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PUBERTAD Viviendo en la frontera

PUBERTAD Viviendo en la frontera

Si tuviéramos que definir con una palabra a la adolescencia, la palabra más acertada sería tránsito. Tránsito a la madurez física, ideológica, emocional y sexual. El niño no ha dejado de ser un niño, cuando todo le empuja a ser un hombre. La cuestión es… ¿está preparado para ello? Y los médicos, ¿están preparados para ayudarle? En este contexto, la reivindicación de una nueva especialidad médica por parte de este colectivo tiene toda su razón de ser.

Es una realidad la aceleración secular en la aparición de la pubertad, que en estos momentos irrumpe a los 12,5 años, y que se adelanta un mes por cada década. Lo delicado de una edad en la que los chavales aún tienen mucho de niños, ha llevado a muchos especialistas a reclamar el aumento de la edad pediátrica hasta la mayoría de edad como recomienda la OMS y ocurre en el resto de la UE. Los datos lo explican: más del 80% de los adolescentes de entre 14 y 18 años no acude al médico por desconfianza, miedo a la falta de confidencialidad y barreras burocráticas. Sin embargo, pese a que en España algunos partidos políticos han llevado esta reforma al Congreso, aún no ha sido aprobada, aunque, como aseguran los expertos, alargar la atención pediátrica hasta los 18 años no requeriría aumentar los recursos sanitarios, sino sólo racionalizar la asistencia actual.

“El adolescente ha sido hasta hace pocos años el gran ausente en la cartera de servicios de los centros de Atención Primaria. Los médicos son conscientes de la necesidad de las revisiones periódicas hasta los 14 años, pero a partir de esa edad existe un completo vacío en una época de grandes riesgos. En los últimos años ha aumentado la concienciación pero faltan profesionales con formación y experiencia para que la atención sea adecuada y coordinada. Además, nos encontramos con barreras que obstaculizan el acceso de los jóvenes a los servicios sanitarios, como por ejemplo: la burocratización del sistema, cuyos trámites afectan a la confidencialidad; la falta de atención por parte del profesional, por falta de entrenamiento en este área o problemas de tiempo; el hecho de que el adolescente niegue o infravalore sus problemas y no acuda a la ines hidalgo consulta; o la falta de confianza y de conocimiento de los recursos sanitarios a disposición de los jóvenes”, ha comentado la doctora Inés Hidalgo, presidenta de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente (SEMA), durante una jornada organizada para reivindicar la figura de este especialista en el cuidado del menor de entre 14 y 18 años.

Mucho vigor, pero un auténtico machaque
La pubertad es el periodo de transición desde la infancia hasta la vida adulta. Se caracteriza por intensos cambios, tanto físicos como psicológicos, entre los que destacan: la aparición y el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (cambios en la forma del cuerpo propios de cada sexo, vello corporal, desarrollo de los órganos genitales), culminando con la adquisición de la capacidad reproductora; la aceleración del crecimiento (“estirón puberal”) hasta alcanzar la talla definitiva; y la maduración psicológica. Aunque la adolescencia es el periodo más sano de la vida desde un punto de vista orgánico, pero también el más problemático y de alto riesgo por la multiplicidad y complejidad de los cambios que se suceden en ese periodo, que condicionarán el desarrollo de la persona y su vida adulta.

El perfil del adolescente actual
Así describe la doctora Hidalgo al joven de hoy:

