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RICARDO DARÍN: “Tenemos tantos líos en nuestra vid...

RICARDO DARÍN: “Tenemos tantos líos en nuestra vida que no podemos detenernos a mirar hacia otro lado”

RICARDO DARÍN: “Tenemos tantos líos en nuestra vida que no podemos detenernos a mirar hacia otro lado”
 
Ricardo Darín, que cuenta ya en su haber casi 40 películas, por las que ha recibido más de 20 premios nacionales e internacionales, es quizás, el actor argentino más reconocido e influyente de la actualidad. No en vano reconoce que “España y él se han querido desde el principio”.

Por Xoan Luaces

Buenos Aires fue su ciudad de nacimiento y el cine argentino es hoy su ambiente natural. Habitual actor en los filmes de Juan José Campanella (El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia, Luna de Avellaneda o El Secreto de sus ojos), también ha trabajado con distintos directores del cine español como Fernando Trueba, Cesc Gay o José Luis Cuerda, puesto que España es su segunda mejor audiencia, dada la aceptación que ha conseguido entre el público patrio. Su más reciente película es Elefante Blanco, del joven y prometedor director argentino Pablo Trapero, con quien había rodado ya Carancho.
Elefante Blanco (hace referencia a un hospital enorme inacabado que se erige en un barrio periférico argentino), es una película comprometida y sincera, de producción española (Morena Films), en la que se detallan algunos episodios en la vida de dos curas católicos de base, los que trabajan codo con codo con los que nada tienen, ni nada reciben, en los países y en los barrios más pobres de cualquier ciudad del mundo.

Lo suyo como actor trae aparejado siempre algún personaje que tiene que vérselas con los problemas y el drama ¿ le persigue el conocido “conflicto de  personaje”, tan propio de la técnica teatral rusa, o es que lo que realmente le gusta es sufrir?
Ha pasado de todo, he tenido distintas oportunidades. En algunos casos me tocan esos señores, cada vez más mayores, que atraviesan situaciones críticas y confusas, pero no sé muy bien a qué se debe. Este tipo de guiones nos ofrece la oportunidad de hacer el seguimiento de un personaje cuyas problemáticas nos acercan más a historias más humanas, y en algunos casos, con suerte, nos sentimos identificados y nos ayudan a reflexionar. Me parece que es una de las partes más interesantes de este film, por supuesto que me encanta hacer comedia y poder ayudar a que la gente se ría, y si es a carcajadas, mejor, pero no siempre se presenta esto.

En esta última película que estrenó hace unos meses, Elefante Blanco, queda claro que el sistema imperante es cada vez más injusto e insolidario ¿Cree que hay lugar para la esperanza, para el cambio?
Ya va siendo hora de que lo reconozcamos, no sé si estamos habilitados para hablar de capitalismo, pero es un sistema, un paraguas bajo el cual estamos todos, que es bastante perverso, si uno lo analiza con detenimiento. Deja a mucha gente fuera de él, casi llego a creer que es un sistema que se nutre específicamente de dejar a mucha gente fuera del mismo, es decir, para que algunos estemos dentro es necesario que otros estén fuera. La desproporción y la gran cantidad de personas que quedan fuera del sistema es lo que me hace sospechar que es un sistema equivocado.

Sobre todo para los más indefensos, los niños, que no eligen en dónde nacer, como se ve en este film último suyo…
La desigualdad de oportunidades originales para los niños, de acuerdo a cuál sea su situación geográfica, también delata claramente que hay algo que no está funcionando bien. No podemos augurarle el mismo porvenir, salvo casos excepcionales, a un niño que nace en Manhattan que a otro que nace en Angola, y la pregunta que persiste desde hace tanto tiempo es ¿Por qué? ¿A qué se debe? ¿Quiénes son los responsables? Ya estoy empezando a sospechar que somos todos, porque si no deberíamos marchar como cuando se trata de una decisión que nos afecta como comunidad, debería marchar todo el planeta. Lo que pasa es que hay algunos que disfrutan, consciente o inconscientemente, de los beneficios del sistema, y no se hacen oír, no sienten la necesidad de hacerse oír.

