciento a partir de los 80 años. Este crecimiento de
carácter benigno constituye la enfermedad más frecuente de la próstata. Aunque
su inicio carece de síntomas, los signos más frecuentes son el aumento de la
frecuencia urinaria durante el día, la micción nocturna, necesidad urgente de
orinar, dificultad para iniciar la micción, disminución de la fuerza del chorro
de la orina y goteo prolongado.

La
HBP puede producir unos síntomas irritativos en la vejiga y otros con
repercusión en los riñones que acaben provocando una insuficiencia renal. De
ahí que sea recomendable que todos los varones se sometan a una revisión
periódica a partir de los 50 años.

Factores como la dieta, el ejercicio y la reducción del
estrés pueden ejercer un efecto poderoso sobre los pronósticos de los pacientes
con cáncer.

Cáncer
de próstata

Actualmente
constituye la segunda causa de muerte por neoplasia en el varón, tras el cáncer
de pulmón. Afecta todos los años a 232.000 norteamericanos y mata a cerca de 30.000.
En la Unión Europea, se diagnostican cada año más de 85.000 nuevos casos, de
los que alrededor de 10.200 se detectan en España. La realidad es que la
incidencia de este proceso oncológico es muy variable entre países. Aunque
tradicionalmente España ha figurado entre aquellos que registran una incidencia
intermedia, el doctor Carballido, advierte que en los últimos años la tendencia
es al alza y se puede afirmar que nuestro país empieza a incorporarse al grupo
de cabeza entre los más destacados por esta enfermedad.

Epidemiología.
En un 75 por ciento de los casos, el tumor se detecta cuando la enfermedad aún
se encuentra en las primeras fases. La mayoría de las veces el afectado tiene
más de 60 años y en menos del 1 por ciento de los casos afecta a varones
menores de 50 años. La edad media de fallecimiento por esta enfermedad se sitúa
en torno a los 75 años.

Diagnóstico.
A pesar de la evolución lenta de la enfermedad y de la manifestación tardía de
sus síntomas, el cáncer de próstata puede diagnosticarse mediante pruebas
médicas. Tras una revisión física general, el urólogo hará preguntas sobre los
síntomas y antecedentes médicos, y procederá a realizar algunos de los
siguientes exámenes:

–         
Examen rectal digital (tacto rectal). Mediante un guante lubrificado, el médico
inserta un dedo en el recto (último tramo del intestino grueso) del paciente
para detectar la existencia de alguna área irregular dura (hinchazón o
protuberancia), que podría ser indicio de cáncer. A pesar de ser incómoda, se
trata de un prueba rápida e indolora.

–         
Análisis de sangre o prueba de determinación del antígeno prostático
específico (PSA).
Esta prueba de gran utilidad en los llamados cánceres silenciosos,
consiste en la extracción de sangre para detectar la existencia del PSA
producida por la próstata.

–         
Examen de orina. Con una muestra de orina, el médico puede determinar si ésta tiene
sangre o señales de alguna anomalía, como podría ser una infección, hiperplasia
(agrandamiento) de próstata o marcadores de cáncer.

–         
Ecografía transrectal (TRUS). Uso de ondas sonoras para crear una imagen de la
próstata en una pantalla de vídeo en la que se podrán detectar pequeños
tumores.

–         
Biopsia de próstata. El diagnóstico del cáncer de próstata sólo puede
confirmarse tomando un muestra de tejido (biopsia). La biopsia consiste en la
inserción de una aguja en la próstata con la intención de extraer parte de su
tejido celular y analizarlo.

–         
MICROARRAY TISULAR (TMA). Científicos
del Instituto Londinense Cancer Research han desarrollado un nuevo método, conocido
como TMA, que permite detectar el alcance que puede tener el cáncer, de modo
que, en los casos que sea menos grave, podrá tratarse con fármacos y no habrá
que recurrir a operaciones.

Y es que como indica el doctor Manuel Sánchez
Chapado, urólogo del Servicio del Hospital Universitario Príncipe de Asturias
de Madrid, la detección temprana es fundamental si se tiene en cuenta la
elevada incidencia de este tumor y el hecho de que su curación pasa por su
diagnóstico en fases precoces, es decir cuando todavía está localizado en la
glándula prostática, circunstancia que se da en el 75 por ciento de los casos.
?Si se considera la alta frecuencia de este cáncer y que sólo es tributario de
ser curado cuando se diagnostica en estadios iniciales, cuando está localizado
en el interior de la glándula prostática, la detección precoz es muy
importante. Pero la realidad no están simple. Desde que se dispone de
herramientas útiles para el diagnóstico precoz del cáncer de próstata, han
crecido exponencialmente los cánceres diagnosticados, y de la misma manera que
ha crecido la incidencia, han aumentado los tratamientos con intención curativa
pero la realidad actual, quince años después, es que la tasa de mortalidad
específica de este tumor apenas se ha modificado?.

Tratamiento.
El tratamiento de la próstata depende básicamente del estado evolutivo de la
enfermedad. Datos como el grado, la etapa del cáncer o la edad y el estado de
salud del paciente son muy importantes para decidir el tratamiento a seguir.
Cuando el tumor está localizado, los médicos cuentan con dos opciones
terapéuticas:

–         
Cirugía. Procedimiento que consiste en la extracción de la glándula prostática
entera y los tejidos ubicados a su alrededor. Algunas veces se extraen también
los ganglios linfáticos del área pélvica (parte inferior del abdomen,
localizada entre los huesos de la cadera).

–         
Radioterapia. Este tratamiento se puede combinar con el de la cirugía, ya sea para
preparar la zona afectada, para la extracción del tejido afectado o para
intentar limpiar la zona después de la intervención quirúrgica.

Cuando el tumor está diseminado (metástasis)
se opta  por otras alternativas a la
cirugía como es el tratamiento hormonal.

–         
Terapia hormonal. La evolución del tumor está vinculada a la acción de la testosterona,
una hormona sexual masculina. El tratamiento hormonal tiene como objetivo
reducir los niveles de testosterona en el organismo o bien bloquear los efectos
de esta hormona sobre la próstata.

Los
expertos insisten en que cuanto más informada está la población, mayor es el
número de tumores de próstata que se diagnostican en fases curables

Problemas
urológicos más frecuentes

–         
Edad
infantil. Suelen aparecer las anomalías congénitas y, sobre todo el reflujo
vesicoureteral, el no descenso de uno o ambos testículos y la fimosis.

–         
Adolescencia.
Los problemas infecciosos o inflamatorios como la cistitis y las prostatitis
copan las consultas de los doctores.

–         
En
la edad adulta los tumores tanto benignos como malignos de la próstata y la
vejiga son los diagnósticos más frecuentes. Concretamente, el crecimiento
benigno de próstata en los hombres mayores de 50 años y el cáncer de próstata
en los mayores de 80 años.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page