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Sepa lo que es la dermofitosis, para no dar pie a&...

Sepa lo que es la dermofitosis, para no dar pie a….

Sepa lo que es la dermofitosis, para no dar pie a….

El uso de calzado hermético hace que el pie sea una de las zonas del cuerpo más proclive a la humedad: un pie encerrado en un zapato no puede transpirar, a consecuencia de lo cual el sudor se acumula, creando un hábitat perfecto para la proliferación de hongos. Y de entre ellos, el llamado coloquialmente pie de atleta.

El pie de atleta, también conocido por Epidermofitosis interdigitoplantar, tiña podal o tinea pedis, es en la actualidad la micosis más frecuente y también la más contagiosa. Afecta a los pliegues interdigitales y subdigitales, plantas, y en ocasiones, al dorso de los pies. El contagio suele producirse de forma indirecta, sobre todo a partir del suelo de duchas y piscinas públicas, toallas, moqueta de hoteles, o mediante el uso de calcetines y calzado por varias personas, lo que explica la gran facilidad con que se suceden recidivas y/o reinfecciones, incluso después de tratamientos bien realizados, y que la incidencia sea mayor en jóvenes. Casi siempre se debe a hongos antropofílicos (que afectan a humanos), como la Tiña rubrum, la Tiña mentagrophytes y Epidermofitos floccosum, que pueden actuar de forma concurrente y consecutiva.

El pie de atleta se expresa de tres formas diferentes: la tinea pedis intertriginosa (afecta a las comisuras interdigitales y pliegues y desde el principio causa un aspecto blancuzco de la piel y mal olor, para terminar desarrollando fisuras muy dolorosas y, a los lados, placas eccematosas), la tinea pedis seca y queratósica (en la planta y los bordes del pie confluyen pequeñas zonas enrojecidas y con descamación que producen extensas placas con pequeñas vesículas y escamas que producen picor intenso y variable) y la tinea pedis dishidrosiforme (que afecta a la bóveda plantar, superficies laterales y dedos, produciéndose placas rojas, con picor y llenas de ampollas de líquido claro al principio y después purulento, que al secarse, originan costras adherentes, y al romperse, dan lugar a heridas húmedas con descamación). La última puede provocar tal inflamación y sobreinfección, que en ocasiones llega a dificultar la marcha.

Para evitar el contagio de alguna de estas formas de micosis, es fundamental observar algunas normas higiénicas como: limpieza diaria y profunda de los pies, uso exclusivo de calcetines y calzado y su cambio diario, para evitar la humedad, empleo de antitranspirantes locales para controlar la excesiva sudoración, y uso de zapatillas de baño en lugares públicos como piscinas, vestuarios y gimnasios. Igualmente el uso de toallas debe ser exclusivo.





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