Si no lo leo, no lo creo.

El tabaco sigue levantando ampollas en nuestra sociedad, dividida a nuestro pesar entre “fumadores” y “no fumadores”: debates en TV, zonas delimitadas en los restaurantes y medios de transporte, prohibiciones de fumar en lugares públicos? Toda la polémica que suscita, y sobre todo, las evidencias científicas que investigación tras investigación corroboran los efectos dañinos que entraña sobre nuestra salud, han llevado a la Unión Europea a endurecer las advertencias sanitarias en las cajetillas de tabaco, las cuales deberán ocupar, al menos, el 30% de su superficie y podrán ir incluso acompañadas de fotos. Aunque los fumadores parecen no querer enterarse del telón de fondo que acompaña este hábito tan pernicioso para nuestra salud, a partir de ahora podrán leer muy claramente frases tan contundentes como “fumar mata” o “fumar provoca impotencia” o “los fumadores mueren jóvenes”, aunque en España se matizarán con el puede. Además, a partir de enero de 2004, los cigarrillos en circulación por la UE no podrán tener valores superiores a 10 mg de alquitrán por unidad, a 10 mg de monóxido de carbono o a 1 mg de nicotina por unidad. En un año, plazo otorgado a las industrias para agotar sus existencias y adaptarse a la nueva normativa, hasta los más escépticos podrán cambiar de bando y con ello, ganar en salud.



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