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SEXTING El peligro que vino del móvil

SEXTING El peligro que vino del móvil

SEXTING El peligro que vino del móvil

 


Sexting, grooming, sextorsión, ciberbullyng… aunque nos suenen a chino, todos estos términos están a la orden del día en una sociedad que se jacta de ser global pero que ha dejado muchos valores en el camino. Un estudio británico confirma que el sexting ya es algo rutinario para los adolescentes de 13 y 14 años
El sexting consiste en la difusión o publicación de contenidos (principalmente fotografías o vídeos) de tipo sexual, producidos por el propio remitente, utilizando para ello el teléfono móvil u otro dispositivo tecnológico. Se trata pues, de contenidos de carácter sexual e íntimo, generado de manera voluntaria por su autor/a, que pasa a manos de una o varias personas, y que a partir de aquí, puede entrar en un proceso de reenvío masivo multiplicándose su difusión. Así es como lo describe la Guía sobre Adolescencia y Sexting: cómo prevenirlo, editada por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) y la asociación Pantallas Amigas. Según declaraciones de la directora de la National Society for the Prevention of Cruelty to Children (NSPCC), se empieza a constatar que el porno duro (hardcore porn) se consume de forma regular y normalizada entre los menores, y esto está llevando a que generen y compartan sexting que imite el tipo de comportamiento sexual reproducido en ese género. La experta incide además en que hay que enseñar a los menores a que se respeten ellos mismos, y a que respeten a los demás y que la educación sobre estos asuntos debe comenzar en la escuela primaria. En definitiva, se trata de una moda peligrosa que hace mella en los adolescentes desde que tienen 13-14 años, ya que en la mayoría de los casos desconocen los riesgos de esta práctica, y confían en la privacidad de unas tecnologías que no existen ni por asomo. Así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Plymouth y el nodo Safer Internet del Reino Unido con el apoyo de la NSPCC.

Su magnitud en España

Según datos del Observatorio INTECO (2009) extraídos de un estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres, en España, 2 de cada 3 menores de 10 a 16 años (un 64,7%) posee un terminal de telefonía móvil propio. Este porcentaje aumenta con la edad y se generaliza entre los adolescentes (de 15 a 16 años): un 89,2% tiene teléfono móvil. Además, según otro estudio realizado en 2010 por este instituto en colaboración con Orange, el 88,6% de los menores españoles con móvil entre 10 y 16  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosaños hace fotografías con su terminal, el 48,2% las envía a otras personas, y el 20,8% las publica en Internet. En cuanto a sexos, en Estados Unidos, en la franja de edad de 13 a 18 años, son más chicas (65%) que chicos (35%) los que envían sexting a través de SMS o e-mails.

¿Por qué los adolescentes hacen sexting?
1. Según esta guía profesional, los chavales que envían sexting lo hacen porque alguien se lo pide o por diversión, pero también para impresionar a alguien o para sentirse bien, es decir, por un deseo de autoafirmación. Por norma general estos contenidos son generados por los protagonistas de los mismos o con su consentimiento. No es necesaria coacción ni en muchos casos sugestión, ya que son contenidos que alguien crea normalmente como regalo para su pareja o como una herramienta de flirteo. Es decir, generalmente el propio protagonista es el productor de los contenidos y el responsable del primer paso en su difusión. A veces también sienten cierta presión de grupo que les lleva a ganar notoriedad y aceptación en este contexto, el digital, tan importante para ellos. Este factor, añadido a la plenitud hormonal, puede generar combinaciones poco recomendables.

2. La natural falta de percepción del riesgo que acompaña a la adolescencia y el espíritu transgresor desencadenan ciertos desafíos. En algunos casos resulta simplemente divertido, en otros, sirve para coquetear o dar otro contenido a una relación. De cualquier manera, desconocen las consecuencias que para su vida puede llegar a tener el hecho de que esa imagen comprometida sea de dominio público.

3. La exhibición de relaciones sexuales o desnudos por personas no profesionales, comunes, abundan en la Red. Si pueden ver a cualquier persona anónima en su intimidad a través de la Red, no parece tan grave que uno aparezca de esta guisa. El desnudeo es algo común, hasta cierto punto normalizado.

