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¿Se te cae el pelo? causas y tratamientos que debes conocer

¿Se te cae el pelo? causas y tratamientos que debes conocer

Caída de cabello: Entre 50 y 100 es el número de cabellos cuya pérdida diaria se considera normal.

Pero, ¿qué ocurre cuándo esta cantidad es sensiblemente mayor En mayor o menor medida, la caída del cabello nos afecta a todos, ya que se trata de un fenómeno normal, siempre y cuando se produzca a un ritmo moderado. El problema se presenta cuando estos cabellos caídos no se ven reemplazados o compensados por un crecimiento equivalente. Si los hombres son mucho más propensos

a la caída del cabello (a los 50 años la padecen un 50% de los hombres), en las mujeres ésta rara vez progresa hacia la pérdida total de pelo, manifestándose por
un aclarado de toda la zona frontovertical. En ellos, la caída tiene un origen genético y hormonal, al producirse un aumento local de la dihidrotestosterona, hormona masculina que hace que se acorte la fase de crecimiento capilar. Estos cabellos, tras su caída, son reemplazados por otros más finos y cortos.

¿Algo grave?

La pérdida de cabello no se considera una patología grave desde el punto de vista orgánico, aunque hay que tener muy en cuenta la repercusión psicológica que puede tener en quien la padece. Éste es un aspecto que nunca hay que perder de vista, señala el doctor Francisco Camacho, ex presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología y miembro fundador del Grupo Español y Europeo de Tricología, equipo formado por una serie de dermatólogos que se dedican al estudio de las enfermedades del cabello y su prevención. Si la pérdida de cabello es considerable y no remite al cabo de dos meses es imprescindible acudir al dermatólogo
(las causas pueden ser varias y no siempre son fáciles de identificar). Cuando esta caída masiva del pelo es puntual y no tiene otra sintomatología que un aumento de los cabellos que quedan depositados en el peine, puede solucionarse fácilmente adoptando unas sencillas medidas.

Lo que importa es el folículo

Cada uno de nuestros cabellos (tenemos alrededor de 100.000 en total) se forma en los folículos pilosos, que son unos diminutos tubos encerrados en la piel y en cuya base está la papila pilosa, que se proyecta hacia arriba en el centro del bulbo y que es muy resistente (si se arranca un pelo, nace otro). Cada cabello crece durante un
número aproximado de años y, eventualmente, cae y es reemplazado por otro nuevo. Este proceso es cíclico: cuando el folículo se encuentra en un periodo
de transición, en el que cesa el crecimiento del cabello porque deja de producir células, entra en la fase catágena. Posteriormente, el folículo se encoge y se
vuelve inactivo, entrando en otra fase, la telógena, de cuyo resultado la parte inferior se degenera y el cabello de desprende de la papila, es decir, se cae. Transcurrido algún tiempo, este folículo inactivo se reanima y entra en la fase de crecimiento (fase anágena), formando el germen de un nuevo cabello. La duración de cada ciclo capilar depende de la edad y de la zona corporal.

Dieta, estrés y otros detonantes

Los dos factores fundamentales implicados en la caída del cabello son la predisposición genética y la acción hormonal. Sin embargo, hay otras circunstancias que pueden incidir en la pérdida de cabello:

  1. Situaciones muy concretas, como algún shock emocional, accidente, fiebre alta, una operación, enfermedad infecciosa, anemia… Todos estos factores
    pueden hacer que unos meses después de haberlos padecido se produzca una caída del cabello, la cual, aunque a veces es abundante, siempre es transitoria, pues al poco tiempo los cabellos se reproducen en su densidad habitual.
  2. El estrés también está relacionado con un incremento de la caída capilar. No es un factor determinante, pero sí puede actuar como coadyuvante o agravante:
    cuando ya hay una caída del pelo en marcha o cuando existe una predisposición, el estrés puede activarla o agravarla, destaca el doctor Eduardo López Bran,
    dermatólogo y miembro del Grupo Español de Tricología. En el caso de las mujeres, la caída del cabello está ligada a factores hormonales que dan lugar a situaciones puntuales: un aborto, la menopausia y, sobre todo, el parto, son circunstancias que pueden desencadenarla.
  3. También pueden repercutir los regímenes adelgazantes demasiado estrictos o desequilibrados, responsables de carencias vitamínicas y de minerales como el hierro.
  4. Ciertas enfermedades como el hipotiroidismo, la anorexia o la cirrosis.
  5. El consumo de algunos medicamentos, como los fármacos contra el colesterol, el acné y la hipertensión. También producen un determinado tipo de alopecia los tratamientos para combatir el cáncer (quimioterapia). Asimismo, la ingesta de ciertos anticonceptivos orales puede producir un aumento de la caída del cabello en mujeres con predisposición genética.

En busca del pelo perdido

Para este otoño, la Academia Española de Dermatología ha elaborado un decálogo de consejos para el cuidado del cabello, entre los que se encuentran los siguientes:

No bajes la guardia

Si has notado un incremento alarmante de los cabellos depositados en tu peine o en tu almohada, acude al dermatólogo, quien prescribirá el tratamiento adecuado en base a pruebas científicas. Las medidas para frenar la caída son más efectivas cuanto antes se empiecen a aplicar.

Limpieza total

Llevar el cabello muy limpio (lavándoselo a diario si es preciso) es clave para atajar su caída. Mucha gente todavía sigue manteniendo la idea de que lavándose el pelo todos los días va a producirle una atrofia del folículo piloso, y eso es absurdo, comenta el doctor Francisco Camacho.