  • En los últimos años, el perfil del adolescente ha cambiado de forma radical, siendo un reflejo de la sociedad en la que está inmerso: son consumidores de moda y tecnología, con nuevas formas de ocio y entretenimiento (auge del botellón, internet y el consumo de drogas).
  • La cultura del ocio, el hedonismo y el egocentrismo ha sustituido al esfuerzo personal y su comportamiento en casa ha cambiado (mayor aislamiento como consecuencia de la moda de las redes sociales).
  • El tamaño y la estructura de los hogares se ha modificado: las personas viven más, tienen menos hijos y más tardíos, se ha reducido el tamaño de las familias, los padres son más permisivos y han proliferado nuevos modelos familiares: monoparentales, unipersonales, etc. Por tanto, la familia, que es el principal apoyo del joven, es una estructura social y cultural en crisis”, explica la doctora Hidalgo.
  • Asimismo, estamos asistiendo a una aceleración secular en la aparición de la pubertad, la menarquia en las chicas en estos momentos irrumpe a los 12,5 años, y se adelanta un mes por cada década, según el doctor José Casas, pediatra de la Unidad del Adolescente del Hospital Universitario de La Paz. “Esta evolución, provocada por una mejor alimentación, menos infecciones y mejores cuidados sanitarios, provoca, como consecuencia, una madurez precoz, y la irrupción de la patología ginecológica a edades más tempranas”.

Los trastornos más comunes
Entre las patologías más frecuentes en esta etapa, el doctor Casas destaca las derivadas de las conductas de riesgo propias de esta edad, los temas de sexualidad, alteraciones ginecológicas relacionadas con la menarquia o primera menstruación de las chicas, trastornos del comportamiento alimentario, la violencia y los problemas de abuso de tóxicos entre otros. “Nos encontramos también con muchos casos del llamado “trastorno del adolescente cansado”, un síndrome habitual a esa edad que provoca que el menor no tenga fuerzas para afrontar el día a día. En estos casos es importante descartar que exista alguna enfermedad que justifique el cansancio bien física o mental o descartar un síndrome de fatiga crónica. A ello se suman los trastornos de sueño, provocados por un retraso de fase fisiológico en la secrección de melatonina, es decir, retrasan la hora de acostarse y se levantan más tarde”.

Durante la fase adolescente se detectan, además, algunos de los síntomas de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que pasaron desapercibidos durante la infancia y que, de no diagnosticarse a tiempo, puede provocar otros trastornos como el alcoholismo, depresión, o la adicción al tabaco.

Un trastorno muy común en varones adolescentes es la ginecomastia puberal, que se define como un aumento transitorio del tejido mamario glandular en varones en edad puberal, el cual puede ser uni o bilateral y generalmente tiene un diámetro menor a 4 cm. Se observa en las etapas iniciales de la pubertad en aproximadamente un 70% de los adolescentes. Su etiología no está clara, pero se cree que existe un desequilibrio entre estrógenos y andrógenos o una mayor sensibilidad a los estrógenos circulantes. El tratamiento de una ginecomastia depende de la causa y duración. Lo más frecuente será una ginecomastia puberal, en cuyo caso se debe dar apoyo psicológico, explicando lo frecuente y transitorio del cuadro.

Médicos por una nueva especialidad
En definitiva, desde un punto de vista médico integral y dada la peculiaridad de esta etapa, la adolescencia requiere una atención sanitaria multi e interdisciplinar. A juicio de la doctora Hidalgo, “sabemos que la adolescencia es un periodo especial de muchos cambios, riesgos y una gran vulnerabilidad, que conlleva inestabilidad emocional, inseguridad, etc. Por eso es preciso estructurar y coordinar la atención a esta edad mediante programas de prevención, asistenciales y planes de actuación adecuados a sus necesidades, contando con los propios adolescentes y la formación adecuada de los profesionales”.

antonio nietoEn opinión del doctor Antonio Nieto, vicepresidente Primero de la Asociación Española de Pediatría, “la adolescencia es una edad frontera entre la infancia y la edad adulta, en gran medida ignorada desde el punto de vista sanitario, y por eso es necesario reconocer la especialidad de Medicina del Adolescente, ya que son estos profesionales los mejor formados para abordar los problemas y comportamientos de los jóvenes. Son ellos, con sus conocimientos en distinas áreas como psiquiatría, psicología, endocrinología y sociología, los que garantizan una correcta atención”. Según incide la doctora Hidalgo, “la propia definición de Medicina del Adolescente define la especialidad como la encargada de la prevención, diagnóstico y tratamiento de los problemas médicos, psicológicos, emocionales y sociales acontecidos en la edad adolescente, comprendida entre los 10 y 21 años, es decir, la transición de la infancia a la edad adulta”.

 



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