4. Aunque el sexting no es exclusivo de los menores, sin embargo, concurren circunstancias que colocan al menor en situación de especial vulnerabilidad. En primer lugar porque no percibe amenaza alguna contra su privacidad, ni es consciente de las implicaciones que pueda tener esta práctica desde el punto de vista de la seguridad. No ven riesgos en la exposición de datos personales, privados e íntimos, a través de las nuevas tecnologías de la comunicación, y por ello los difunden. Se colocan a sí mismos en una situación de vulnerabilidad, en tanto en cuanto unos contenidos de sexting pueden llegar a ser conocidos de forma masiva.

5. En la adolescencia concurren una serie de circunstancias, tales como la necesidad de autoafirmación, de definición sexual y de pertenencia a un grupo. En los últimos tiempos hemos asistido a una sexualización precoz de la infancia. Este concepto alude a la tendencia por adelantar la adolescencia a edades cada vez más tempranas, y se manifiesta sobre todo en las niñas.

6. Incluso puede ser que los adolescentes muestren tal avidez de reconocimiento y notoriedad que les lleve a mostrar cierto exhibicionismo online, lo que puede llevar a situaciones que pueden incluso poner en peligro su intimidad e integridad.

7. También lo hacen como respuesta a mensajes similares que han recibido e incluso manifiestan sentir cierta presión grupal. De cualquier manera, lo hacen sin tener en cuenta el riesgo que supone la posibilidad de pérdida de control de cualquier información que sale del ámbito privado y que puede pasar a ser de dominio público (por sustracción del terminal, venganza o ruptura con la pareja, por la publicación de esas imágenes.

8.  Otro factor que impulsa el sexting es el contexto cultural en el que crecen muchos adolescentes, con un marcado culto al cuerpo, a las celebridades, y en el que los medios de comunicación de masas (sobre todo la TV) promueven esos y otros valores como por ejemplo la competitividad en todos los órdenes de la vida (tener el mejor cuerpo, el mayor número de amigos, ser el/la más popular…). El hecho de que muchas estrellas del deporte, el cine o la música realicen sexting y esto se trasmita por los medios, contribuye a normalizar e incluso dar cierto aire de prestigio a dicha actividad entre los adolescentes. El particular fenómeno del scarlettjohansoning es muestra de ello.

9. En muchos hogares, son precisamente los menores quienes tienen el papel de expertos tecnológicos dentro de su entorno familiar (se les ha denominado nativos digitales), situación que les puede conferir un exceso de confianza en el manejo de situaciones de este tipo. En consecuencia, en ocasiones los adolescentes se sienten autosuficientes y piensan que son capaces de resolver cualquier incidencia, sobrevalorando su capacidad de respuesta ante cualquier situación que suceda en un entorno tecnológico (ya sea un problema técnico o un riesgo derivado de actitudes humanas que se desarrollan en dicho ámbito). Además, en muchos casos la brecha digital existente entre generaciones puede significar que en ocasiones sus educadores no pueden aconsejar a los menores porque no conocen a fondo la problemática derivada de un uso inapropiado de las tecnologías. Los padres se enfrentan a situaciones frente a las que no tienen conocimientos suficientes, mientras que los menores parecen creer saberlo todo acerca de ellas.

10. La impulsividad unida a la inmediatez de las comunicaciones, también les juega malas pasadas, impidiendo que exista un período de reflexión ante
s de pasar a la acción. La propia tecnología es cada vez más disponible, portátil, económica y potente. Ello facilita que un impulso más o menos inmediato se convierta en una realidad imposible de parar. Una vez difundido el mensaje de sexting, no hay vuelta atrás. Esta inmediatez hace que no exista período de reflexión.

11. En definitiva, la necesidad de identificación con el grupo, unida a la menor consciencia del riesgo y al exceso de confianza, genera una combinación de factores que puede suponer una amenaza para el menor.