Nada de gel

Hay que utilizar un producto adecuado para nuestro tipo de cabello (ni se te ocurra utilizar el gel de ducha, ya que su composición no es la idónea para el cabello) y asegurarnos de enjuagar bien, para eliminar todo el champú, preferiblemente con agua templada, nunca excesivamente caliente.

Secador: alerta máxima

El secado más beneficioso para el cabello es el natural. Tal y como advierte Francisco Camacho, podemos lavarnos el pelo todos los días, lo que no podemos es usar a diario un secador con aire caliente, ya que la acción que el secador ejerce sobre los puentes disulfuro que unen al cabello hace que éstos se alteren, dañándose la estructura capilar. Lo mejor es secar el pelo naturalmente, al aire o utilizando incluso una toalla, pero hay que evitar en lo posible el uso del secador con aire caliente. De utilizar el secador, es mejor que sea a baja potencia y nunca insistiendo en el mismo punto y siempre  a cierta distancia.

Vigila la dieta

Incluye en tus menús alimentos ricos en azufre, mineral que favorece el correcto crecimiento capilar y que se encuentra en huevos, pescados, carne, legumbres secas, queso, frutos secos, avena, pan integral, mostaza, coles, cebolla, ajos, puerros, nabos y rábanos. Asegúrate también las cantidades necesarias de vitaminas del grupo B,
presentes en los cereales, las legumbres verdes, el germen de trigo y la levadura de cerveza.

Mima al cabello que queda

Los productos cosméticos capilares, aunque no previenen ni combaten la caída capilar, sí que pueden ser importantes para optimizar el aspecto general del cabello. Muchas veces, la persona mejora, aunque sea desde el punto de vista psicológico, tan sólo con ver que su cabello está más voluminoso, lo cual se consigue, por ejemplo, con
el uso de un acondicionador, afirma el doctor Camacho.

Huye de las tiranteces

Según los expertos de la Academia Española de Dermatología, no son aconsejables los peinados que suponen tensión al cabello, porque pueden dar lugar a una lenta pero constante caída del cabello (por ejemplo, las trenzas finas de los peinados afro o las coletas muy tirantes).

Apúntate a los masajes capilares

Para favorecer la correcta vascularización de todas las células de la zona  es aconsejable darse un suave masaje en el cuero cabelludo, empezando desde la nuca y siguiendo hacia arriba. De esta forma, se incrementa el riego sanguíneo y se estimula el crecimiento capilar.

No te cortes al cero

Contrariamente a lo que se piensa, cortarse el pelo al cero no hace crecer más el pelo, lo que si conviene es sanearlo regularmente para mantener su aspecto saludable.

Lociones y fármacos: toda la verdad

Tal y como advierten los expertos de la Academia Española de Dermatología, sólo el 6,4 por ciento de los españoles que padecen caída del cabello siguen un
tratamiento. Y para más INRI, en la mayoría de los casos se recurre a productos que ni han sido prescritos por un dermatólogo ni han demostrado su eficacia científicamente (falsas curas milagrosas). Frente a estos tratamientos, los expertos de la Academia recomiendan emplear sólo aquellos productos y medicamentos que hayan demostrado su eficacia mediante rigurosos ensayos clínicos que, además, tienen que ser prescritos por un dermatólogo:

  1. Lociones capilares. La acción de estos productos, de uso tópico, va dirigida a tres frentes: regular el exceso de grasa (relacionado con la caída del cabello), ayudar a regenerar la queratina y activar la circulación del cuero cabelludo. Se aplican mediante un suave masaje en el cuero cabelludo, y, para que sean efectivas, es fundamental la constancia: se debe mantener el tratamiento durante al menos tres meses para empezar a ver los resultados.
  2. Minoxidil Este principio activo produce un aumento de las células foliculares y aumenta la vascularización del cuero cabelludo, algo que es fundamental para que puedan recibirse las sustancias necesarias para el  folículo piloso. A distintas concentraciones (lo normal es utilizarlo al 5%), promueve el crecimiento capilar, afirma Camacho.
  3. Finasteride. El principio activo de la mal llamada píldora crecepelo, que en su origen fue desarrollada para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, resulta efectiva, según comenta el doctor Camacho, en el 77 por ciento de los pacientes. Este fármaco hace que el cabello no se caiga e incluso favorece que salga en la región frontovertical, es decir, del centro de la frente a la coronilla. Sin embargo, no tiene ninguna actuación en la zona de las entradas, cosa que sí puede conseguir la acción de otros fármacos que estarán disponible en un futuro.

Falsos mitos a desterrar

  • Cortarse las puntas con frecuencia o raparse al cero evita la caída del cabelloFALSO. Estos gestos no tienen ninguna relación con la caída del cabello, ya que ésta obedece a problemas localizados a nivel de folículo, por lo que lo que se haga en las puntas o el resto del cabello no influye, señala el doctor Lopez Bran.
  • El pelo siempre se cae más en otoño. VERDADERO Y FALSO. El crecimiento del pelo es cíclico: está comprobado que la fase anágena (crecimiento) coincide con el invierno y que la telógena se aprecia a finales de verano y principios del otoño. Por tanto, más que afirmar que el cabello se cae más en otoño hay que decir que, simplemente, crece menos durante esta época del año.
  • El cabello fino se cae con más facilidad. FALSO. Lo que sí está claro es que cuanto más fino es el cabello, más facilidad presenta para romperse, pero eso es una ruptura, no caída (mala separación), dice Camacho.




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