… que vienen curvas.

La mitad de los españoles
se marea en el coche. En este hecho, que da lugar a un trastorno conocido como cinetosis del viajero, nada hay de inocente en lo que
respecta a la carretera, al conductor o a los malos hábitos de los que viajan
(leer durante el trayecto, fumar o no haber descansado bien favorecen el
mareo). La sinuosidad de la carretera y la pericia del conductor se convierten
a menudo en cómplices de muchos malos ratos y en un castigo para los que se
disponen a comenzar sus vacaciones. La explicación está en la capacidad de
adaptación del vestíbulo, -órgano del equilibrio situado en el oído interno-, a
las aceleraciones, las curvas, las pendientes y los giros bruscos. Sometido a
una sobreabundancia de estímulos diferentes y a menudo contradictorios, el
vestíbulo no acierta a compensar los desequilibrios sucesivos que provocan
estos movimientos. Entonces empieza el cuadro: palidez, sudores fríos, espasmos
o calambres intestinales,  salivación,
somnolencia, náuseas y como broche de oro, los vómitos. La sensibilidad
vestibular varía mucho de una persona a otra, aunque el porcentaje de quienes
no han tenido nunca un mareo viajando es tan sólo del 10 %. Para prevenir este
trastorno y viajar ?sobre ruedas?, existen muchos remedios:  desde parches que se sitúan detrás de
la oreja, hasta chicles, supositorios y comprimidos que se venden en farmacia.
Estos medicamentos, llamados antiheméticos, conviene
tomarlos de 1 a 3 horas antes de iniciar el viaje, ya que una vez empiezan los
síntomas no sirven de nada. Y ojo con los niños: pregunta siempre a tu
farmacéutico, ya que algunos medicamentos no pueden tomarse antes de los 15
años y producen sedación.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page