Sus riesgos reales
1. El primer riesgo al que se enfrenta quien envía imágenes o vídeos con contenido personal es la pérdida de privacidad. Voluntariamente, puede ocurrir que el receptor del contenido siga, a su vez, reenviando las imágenes a sus contactos (por fanfarroneo, por despecho, por diversión, etc.) Pero, además, hay formas involuntarias de perder el control de imágenes de contenido sexual: robo o pérdida del teléfono móvil o acceso por terceros sin consentimiento al dispositivo (craking). Existen programas de recuperación de datos que permiten incluso recuperar archivos eliminados del ordenador, si no se ha realizado un borrado seguro. Los expertos destacan especialmente el riesgo de que estas fotografías o vídeos puedan entrar en el circuito de la pornografía infantil.

2. Riesgos psicológicos derivados de la exposición de la intimidad del menor ante otras personas. Ya se trate de amigos, compañeros de instituto, o personas desconocidas, lo cierto es que el adolescente que ve su imagen de tono sexual difundida en la Red, se ve sometido a un ensañamiento o humillación pública que pueden derivar en una afección psicológica. Entre estos riesgos se encuentran problemas de ansiedad, depresión, exclusión social, etc. El ciberbullying o ciberacoso entre iguales supone el hostigamiento de un menor hacia otro menor, en forma de insultos, vejaciones, amenazas, chantaje, etc., utilizando para ello un canal tecnológico. En el entorno del sexting, la humillación pública puede llegar a constituir ciberbullying, en caso de que compañeros del menor utilicen estas imágenes para burlarse, hacer comentarios públicos, etc. Las burlas pueden ser puntuales o prolongarse a lo largo del tiempo, pero los efectos psicológicos sobre el menor son evidentes en ambos casos. Este tipo de ciberacoso llevado a cabo a través de dispositivos tecnológicos hace que sea difícil escapar al mismo. En una situación de acoso escolar, el hostigamiento termina al salir del ámbito de influencia del centro escolar; en una situación de ciberbullying, en cambio, la disponibilidad del teléfono móvil y de acceso a Internet en cualquier situación, no permite eludir el acoso ni siquiera en el propio hogar.

3. Sextorsión: las fotografías o vídeos de contenido sexual, en manos de la persona inadecuada, pueden constituir un elemento para extorsionar o chantajear al protagonista de las imágenes. Se llama sextorsión al chantaje en el que alguien (menor o mayor de edad) utiliza estos contenidos para obtener algo de la víctima, amenazando con su publicación. Se trata de una situación delicada y difícil de abordar por un menor de edad. El adolescente, temeroso ante la posibilidad de que su sextorsionador pueda dar difusión a imágenes sensibles que le comprometerían públicamente, puede tomar la decisión de acceder a su chantaje, que normalmente consiste en seguir enviándole fotografías o vídeos de carácter sexual, y, en casos extremos, realizar concesiones de tipo sexual con contacto físico. De esta manera, el adolescente puede entrar en una espiral cuya salida pasa por no acceder a las pretensiones del hostigador, y comunicar la situación a un adulto.

4. El grooming se define como el conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin último de obtener concesiones de índole sexual. La situación de grooming puede estar íntimamente relacionada con la sextorsión, descrita en el apartado anterior. Así, si los contenidos de un menor haciendo sexting llegan a manos de un adulto malintencionado que decide utilizarlos para, amenazando con su publicación, obligar al menor a enviarle más contenidos de carácter sexual, o incluso encuentros físicos, estaríamos ante un caso de grooming que utiliza la sextorsión. Por otro lado, la existencia de imágenes eróticas puede llamar la atención de un depredador sexual quien, además, puede suponer que esa persona es susceptible de realizar determinadas prácticas de riesgo y, por lo tanto, ser candidata preferente para sus prácticas de acoso. Los riesgos más graves son los riesgos físicos, y se materializan sobre todo en la exposición a pederastas. Las imágenes o vídeos pueden contener ciertos elementos que ayuden a identificar a quienes aparecen en ellos o que faciliten su localización. También puede haber exposición física en casos de sextorsión o grooming en los que el adolescente accede a un encuentro personal con su acosador.

