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Qué es el síndrome de apnea-hipopnea del sueño residual en la infancia

Con el objetivo de poner en común y debatir las últimas novedades en diagnóstico y tratamiento de los trastornos de sueño, la Sociedad Española de Sueño (SES) reúne en Madrid a destacados especialistas nacionales e internacionales con motivo de su I Jornada SES sobre ‘Controversias en Medicina del Sueño’, que se celebra el próximo 1 de marzo en el Hotel NH Eurobuilding de la ciudad.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

“La Medicina del Sueño es un campo novedoso que está en constante evolución y que tiene una gran demanda por parte de la población, ya que alrededor de un 20% de los españoles presenta algún trastorno relacionado con el sueño”, explica el doctor Diego García-Borreguero, presidente de la SES. Por esta razón, esta jornada se convertirá en un foro de debate entre profesionales de las distintas áreas terapéuticas implicadas en el abordaje de los trastornos de sueño, como neurólogos, neumólogos, neurofisiólogos y pediatras, entre otros, para analizar el abordaje del sueño desde un punto de vista multidisciplinar.

En este contexto, el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) residual en la infancia es uno de los temas principales que se abordarán en la jornada, ya que en la actualidad su prevalencia ronda el 20% de todos los casos de SAHS. “La tasa de curación del SAHS infantil es del 80% aproximadamente, por tanto estamos ante cerca de un 20% de los pacientes que continúan con ronquidos, pausas de apnea nocturnas, alteraciones de comportamiento diurno o retraso de crecimiento, que pueden acarrear importantes repercusiones sobre la salud de los pequeños, como problemas de desarrollo y crecimiento, alteraciones neurocognitivas e incluso cardiovasculares”, avanza el doctor Joaquín Terán, miembro de la SES.

Sin embargo, el SAHS residual puede pasar inadvertido porque, aunque los pacientes mejoren, muchos de ellos presentan alteraciones de la respiración durante el sueño que no son detectados si no se realiza un estudio del sueño. “Por eso, es prioritario considerar ciertos grupos de riesgo a los que siempre será necesario, después del tratamiento quirúrgico convencional, realizar un estudio de sueño y comprobar la presencia o no de SAHS residual”, indica el doctor Terán. Estos grupos de riesgo son los menores de 3 años, niños con obesidad, con comorbilidad añadida como síndromes malformativos o con un diagnóstico inicial de SAHS grave.

En esta línea, el doctor David Gozal, de la Universidad de Chicago, abordará las consecuencias patológicas de la enfermedad y su trascendencia en el desarrollo de los niños. Además, ahondará en los estudios con marcadores biológicos que permiten identificar a aquellos pequeños con alteraciones respiratorias durante el sueño que estén en claro riesgo de evolucionar hacia alteraciones neurocognitivas o cardiovasculares para tratarlos con la mayor agilidad posible.

A lo largo de la jornada, los especialistas también analizarán la conveniencia del diagnóstico simplificado de SAHS frente a la polisomnografía convencional. “En la actualidad el diagnóstico de referencia del SAHS es la polisomnografía convencional, que incluye variables neurológicas y respiratorias sobre la calidad y cantidad del sueño. Pero el diagnóstico simplificado es una alternativa que suprime el estudio de los datos neurológicos y utiliza solo los datos respiratorios, con lo que es una prueba más sencilla pero igualmente efectiva, ya avalada por numerosos grupos internacionales, y que permitiría su acceso a un gran número de pacientes”, indica el doctor Joaquín Durán, miembro de la SES.

En concreto, un análisis realizado en 2003 por el Grupo Español de Sueño sobre recursos en España para el diagnóstico del SAHS en 450 hospitales evidenció que solo el 46% realizaba estudios de sueño y un escaso 50% disponía de polisomnografía convencional, principalmente debido al elevado coste de la técnica. “Es importante reseñar las dificultades que muchas personas tienen para acceder a una prueba de sueño. Por eso, es fundamental la agilización del diagnóstico simplificado para mejorar el seguimiento de todos los pacientes con un SAHS relevante”, avanza el doctor Durán.

Papel de las hipocretinas en el diagnóstico de la narcolepsia
En el encuentro, los asistentes también debatirán sobre es el papel de las hipocretinas en el diagnóstico de la narcolepsia. “La medición de este neurotransmisor es un método muy fiable, ya que prácticamente todos los pacientes con narcolepsia y cataplejía tienen unos niveles bajos de hipocretina en el líquido cefalorraquídeo. Además, sabemos que hay muy pocas entidades que se asocien a esta dolencia, por lo que este hallazgo es especialmente importante”, explica el doctor Álex Iranzo, miembro de la Sociedad Española de Sueño.

Sin embargo, también hay autores que defienden que la historia clínica del paciente es suficiente para el diagnóstico de narcolepsia con cataplejía y que no es necesario hacer ninguna otra prueba. “El problema de la medición de hipocretina radica en que requiere una punción lumbar para extraer el líquido cefalorraquídeo por lo que, aunque se realiza de forma habitual en otras patologías, es una técnica invasiva que entraña ciertos riesgos”, puntualiza el doctor Iranzo.

Pruebas de laboratorio para el Síndrome de Piernas Inquietas
Otra de las ponencias de la jornada analizará los últimos hallazgos en diagnóstico de Síndrome de Piernas Inquietas, una patología muy frecuente que afecta a alrededor del 3% de la población española y que muy habitualmente no es diagnosticada de forma correcta.

En palabras del doctor Diego García-Borreguero, presidente de la SES, “a día de hoy, la detección de SPI se realiza generalmente en base a la presencia de ciertos síntomas en la historia clínica de la persona. Sin embargo, los resultados suelen ser imprecisos ya que, con frecuencia, el paciente tiene dificultades para describir las sensaciones que vive con precisión”.

Dada la alta prevalencia de la enfermedad y la frecuente necesidad de tratamiento crónico –aproximadamente en el 70% de los casos-, numerosos especialistas de todo el mundo han elaborado ya un consenso internacional sobre la implantación de pruebas objetivas de diagnóstico que permitan detectar el cuadro de manera inequívoca y predecir además de forma fiable la respuesta al tratamiento.

Frente a las pruebas poco específicas que se realizan durante el sueño, y a falta de test biológicos (medibles en sangre) o genéticos precisos, en los últimos años se han desarrollado las denominadas ‘pruebas en vigilia’, como el test de inmovilización múltiple: “además de sus grandes ventajas prácticas, puesto que se realizan de día y no precisan laboratorio de sueño, también permiten provocar los síntomas y hacer que el médico pueda visualizarlos y evaluarlos en tiempo real para hacer un diagnóstico mucho más preciso”, concluye el doctor García-Borreguero.

 

 


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