RINOSINUSITIS Bloqueo nasal

Sus síntomas pueden confundirse con los de un resfriado común, por lo que en muchas ocasiones se tarda en dar con un diagnóstico certero. Sin embargo, un tratamiento adecuado es fundamental para evitar que se cronifique.

La rinosinusitis se define como el proceso inflamatorio o infeccioso de la mucosa de los senos paranasales (que se encuentran debajo y encima de los ojos, entre ellos y un poco por detrás, así como alrededor de la nariz). Estos senos o cavidades se comunican entre sí y con las fosas nasales. En condiciones normales, deberían estar llenos de aire, pero cuando se produce una inflamación de las mucosas, se obstruyen, se acumula el moco y puede producirse una infección.

Recientemente la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) editaba la Guía de Atención Farmacéutica en Rinosinusitis. En ella se explica que la enfermedad se caracteriza por dos o más síntomas de aparición súbita que incluyen nariz tapada, obstrucción nasal, congestión nasal o descarga anterior ana molineroo posterior. La farmacéutica Ana Molinero Crespo, vicepresidenta de SEFAC y revisora de esta gruía, apunta que además, puede existir dolor facial, hiposmia/anosmia (pérdida olfativa), malestar general, otalgia y fiebre.

Con frecuencia, estos síntomas se pueden confundir con los del resfriado común. Ahora bien, este es menos profundo que la sinusitis, provoca menos congestión, goteo nasal y no produce dolor facial.

Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-facial, por su evolución, la rinosinusitis se considera aguda (de origen viral o no viral) si dura menos de 12 semanas; crónica cuando sobrepasa este período de tiempo; y aguda recurrente cuando se padecen 3 o más episodios agudos al año.

La causa que con mayor frecuencia conduce a la inflamación de la mucosa y la obstrucción del drenaje de los senos paranasales es el resfriado común. Sin embargo, otros procesos, como la rinitis alérgica, las anomalías anatómicas (desviación del tabique nasal), los pólipos nasales, los tumores, el abuso de descongestionantes, o los traumatismos faciales predisponen a la rinosinusitis.

¿Cómo combatirla?
En el 40% de los pacientes los síntomas de rinosinusitis se resuelven espontáneamente. No obstante, el tratamiento médico está indicado para proporcionar alivio sintomático, acelerar la resolución del cuadro, prevenir las posibles complicaciones y evitar la evolución hacia la cronicidad. Este tiene por objeto revertir las anomalías fisiopatológicas implicadas mediante el restablecimiento del drenaje sinusal y la erradicación de la infección bacteriana frecuentemente asociada. “Dependiendo de cuáles sean los síntomas más predominantes se pueden utilizar en indicación farmacéutica descongestivos nasales orales o tópicos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos orales, analgésicos, antinflamatorios” explica Ana Molinero. “Y en prescripción médica -añade-, además de los anteriores, se podrían utilizar los corticoides tópicos y los antibióticos”.

Pero además, la homeopatía y fitoterapia pueden ser de gran utilidad para hacer frente a un problema de rinosinusitis. “Tradicionalmente se han utilizado plantas medicinales como tomillo, eucalipto, menta, malva, petasites… Y más recientemente el extracto de ciclamen en spray, que está incluido en las guías EPOS 2012, como tratamiento de reconocida eficacia” señala la experta.

La farmacia, una aliada
Al igual que en otras dolencias, la farmacia se asegura de que el paciente “antes de utilizar un medicamento o producto fitoterapéutico conozca todo el proceso de uso: cómo, cuánto, hasta cuándo, cómo conservarlo…”, explica la vicepresidenta de SEFAC. Además, añade, y puesto que la mayor parte de los medicamentos que se van a utilizar no se encuentran financiados, el farmacéutico puede hacer una correcta indicación de los mismos utilizando un protocolo de actuación. Por sus conocimientos sanitarios y siguiendo ese protocolo sabrá cuándo derivar al médico porque el caso revista gravedad.

Como en muchas ocasiones se trata una dolencia crónica, señala Ana Molinero, también puede realizar un seguimiento farmacoterapéutico con el que ayudar al paciente a su cumplimiento. “Y no nos olvidemos de la educación sanitaria, tan importante en esta patología, para la que el farmacéutico está en una posición inmejorable por su proximidad, disponibilidad y sobre todo conocimiento de la misma”, concluye la experta. En este sentido, las recomendaciones son:

  • Beber agua suficiente (1,5/2 litros al día) para incrementar la humedad.
  • Evitar el humo y los contaminantes.
  • Disminuir o abandonar el hábito tabáquico.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Comer mucha fruta y verdura, ricas en antioxidantes y vitaminas, para reforzar el sistema inmunológico.
  • Reducir el estrés.
  • Utilizar un humidificador para incrementar la humedad en la nariz y áreas sinusales en caso de que el ambiente sea muy seco.

El quirófano, último recurso
En pacientes donde las infecciones agudas de los senos paranasales son recurrentes a pesar del tratamiento farmacológico, puede ser recomendable recurrir a una cirugía para limpiarlos y drenarlos. Se calcula que entre el 20% y el 30% de los pacientes que sufren sinusitis crónica se operan. Para ello, existen distintas técnicas.

La cirugía endoscópica nasosinusal consiste en introducir por la nariz un tubito muy fino, llamado endoscopio, provisto de una cámara en su extremo, que permite al cirujano ver las cavidades del paciente y desobstruirlas con la ayuda de unas pinzas. La sinuplastia es una técnica reciente, que puede ser aplicada tanto bajo anestesia general como bajo anestesia local en consulta, permitiendo la apertura y la limpieza de los senos paranasales deforma mínimamente invasiva.



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