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Sufrir un ictus eleva a 17 el riesgo de epilepsia

Sufrir un ictus eleva a 17 el riesgo de epilepsia

Sufrir un ictus eleva a 17 el riesgo de epilepsia

“Padecer un ictus eleva hasta 17 veces el riesgo de desarrollar epilepsia”. Así lo ha manifestado el doctor Pedro J. Serrano Castro, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga, durante la sesión “Epilepsia y envejecimiento cerebral” organizada, en colaboración con la Sociedad Española de Neurología (SEN), en el marco del IV Congreso de la Sociedad Española de Epilepsia (SEEP). Un foro que constituye el principal encuentro sobre epileptología en España, y que ha reunido recientemente en Madrid a más de 300 expertos de diferentes disciplinas médicas, con el objetivo de debatir acerca de los retos que se plantean en el abordaje de la epilepsia, que afecta en nuestro país a más de 600.000 personas según datos del estudio EPIBERIA.

Los estudios epidemiológicos muestran que la incidencia de epilepsia en función de la edad sigue una curva con dos picos importantes: uno de ellos en la infancia, con epilepsias connatales o de base genética; y otro en etapas avanzadas de la vida. “En este último caso”, ha explicado el doctor Serrano Castro, “se trata de epilepsias que aparecen como consecuencia de enfermedades neurodegenerativas o cerebrovasculares como el ictus”.

En palabras del doctor José Mª Serratosa, presidente de la SEEP y jefe del Servicio de Neurología de la Fundación Jiménez Díaz, “siempre que encontremos un caso de epilepsia en pacientes de entre 60 y 65 años resulta fundamental realizar una ecografía de carótidas y un Doppler Transcraneal para saber si existen alteraciones en las arterias que indican la necesidad de aplicar un tratamiento preventivo con antiagregantes, control de la presión arterial y estudios del control del colesterol, la glucosa y el peso”.

Epilepsia e ictus

Durante este encuentro se ha tratado tanto la relación entre ictus y epilepsia como la relación inversa: la existente entre la epilepsia y el ictus. En este sentido, este experto ha asegurado que “sufrir epilepsia puede duplicar y, hasta cuadriplicar, el riesgo de tener un ictus”. Las causas que explican esta cifra son múltiples y entre ellas destaca el efecto que tienen algunos fármacos clásicos antiepilépticos sobre el metabolismo lipídico y la aterogénesis (alteraciones que permiten la aparición en la pared de las arterias de un depósito de lípidos, que provocan la pérdida de elasticidad arterial y otros trastornos vasculares). Sin embargo, el doctor Serrano Castro matizó que “afortunadamente con algunos fármacos antiepilépticos recientemente comercializados ya se ha evitado, en buena parte, este problema”.

En cuanto a los retos actuales en el abordaje de la relación entre ictus y epilepsia, el doctor Serrano ha explicado que “el objetivo fundamental para tratar la epilepsia tras un ictus ha de ser el desarrollo de estrategias que eviten o disminuyan las causas de la epilepsia, así como el manejo adecuado de los fármacos antiepilépticos dirigidos a reducir el riesgo de que estas personas sufran un ictus”. Por su parte, el doctor Serratosa, ha añadido que “en estos pacientes hay que utilizar fármacos que no interaccionen con otros y que no eleven las cifras de colesterol en sangre”.





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