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RINITIS ALÉRGICA. La antesala del asma

RINITIS ALÉRGICA. La antesala del asma



Una persona con rinitis alérgica tiene muchas más probabilidades de padecer asma que otra, fundamentalmente cuando se enfrenta reiteradamente a primaveras con altas concentraciones de polen como la que vivimos. Estornudos, obstrucción nasal, picor, goteo nasal y enrojecimiento de los ojos son los síntomas más característicos que, sin una correcta prevención, pueden pasar a palabras mayores y terminar desencadenando asma.


 planta, fitoterapiaEn la actualidad, entre un 10 y un 30% de la población general presenta rinitis alérgica mientras que la prevalencia de asma se sitúa entre un 4 y un 11 %, siendo un 80% de los casos de asma de tipo alérgico. Esto quiere decir que entre los factores que pueden desencadenar o empeorar el asma, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), está la inhalación de sustancias alérgicas en cantidad y tiempo suficiente: pólenes, ácaros del polvo, hongos, pelos de animales (sobre todo de gatos y perros), el consumo frecuente de medicamentos como la aspirina y sus derivados antiinflamatorios, así como el humo del tabaco, la polución ambiental, los productos de limpieza, olores fuertes, lacas y aires acondicionados, entre otros.

La explicación estriba en que las vías aéreas de las personas con asma son muy sensibles y reaccionan frente a sustancias del entorno, que denominamos alergenos. Las personas predispuestas se “sensibilizan” y su sistema inmunológico reacciona de manera exagerada produciendo una serie de síntomas que pueden variar en manifestación (estornudos, tos,  sibilancias, dificultad para respirar o erupciones cutáneas) y en gravedad.



La “marcha alérgica”


La relación que tienen la rinitis alérgica y el asma ha quedado ampliamente demostrada: casi un 80% de los pacientes asmáticos tiene algún tipo de rinitis y aproximadamente el 15-30% de los pacientes con rinitis alérgica tienen asma, según la Guía ARIA (Rinitis Alérgica y su Impacto en Asma. Tal y como contempla esta guía, las personas con predisposición alérgica frecuentemente siguen un curso clínico determinado que cambia con la edad. Esto es lo que se conoce como marcha alérgica, que no es otra cosa que el camino que recorre el enfermo atópico (personas con predisposición a padecer algún tipo de alergia) durante la evolución cronológica de sus enfermedades alérgicas. Dicho esto, la rinitis alérgica forma parte de lo que se ha denominado “marcha alérgica”, que se inicia con dermatitis atópica/alergia alimentaria en la primera infancia y, posteriormente, evoluciona a rinitis y asma. De hecho, alrededor del 80% de los pacientes con asma y/o rinitis son atópicos y tienen pruebas cutáneas positivas a  aeroalergenos como los ácaros del polvo doméstico, pólenes, epitelios de animales y hongos.

Las altas concentraciones de polen que la SEAIC ha previsto para esta primavera pueden acelerar la denominada marcha alérgica, precipitando la evolución del asma, si la rinitis alérgica no se previene adecuadamente. “Como consecuencia de las lluvias registradas en los últimos meses, se prevé una primavera de polinización intensa. De hecho, esperamos que las concentraciones acumuladas de polen de gramíneas superen los 5.100 granos por m3 de aire, frente a los 4000 grs./m3 registrados en 2008”, explica el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Tal y como indica el doctor Subiza, “hemos comprobado que existe una estrecha relación entre el aumento de las concentraciones de este polen y el incremento de los síntomas alérgicos y el asma en los pacientes. Por ello, contar con esta información puede ayudar a predecir las epidemias de asma y permitir que los servicios sanitarios, la industria farmacéutica y los pacientes estén correctamente preparados”.
 
¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad pulmonar crónica que se produce como resultante de varios factores, entre los que destaca la predisposición genética y la relación con las alergias, que en los niños se produce en el 70% de los casos. Durante su curso, las vías aéreas (bronquios) se inflaman, es decir, la capa que las tapiza se hincha, y como consecuencia de esta inflamación, las vías aéreas se estrechan y se hace difícil respirar (disnea). Debido a la extrema sensibilidad de sus vías aéreas inflamadas, las personas con asma reaccionan no solamente a las sustancias a las que son alérgicas (ácaros del polvo, polen,  escamas y pelos de algunos animales, hongos de interior y exterior…), sino también a otros factores desencadenantes como pueden ser el humo del tabaco, el aire frío, cosméticos, productos de limpieza, polución, infecciones respiratorias, cambios climáticos y de temperatura, ejercicio físico… Ante cualquiera de estas circunstancias, el paciente puede desarrollar tos, silbidos en el pecho y dificultad respiratoria.



¡Me ahogo!


Los síntomas del asma más comunes son la tos, los “pitos” o sibilancias en el pecho, la dificultad para respirar (disnea) y la opresión en el pecho. Todos ellos son la consecuencia de una hiperrespuesta del sistema inmunitario ante diversos estímulos, que hacen que los bronquios se contraigan y se estrechen de tal manera que el aire circule con gran dificultad.

• Respiración dificultosa (ahogo).
• Silbidos en el pecho o sibilancias.
• Opresión torácica.
• Tos persistente, muy frecuente, mas bien seca y de predominio nocturno.
• Secreción bronquial, que es una mucosidad espesa, que cuesta expulsar.
• Dificultad para hablar, voz entrecortada y cansancio.
• En algunos casos el único síntoma es la tos nocturna que aparece después del ejercicio físico.



