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RUTINA DETOX Frescura en la nevera

RUTINA DETOX Frescura en la nevera

RUTINA DETOX Frescura en la nevera

Beber agua y tomar frutas y verduras frescas es lo que más ayuda a eliminar toxinas. Ello añadido a un ejercicio moderado diario te ayudará a mantener tu peso en los límites que te hayas propuesto este verano.

Para una depuración adecuada de nuestro organismo, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que debemos ingerir agua suficiente cada día (aproximadamente 2 litros), pues es la principal vía de eliminación de toxinas. Igualmente, debemos optar por alimentos frescos y evitar los pre-elaborados, que generalmente aportan un extra de sodio (sal), responsable en gran parte de la retención de líquidos que se acentúa en los meses de calor. Por lo tanto, “un estilo de vida saludable que siga las pautas de la Dieta Mediterránea, que prioriza el consumo de alimentos vegetales y favorece la actividad física, marta gamezadaptada siempre a las posibilidades de cada persona es lo ideal”, según afirma Marta Gámez, directora técnica de Grupo NC Salud, empresa de asesoramiento nutricional en las farmacias de nuestro país.

5 claves para eliminar toxinas

  • Desayuna siempre: si tomas lácteos, elige los desnatados o semidesnatados, o bien escoge las variantes de origen vegetal (leche de almendra, soja, avena, yogur de soja, etc), con cereal integral o pan integral, y fruta, especialmente aquellas con efecto drenante (piña, sandía, melón, etc).
  • Bebe agua: el agua es tu mejor aliado para depurar el organismo, por ello, bebe al menos entre 1.5 y 2 litros de agua cada día. La manera de que no se te olvide beber es tener siempre a mano una botella de agua y recurrir a ella con frecuencia, incluso antes de tener la sensación de sed. También contribuyen al aporte hídrico diario las infusiones, caldos, cremas de verduras, etc.
  • Menos sal y más potasio. A menudo, la mayor ingesta de sal (sodio) procede no sólo de la sal de mesa que usamos a diario en nuestra cocina para aderezar los platos, sino de aquella ya incorporada en ciertos alimentos y platos preparados. Las claves para conseguir reducir la sal son:
  • Aumentar el consumo de alimentos frescos, que son naturalmente ricos en potasio, y reducir los alimentos precocinados (generalmente ricos en sodio).
  • Reducir el uso de la sal en la cocina, y usar en contrapartida variedad de especias para hacer nuestros platos más sabrosos y originales.
  • Limitar el consumo de alimentos curados, ahumados y en salazón: aceitunas, quesos curados, mojama, jamón serrano, embutidos, salmón ahumado. etc.
  • Incrementa el consumo de alimentos de efecto drenante y depurativo, como el apio, los espárragos, el pepino, el calabacín o la alcachofa, esta última considerada el alimento wellness por excelencia, pues mejora la función del hígado, pilar metabólico de nuestro organismo.
  • Cena ligero 4 noches a la semana como mínimo. Puedes basar esta ingesta en un caldo de apio o de puerro, ensalada de pepino y queso fresco, o en una macedonia de frutas casera, en la que el kiwi y la ciruela, pueden ser grandes aliados por el efecto saciante y estimulador del tránsito que ejercen.
  • Haz media hora de deporte diaria para completar tu rutina alimentaria, por ejemplo caminando, nadando, corriendo o montando en bicicleta; y recurre a la ayuda de un complemento alimenticio natural, como Aquadren, para reequilibrar los líquidos corporales y eliminar toxinas de forma más eficiente.

Y si vas de tapas, recuerda…

  1. Cerveza y vino, mejor que bebidas azucaradas. Siempre es preferible optar por la cerveza (preferiblemente sin alcohol) o el vino (preferible con casera blanca, que no contiene azúcares y ayuda a rebajar las calorías procedentes del alcohol del vino), antes que por refrescos azucarados con gas. La cerveza contiene alrededor de 42 calorías por cada 100g, y además aporta a nuestro organismo antioxidantes, ácido fólico y protección cardiovascular (siempre que su consumo sea moderado). Por su parte, el vino aporta 71 calorías por cada 100 ml, nos proporciona antioxidantes, y su consumo moderado está dentro de los patrones de dieta mediterránea tradicional.
  2. Elige bien los aperitivos. Opta por un encurtido, pues no aportan tantas calorías como puede parecer a simple vista (aproximadamente 20kcal/100g), especialmente si se trata de pepinillos. Las aceitunas no corren la misma suerte, ya que aportan 120 kcal /100g, por lo que conviene evitarlas o moderar su consumo. De la misma forma debemos proceder cuando el aperitivo sean frutos secos, pues son alimentos de gran aporte calórico (por ejemplo las almendras aportan 589kcal/100g). No obstante, también son muy nutritivos y su consumo moderado encaja dentro de los patrones de dieta saludable, ya que aportan grasas cardiosaludables, proteínas vegetales, minerales vitaminas y antioxidantes. Menos recomendables serán los frutos secos cuando se presenten fritos y con sal, pues la fritura aumenta las calorías y la sal agrava la retención de líquidos. En último lugar, los aperitivos menos recomendables son las patatas fritas (chips) y similares, pues aportan 538kcal/100g, pero apenas proporcionan sustancias nutritivas.
  3. Elige bien las tapas, optando por aquellas que contengan menos grasas, como las de verduras, marisco y pescados, evitando siempre los fritos y, a ser posible, las que contengan salsas como la mahonesa o el alioli. Recuerda que los omega 3 de pescados, como las sardinas, los boquerones, el atún o el salmón, son muy beneficiosos para nuestra salud cardiovascular y, si además has tomado el sol, contribuirán a la reducción de la inflamación y la irritación de la piel afectada por el sol.
  4. El pan, con moderación. El pan no tiene tantas calorías como imaginamos, y tomado con moderación, es saludable en nuestra dieta diaria. Cuando vayas de tapas, mide la cantidad de pan de modo que no supere las 2 rebanadas (de unos 5 cm de diámetro y 1,5 cm de grosor).
  5. De postre: helado. Para escoger el helado menos calórico, debemos buscar aquellos con sabor a fruta, pues normalmente están elaborados con una mayor proporción de agua que de nata. Un ejemplo es el helado de limón, el de fresa, el de naranja o el de mango.
  6. ¿Café o infusión? Ambas opciones son recomendables, pues aportan pocas calorías. Si bien la infusión proporciona un número de calorías cercano al cero (especialmente si usamos edulcorante), el café tampoco resulta especialmente calórico, de hecho, un café con leche ofrece 38kcal /100g (una taza de café suele ser de 50g, por lo que aportaría sólo 14kcal). Podemos conseguir rebajar esta cifra si optamos por edulcorante y leche desnatada.




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