Quimio y radio, sus efectos

Según la OMS (organización mundial de la salud), en 20 años el 70 % de la población sufrirá un cáncer. Aunque los tratamientos actuales han conseguido el control de síntomas como dolor, vómitos, náuseas, infecciones, tanto las terapias más recientes como la quimioterapia convencional tienen efectos secundarios específicos sobre la piel, el cabello y las uñas, vías de eliminación de los tóxicos. Aprender a cuidarse es fundamental para llevar mejor sus consecuencias.

Actualmente, gracias a la investigación y apuesta por los avances en tratamientos novedosos, la supervivencia a largo plazo de los pacientes con cáncer se ha incrementado como nunca antes se había pensado. Sin embargo, los efectos secundarios de los tratamientos continúan siendo un caballo de batalla, por lo que estar bien informado y conocer la enfermedad y sus tratamientos es muy importante para estos pacientes, como también lo es llevar unos hábitos de vida que favorezcan una calidad de vida aceptable.


Según recoge la
guía Autocuidado en pacientes oncológicos, editada por la Fundación Angela Navarro, con el patrocinio de Astra Zéneca, estas son las consecuencias de los tratamientos con quimioterapia y radioterapia más frecuentes en la piel:

Consecuencias en la piel

  1. Hiperpigmentación: oscurecimiento generalizado de la piel y de las mucosas o localizado en los puntos donde se aplica el tratamiento, en las zonas bajo los vendajes o en los pliegues de manos y pies. Con menor frecuencia se puede dar en uñas, dientes o el cabello. El oscurecimiento suele remitir entre los seis y doce meses posteriores al fin del tratamiento. Hay que poner protección de pantalla total frente al sol. Emplear fotoprotectores de amplio espectro incluso en invierno y en la ciudad. No usar cremas despigmentantes sin consejo previo del especialista.
  2. Picor e irritación en la piel de todo el cuerpo o del cuero cabelludo, lo que dificulta el sueño y el descanso durante la noche, y aumenta la irritabilidad. Puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, aunque suele aparecer más frecuentemente en las palmas de las manos y/o en las plantas de los pies. También se puede producir sequedad y comezón en los ojos. Es conveniente utilizar ropa holgada, de algodón o hilo, que son materiales poco agresivos y alivian los picores molestos. También ayuda sumergir las zonas afectadas en agua fría durante la administración del ciclo.
  3. Sequedad cutánea: es importante prevenirla, de manera que, en cuanto se sepa que se va a recibir quimioterapia o radioterapia se debe empezar a cuidar la piel. Extremar la limpieza y utilizar agua templada y jabones suaves. Intensificar la hidratación de la piel. Beber mucha agua y utilizar cremas hidratantes hipoalergénicas para evitar irritaciones. Siempre consultar al médico sobre todo con la radioterapia.
  4. Sensibilidad a la radiación: la piel puede sensibilizarse frente a la radiación debido a la administración de determinados fármacos. Hay distintos tipos de reacciones: enrojecimiento cutáneo tras la exposición de la luz U.V.; lesiones cutáneas sobre la zona sometida a radioterapia; reactivación de quemaduras solares previas. Hay que limitar la exposición al sol, y en caso de exponerse, emplear fotoprotectores de amplio espectro incluso con pantalla física. No realizar limpiezas de cutis, aunque sí se puede acudir al especialista para oxigenar la piel. También se desaconseja todo tipo de peeling, tanto facial como corporal. No rascar ni frotar bruscamente la piel con las manos, cepillos o esponjas. Evitar exponer la piel al roce de cadenas y collares, gomas de ropa interior, en caso de radioterapia. No depilar zonas irritadas y preguntar al médico antes de depilarse. Una vez finalizados los tratamientos de quimio, es recomendable esperar un tiempo antes de volver a nuestros tratamientos de estética habituales, ya que el organismo tarda un tiempo en eliminar la medicación.
  5. Otras consecuencias de los tratamientos son llagas en nariz, ojos o boca, similares a las aftas. Granos dolorosos y bultos purulentos en rostro, cuello, región torácica superior o espalda. Facilidad para los hematomas. Manos con piel engrosada, dolorida y a veces, con ampollas que impiden sostener objetos por el dolor producido. Piel de los pies engrosada, con eventuales callos en las palmas o en los talones.
  6. Las alteraciones en las uñas incluyen aparición de bandas horizontales o verticales y el reblandecimiento y engrosamiento de la uña e incluso, hiperpigmentación. No utilizar alicates ni corta cutícula, cuchillas, corta-callos o cualquier material que pueda producir cortes en la piel, ya que pueden producir heridas de difícil cicatrización. Está desaconsejado el uso de lacas de uñas y quitaesmaltes, ya que son muy agresivos. Es recomendable tratar la zona de las cutículas con productos hidratantes.