5. Riesgos legales: también existe un riesgo en el reenvío o publicación de imágenes de sexting de otras personas. Se trata de riesgos de carácter legal, y que pueden vincular al receptor de imágenes sexuales con delitos de tenencia y difusión de pornografía infantil. Por supuesto estas situaciones se complican en el momento en que alguno de los implicados es menor de edad y otro mayor. Hasta el momento los casos que se han dado en España han estado relacionados con la sextorsión, el grooming y el cyberbulling, pero en algunos países se han llegado a imputar a menores con base en la legislación contra la pornografía infantil. El debate se ha abierto sobre la aplicación a menores de edad de aquella normativa que se creó para protegerles.  A nivel europeo se está avanzando en la regulación de situaciones como sexting, grooming y la pornografía infantil virtual. Así, en el Convenio del Consejo de Europa para la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexual, en vigor en España desde el 1 de diciembre de 2010, se regulan estos fenómenos que tienen lugar en el contexto de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). En algunos países están dando pasos en la regulación expresa del sexting, como en Estados Unidos, donde se han presentado recientemente proyectos de ley prohibiendo expresamente a los menores de 12 a 17 años la transmisión electrónica de fotografías donde se muestren ellos mismos u otros adolescentes en una actividad sexual o en estado de desnudez sexual explícito. Sin embargo, no ocurre lo mismo en España, donde la legislación española no contempla una figura específica para el sexting.

Consejos para padres y educadores
1. Es necesario hacer hincapié en la prevención, y ésta pasa principalmente por inculcar en los menores una cultura de la privacidad. La medida esencial al respecto es hablar con ellos de forma razonada sobre estos temas, debatiendo los riesgos posibles y los casos de actualidad a la vez que se genera un ambiente de confianza que facilite que el menor exponga sus ideas y problemas y así reflexione sobre las posibles consecuencias. Es importante que los padres, madres y educadores sean capaces de trasladar a los menores la confianza suficiente como para que, ante una incidencia en la Red, recurran a la opinión experta de un adulto.

2. En primer lugar, el hecho de que los padres asuman directamente el pago de la factura de teléfono móvil del menor puede ayudar a prevenir el sexting. Recientes estudios afirman que el porcentaje de menores que practican sexting se quintuplica entre los que pagan totalmente sus propias facturas de teléfono frente a los que no lo hacen o solamente pagan una parte. Pagar sus propias facturas puede generara en el menor una sensación autonomía y adultez (incluso anonimato) que le lleve a
sobrevalorar sus razonamientos y percepciones de seguridad.

3. Por otra parte, y referido en exclusiva a las situaciones de sex-casting, ubicar el ordenador en un lugar común de la casa también puede constituir una pauta de comportamiento a seguir para evitar situaciones de sexting. También existen sistemas de control parental que pueden limitar e informar sobre el uso que el menor hace del ordenador.

4. El mensaje principal que se debe trasladar a los menores es: “Cuando envías una información pierdes el control sobre ella y su destino. Piensa antes de publicar”. No ceder ante la presión ni el chantaje. No ser partícipe del sexting: ni creándolo, ni reenviándolo, ni fomentándolo. Cuando se reenvía a otras personas una imagen de sexting, se está participando activamente en el juego. Para terminar con los riesgos asociados al sexting, se recomienda al menor que no participe ni en su creación ni en su difusión y que elimine de su terminal las imágenes de este estilo que le pudieran llegar.

5. No niegues el problema y toma medidas. A tus hijos también les afecta. Reconoce que la combinación de la tecnología con las hormonas adolescentes puede resultar explosiva. Si tus hijos salen (o quieren salir con alguien) reconoce que podrá haber sexo de una u otra manera en esa relación y que tener una cámara en el móvil es muy tentador en ese contexto. Es tu deber como madre o padre informarte sobre las implicaciones de esto y actuar para proteger a tus hijos, de lo que les puedan hacer los demás pero también de lo que puedan hacer ellos mismos en su inconsciencia.