En Elefante Blanco se describen situaciones de necesidad muy difíciles que al final no tienen una resolución concreta ¿Cree que es un problema económico o hay otras razones?
No está relacionado con lo económico sino con la voluntad y el interés. Nos quedamos pensando, cuando nos fuimos de la villa, en la ayuda que podría ser para estos chicos que haya talleres de pintura, de música, de arte escénico de cine, de vídeo, de televisión, radio, escritura o literatura, necesitan actividades, encontrar un horizonte, ver hacia adelante y ver algo, una motivación. La pregunta es hasta qué punto depende de las voluntades y de la atención el poder acabar con estos problemas de exclusión. No solamente es todo pasta, no es solamente el dinero, también la movilización, la atención, un poco de sensibilidad. Tenemos tantos líos en nuestra vida que no podemos detenernos a mirar hacia otro lado, estamos enfrascados en tratar de pagar la hipoteca, éste es el tema.

¿Cuál cree que es la solución a este problema de desigualdad tan enorme, una brecha social que cada vez es más grande también en cada país?
Si fuéramos una especie respetable deberíamos mirarnos a nosotros mismos. Estamos viviendo en el mismo planeta, y tenemos primero, que cuidarlo, cosa que no hacemos, y cuidarnos nosotros como especie, cosa que tampoco hacemos. Las otras especies sí lo hacen, pero nosotros somos los primeros en atacarnos, en no estar de acuerdo con el otro, en creer que el otro es el enemigo simplemente porque no piensa como uno. A esto se agrega la perversión del sistema instalado que hemos aceptado como el único que hay democrático. Aunque creemos que la democracia existe, en realidad los países están manejados por empresas, por holdings anónimos que no responden a una bandera, solamente responden a intereses económicos, y la acumulación de la riqueza está cada vez más orientada a que una minoría se quede con todo y una gran mayoría cada vez tiene menos. La gran crisis del 2008 ocurrió porque millones y millones de dólares desaparecieron, pero esto no fue así, simplemente cambiaron de manos. Hay unos señores que se benefician con este sistema, y a esos señores es a los que habría que preguntarle cómo erradicar las cosas que vemos en algunas películas que hacemos los ciudadanos comunes para recordar que están ocurriendo esas cosas.

Tanto usted como su compañero de reparto ofrecen una imagen bastante cercana de lo que es el trabajo social, ¿recibieron algún tipo de asesoramiento?
Recibimos asesoramiento y ayuda de sacerdotes que tienen sus parroquias dentro de villas y barrios periféricos. Al tener la oportunidad de seguirlos de cerca y ver cómo trabajan, te das cuenta de que son el centro de casi todas las líneas que cruzan por ellos. No nos olvidemos, son trabajos agotadores, es full time, las 24 horas al día. No están atentos a una determinada actividad sino que todas las líneas de reclamo y búsqueda de soluciones o de problemas personales, el trabajo suyo es agotador. Nosotros no podemos imaginar lo que significa levantarse todos los días de tu vida pensando en la vida de los demás, no solamente en la propia. Me parece un detalle interesante del guión presentar a estos personajes que están dispuestos  a trabajar en su vida enfocados cara a los demás, pero mostrándose en crisis, mostrar la parte que normalmente no se muestra, hablar de las rendijas por las que se filtran sus incertidumbres, sus inseguridades, incluso sus debilidades.