Caída del cabello: un clásico

Un efecto claramente identificativo de la quimio es la caída del cabello, que puede ser total o parcial. Lo más frecuente es comenzar a notar esta caída del cabello a partir del segundo ciclo de tratamiento. Otro posible efecto es la aparición de acné en el cuero cabelludo y cuello. Suele ser reversible una vez concluido el tratamiento, si bien el pelo puede comenzar a crecer con diferente textura. El tratamiento con radioterapia solo produce alopecia si es localizado en la cabeza, ya que afecta directamente a la zona radiada. En el caso de la alopecia localizada producida por radioterapia se trata de una pérdida permanente del cabello de la zona, ya que el tejido de la zona radiada se convierte en tejido cicatricial. En ocasiones, junto con la caída del cabello viene la caída de las cejas, las pestañas y resto de vello corporal. Dibujar las cejas es un truco fácil con las plantillas que existen en el mercado y los lápices específicos. También existen centros especializados donde enseñan a realizar un trazo perfecto según la fisonomía.

  1. Consejos en caso de caída total:
  • Rasurar el pelo cuando aparezcan los primeros síntomas de caída para evitar su pérdida masiva.
  • Utilizar pañuelos de algodón o gorros a los que se les pueden añadir flequillos o nucas artificiales que simulen el pelo.
  • Utilizar pelucas, pero nunca pegadas al cuero cabelludo (los pegamentos de pelucas son muy perjudiciales en estos casos), ya que podemos provocar llagas o heridas en la zona.
  • Dejar la cabeza al descubierto un mínimo de seis horas diarias para favorecer la transpiración y la higiene del cuero cabelludo.
  • Proteger siempre el cuero cabelludo de la exposición a los rayos solares con cremas de protección solar de alto espectro e incluso de pantalla física.
  1. Consejos en caso de caída parcial:
  • Utilizar champús neutros (pH 5.5) que no irriten la piel del cuero cabelludo con la menor cantidad posible de detergentes.
  • Evitar productos capilares como decoloraciones y tintes, tanto vegetales como permanentes ya que son demasiado agresivos para el cuero cabelludo.
  • Cuidar la limpieza de la zona y extremar la hidratación.
  • Lavar y secar la cabeza suavemente, sin frotar y masajear con suaves movimientos circulares con las yemas de los dedos.
  • Aplicar un producto hidratante por todo el cuero cabelludo y esperar unos treinta minutos y aclararlo con abundante agua para no dejar restos del producto.
  • Proteger el cuero cabelludo del sol, frío. Para ello, utilizar pañuelos, gorros o sombreros que no aprieten.
  • Acudir al especialista es importante para que recomiende los tratamientos más adecuados para revitalizar, fortalecer e hidratar el cuero cabelludo.

Desde la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) nos recuerdan que dormir, descansar, cuidar la alimentación y mantener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y pescado, abandonar el tabaco y hacer ejercicio de forma regular son hábitos de vida que estos pacientes deben incorporar desde el primer día de tratamiento.



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