6. Habla con tus hijos. Edúcales también sobre el sexting. Tienes que hablar con ellos acerca de su actividad en Internet y con sus móviles del mismo modo que necesitas hablar con ellos sobre el sexo en general y sobre sus relaciones. Hazles comprender que las fotos y mensajes que envían por medio de sus móviles no son en realidad anónimos ni privados. Y que entiendan que otros pueden reenviarlo sin su consentimiento. Menciónales el daño que les puede hacer a largo plazo que determinadas personas encuentren esas fotos en la Red (profesores, empresas, novios… y por supuesto también pederastas). Edúcales sobre los peligros que ocasionan ciertas prácticas, cuéntales ejemplos reales e insísteles periódicamente porque a los adolescentes les suele costar comprender el verdadero alcance de las cosas que hacen. Mantén siempre abierto un diálogo sobre el tema y comenta nuevos casos que lleguen a tus oídos, e intenta que ellos también te cuenten los que se comenten entre sus amigos y en el colegio.

7. Entérate de con quién se comunican. ¿Con quién hablan en el ciberespacio? ¿A quién envían y de quién reciben mensajes y llamadas en sus móviles? ¿Quiénes son sus amigos en las redes sociales online? Supervisar su cibercomunicación no convierte a una madre o un padre en cotillas: es parte de nuestra responsabilidad para con ellos.

8. Revisa su presencia en la Red. Pon alarmas en los buscadores con su nombre y su nick, vigila sus perfiles en las redes sociales online (Tuenti, Facebook, Myspace, YouTube, Twitter, Habbo, Hi5, Bebo, Orkut, Flickr, Sonico, Canal Latino, Fotolog… pero también otras habitualmente más provocativas como Metroflog, Sexyono, Votamicuerpo, Sexyflog, MissCara, Meadd, Flodeo, etc.). En este tipo de fotologs a menudo se dejan de manera temeraria datos de contacto que aumentan los riesgos inherentes al sexting. Si están a la vista de todo el mundo ¿por qué no deberías verlos tú también, que además eres su padre/madre? Habla con ellos sobre lo que ponen como público y lo que mantienen como privado y mantente/mantenlos informados sobre los problemas de seguridad que surgen en este tipo de comunidades virtuales y del riesgo de que alguien asocie sus fotos con dichos perfiles sociales.

9. Ponles un límite de uso. Un informe científico independiente encargado por el gobierno británico advertía ya en 2000 de que las consecuencias de las ondas producidas por los teléfonos móviles afectan especialmente a los cerebros aún en desarrollo de los niños y adolescentes y que las consecuencias a largo plazo podrían ser graves. Por precaución aconsejaba que los menores sólo usen los móviles para situaciones de emergencia. El móvil no es un juguete: es un potente generador de microondas que nuestros hijos utilizan durante horas a muy pocos milímetros de su cerebro y cuyos efectos a largo plazo sobre su salud aún no son conocidos, aunque un nuevo estudio internacional parece confirmar la relación con el cáncer. En mayo de 2011 el Consejo de Europa emitió una resolución en la que urge a las administraciones públicas a aplicar el Principio de Precaución y la protección de la salud pública, recomendando informar a los más jóvenes sobre las consecuencias del uso indiscriminado de los teléfonos móviles y otros dispositivos emisores de microondas. La organización insta a los gobiernos a “adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles, y en especial la exposición de los niños y jóvenes que al parecer corren el mayor riesgo de tumores de la cabeza”. También advierte de los riesgos de otras tecnologías como los teléfonos fijos inalámbricos DECT, las conexiones Wi-Fi, WiMax y WILAN. Por tanto, cuanto menos se usen, menor riesgo; y cuanto más alejado esté el teléfono de la cabeza (manos libres, p.ej.), menor radiación llegará al cerebro. El usarlo cuando hay poca cobertura también implica mayor riesgo, al obligar al terminal a emitir con más potencia. Por supuesto, un SMS implica menor radiación que una conversación, porque no se aplica el teléfono a la oreja ni se emiten durante más que unos breves segundos.

10. Tú pones las normas: también online. Del mismo modo que les pones hora para llegar a casa o sobre otros aspectos, también debes dejarles claro qué es lo que admites que hagan en la Red y con sus móviles. Y recuérdaselo de vez en cuando.

11. Que cuenten contigo. Y si algo falla o alguien los molesta o su información acaba donde no debe, que sepan que estarás ahí para ayudarles, y que no teman contarte cualquier problema online o con sus móviles. Ten cuidado de que no se sientan avergonzados por ti ni humillados.