Ya sabe que esta es una revista de salud, así que es obligada alguna pregunta sobre sus hábitos más saludables ¿qué hace para mantenerse sano?
Juego al tenis, ando en bicicleta, como de todo, pero poco, bebo más de lo que debería, fumo, pero es algo que en cualquier momento dejaré de hacer, me río a carcajadas y también lloro como una cocinera cuando se me da, porque me parece que es así, para mí, al menos, func

iona de esta manera. No soy muy ortodoxo a la hora de tener muchos cuidados, también he sido un muchacho bastante prolijo y caótico, pero no me arrepiento de nada. No sé si es bueno esto para la salud o no, pero para el espíritu, si.

En los últimos años las películas más taquilleras que nos llegan de Latinoamérica están protagonizadas por usted ¿tiene buen ojo o es que aquí le adoramos?
No es verdad, lo que pasa es que tengo la suerte, sobre todo en España, mucho más que en Argentina, de que la gente no conoce mi pasado, no han visto la cantidad de porquería que hice en el pasado y creen que hago solamente buenas películas. Esto me ha ocurrido en contadas excepciones, pero es un privilegio, porque al no conocer el pasado pueden pensar “este tipo está iluminado”, pero no, he hecho de todo, de todo. He tenido la suerte de que hubo empatía, por decirlo de una manera perfumada, nos hemos querido desde el principio, porque la verdad es ésa, cuando llegué aquí me sentí tratado como si fuéramos primos hermanos, desde el principio. Esas cosas se sienten, hay como una aceptación mutua o algo por el estilo, y he tenido la suerte de que aquí han funcionado películas que no han funcionado en Argentina, no voy a dar nombres, pero ha pasado.  Es como una especie de cariño, como si me perdonaran defectos, y tengo muchos, así que me van a tener que perdonarlos un rato largo…

El cine en torno a temas sociales, como ha sido el caso de la francesa Intocable o la coproducción europea El Havre, está funcionando muy bien en taquilla ¿cree que con este cine podremos vencer a las grandes superproducciones de Hollywood?
Creo que durante mucho tiempo lo que nos ocurrió como espectadores, como audiencia, es que primeramente, los grandes estudios de la industria Estadounidense nos atropellaron con los presupuestos de las superproducciones, luego con los efectos especiales, las grandes conquistas y el 3D, y les quedó en el débito el tema del contenido ¿de qué estamos hablando, qué historia me quieres contar? Todos queremos que nos cuenten un buen cuento, bien contado, desde que nacemos cuando lo necesitamos para dormir y cuando crecemos lo seguimos necesitando, nos ayudan a comunicarnos, a entendernos mejor, a reflexionar a pensar que hay una vida posible mejor.

Y díganos ¿Hay algo en lo que crea con tanta fuerza, al igual que le ocurre al cura que interpreta en Elefante Blanco?
Sí, hay algunas cosas en las que yo creo con fuerza. De todos modos mi personaje es atacado por la historia cuando está viviendo una situación de crisis personal, no sé si es una crisis de fe, aunque sí está minado su estado de ánimo. Aparece el enojo, la ira, dos adversarios que él advierte como un atentado para continuar en el camino de la fe. Lo hace de forma explícita, cuando se confiesa y se lo dice a su amigo y discípulo, casi mostrando sus entrañas, le dice “no quiero terminar odiando a todo el mundo”. Algo que no había escuchado nunca por parte de un religioso, y me gusta pensar que cuando alguien muestra sus incertidumbres está siendo sincero, me habilita a confiar en todas las otras certidumbres que tenga. Yo no sé si creo tan ciegamente como este personaje en su propia fe, ojalá, porque a pesar de ser bautizado no fui educado por una familia religiosa, casi toda mi familia es católica, y siento que tras esta experiencia me habilité un poco para dudar de mi falta de fe religiosa. Esto está relacionado con la herencia, la educación recibida y el ámbito en el que uno se desarrolla, así que he aprendido a respetar mucho más a la gente que sí tiene fe, a comprenderlos mucho más, incluso me permito dudar un poco de mi recorrido hasta ahora, sin salir de mi eje, pero ampliando un poco la visión, digamos.   





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