Tratamiento


Para prevenir el asma resulta fundamental mantener medidas preventivas que eviten los alergenos (fundas antiácaros, reducción de la humedad, eliminación de alfombras y moquetas, evitar peluches y libros en el dormitorio, evitar el tabaquismo y los irritantes inhalatorios, el aire frío, etc).
No obstante, existen dos grandes grupos de medicamentos para el asma: los antiinflamatorios, y los broncodilatadores.
1. Los antiinflamatorios son los más importantes y eliminan o mitigan la inflamación de los bronquios. Los más utilizados dentro de ellos son los corticoides.
2. En cuanto a los broncodilatadores, que actúan dilatando y abriendo el bronquio.
3. En cuadros de asma moderada y severa puede ser de mucha utilidad la vacunación antigripal y antineumocócica.



Prevenir la rinitis mejora la función pulmonar


La rinitis alérgica es por lo tanto, uno de los principales factores de riesgo de asma y un escalón más en lo que se conoce como marcha alérgica en pacientes atópicos (pacientes con predisposición a padecer cualquier tipo de alergia). De ahí que un correcto manejo de la rinitis alérgica pueda mejorar la función pulmonar de los pacientes asmáticos e incluso pueda servir de labor preventiva en la evolución a asma.

En este sentido, el Estudio RINAIR, realizado por los doctores José Antonio Castillo Vizuete, neumólogo del Institut Universitari Dexeus y Joaquim Mullol, otorrinolaringólogo del Hospital Clínic de Barcelona, ambos miembros del grupo de trabajo de rinitis del área de asma de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), ha mostrado la estrecha relación entre rinitis y asma y cómo el tratamiento de la rinitis mejora la función pulmonar de los pacientes asmáticos. “Está altamente aceptado por la comunidad médica que rinitis y asma están ligados por una epidemiología, una clínica y unos mecanismos inflamatorios comunes. “Con el Estudio RINAIR los especialistas de SEPAR hemos valorado la  prevalencia y características de la rinitis en pacientes asmáticos en España”, explica el doctor Vicente Plaza, coordinador del área de asma de SEPAR. Asimismo, el Estudio ONEIR, en el que han participado 170 alergólogos españoles y 942 pacientes, concluye que la rinitis precede al asma o se inicia de forma simultánea. Es más, se encontró una correlación muy significativa entre la gravedad de la rinitis y el asma, que la misma doctora Ana Navarro, miembro del Comité de Rinitis de la SEAIC, detalla: “cuando la rinitis alérgica mejora, el asma también mejora, mientras que la persistencia de rinitis alérgica conlleva tener más síntomas y exacerbaciones de asma”.



Farmacias contra el asma


Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el coste anual asociado al asma en España supera a la suma del que ocasionan el SIDA y la tuberculosis juntos y, sin embargo, el 70 por ciento de este coste está directamente causado por el mal control de la enfermedad. Y es que el principal problema del paciente asmático es el incumplimiento del tratamiento ya sea por olvido, falta de adaptación a su forma de vida, porque desconoce cómo se utilizan los dispositivos de inhalación o simplemente porque no reconoce los síntomas de su propia enfermedad.

Con objeto de ayudar al farmacéutico en su misión de ayudar y concienciar a pacientes y familiares de la importancia de un correcto manejo de la enfermedad, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) ha incluido en su campaña Recomendaciones SEFAC a la población, información sobre el asma y su correcta prevención y manejo.

Dos de los principales riesgos a los que se enfrenta el paciente asmático son la relajación en épocas sin crisis (que les lleva en ocasiones al abandono o cumplimiento irregular del tratamiento) y las dificultades para el correcto manejo de los inhaladores.

Alejandro Eguilleor, coordinador científico de la campaña, ha explicado que hoy por hoy existen diferentes fórmulas para ayudar a estos últimos a mejorar su situación. “Si el paciente tiene dificultades para sincronizar la respiración con la pulsación del inhalador puede usar una cámara de inhalación, que además evitará que las partículas se depositen en la boca y la garganta. También existen dispositivos de polvo seco, que no requieren sincronizar la respiración con la pulsación”. Eso sí, subraya que “será el médico quien decida la opción más adecuada a cada caso”.



El asma, la enfermedad crónica más frecuente en la infancia

Actualmente, el asma afecta a un 10% de los niños con edades comprendidas entre los 5 y los 12 años y es el primer motivo de ausencia escolar y una de las principales causas de ingreso de niños en el hospital. Según el doctor Eduardo Pérez-Yarza, presidente de la SENP (Sociedad Española de Neumología Pediátrica), un menor con asma puede llevar una vida diaria normal con el tratamiento adecuado y la implicación de padres y educadores para controlar la enfermedad. Además, señala que “un buen control del asma debe permitir al menor realizar una vida diaria normal y practicar ejercicio físico, es decir, con una vida libre de síntomas”.

Entre las pautas que la SENP ofrece para ayudar en el control de la enfermedad y mejora del tratamiento de los menores asmáticos, y que se integran en la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA), están la adaptación del ambiente al menor, la profundización en el conocimiento de sus necesidades, y la identificación de los signos de alerta. Su tratamiento, según recuerdan los farmacéuticos, debe ser escalonado, en función de la gravedad del cuadro.





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