12. Infórmate sobre riesgos asociados. El ciberacoso, el ciberbullying y el grooming son problemas en ocasiones asociados o derivados del sexting. Infórmate también sobre ellos. Y aconseja a tus hijos que estén al tanto sobre las repercusiones legales de sus actos.

Pasos a seguir
En caso de descubrir que un menor practica sexting hay que hablar con él, sin prejuicios y calmadamente, a fin de hacerle entender los riesgos a los que se expone al difundir imágenes personales comprometidas. Del mismo modo, si recibe contenidos sexuales de personas que conoce (sexting pasivo), es importante hacer entender al adolescente la importancia de no seguir participando en la difusión de esas imágenes e informar al protagonista de las mismas, para que pueda tomar las medidas oportunas.

Si el sexting tiene lugar en el entorno escolar, en ocasiones puede resultar muy útil implicar a la dirección del centro para tratar de encontrar soluciones de carácter educativo. Para los adultos, es vital fomentar un clima de confianza con los menores, de manera que se puedan tratar los riesgos derivados del sexting con respeto, madurez y responsabilidad.

Si los contenidos ya han sido expuestos y se han hecho públicos (por ejemplo, en una red social o en un álbum de fotos en Internet), se deben iniciar las medidas oportunas para tratar de eliminarlos. Para ello, la persona que solicita la retirada de la imagen debe ponerse en contacto con los administradores del sitio web donde está publicada. Alternativamente pu
ede instarse su eliminación a través de una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos.

Para ayudar psicológicamente al menor afectado siempre es recomendable consultar con un profesional, ya que puede estar pasando por momentos difíciles al ver expuesta su intimidad ante todo el mundo. Además hay que estar al tanto del entorno del menor para que esta situación no derive en una mofa o ciberbullying que la empeore.

Si existe algún hecho que puede ser constitutivo de delito, debe denunciarse.

5 imperativos que no debes olvidar
¡Piénsatelo antes de enviar! Lo que publicas online o sale de tu propio móvil se convierte en irrecuperable, escapa para siempre de tu control y puede llegar a cualquiera en cualquier momento. Lo que ahora quieres mostrar de ti, mañana puede que no te guste. A quien se lo envías hoy, quizás mañana no sea tu amigo. Además cada vez hay más webs que se dedican a recopilar y difundir estas imágenes: tu desnudo podría acabar en uno de ellos.

¡Desnudez y minoría de edad es delito de pornografía infantil! La pornografía infantil es un delito cuando se crea, se posee o se distribuye. Se considera pornografía infantil la protagonizada por quien no ha cumplido los 18 años. Si te llegan este tipo de imágenes, bórralas de inmediato. Si crees que su difusión está dañando a alguien, ponlo antes en conocimiento de una persona adulta.

¡La imagen es un dato personal cuyo uso está protegido por la Ley! No se puede utilizar sin el consentimiento de la persona implicada. En ciertos casos hace falta incluso otro tipo de autorizaciones. No lo olvides. Si hay problemas, esto puede ponerse sobre la mesa y comprometerte.

¡Recibir o tomar una imagen de una persona no te da derecho a distribuirla! El hecho de contar con una imagen (fotografía o vídeo) en tu teléfono móvil no significa que tengas derecho a hacer con ella lo que quieras. Son cosas diferentes. Incluso si te dieron permiso para tomar la imagen, no significa que la puedas enviar a terceros.

¡La Ley actúa siempre, también para los menores, con Internet y los móviles! Que todo el mundo lo haga, que consideres que no van a poder identificarte, o que seas menor de edad no te libra del peso de la justicia. Las leyes están para protegerte y por eso actúan en todos los ámbitos. También protegen a los demás, y te pedirán cuentas si no respetas las reglas.

¡No participes con tu acción, tu risa o tu omisión! Cuando el sexting deriva en humillación y acoso colectivo, la víctima sufre un daño enorme, un sufrimiento extremo. Si lo promueves y lo jaleas, eres responsable. Si te callas, tu silencio ayuda a quien acosa y hiere a la víctima.





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