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Astenia primaveral: come bien y supérala

Astenia primaveral: come bien y supérala

Astenia primaveral: come bien y supérala

La astenia primaveral responde a una alteración de los ritmos circadianos

La astenia primaveral es un trastorno adaptativo cuyos principales síntomas son el cansancio y la falta de energía coincidentes con la entrada de la nueva estación.  Según advierte la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), afecta a una de cada cuatro personas, puede prolongarse entre dos y tres semanas y desembocar también en falta de apetito y trastornos del sueño. Así, explica el doctor Miguel Martín Almendros, médico de familia especialista en Fitoterapia, la astenia primaveral “puede cursar con decaimiento físico e intelectual y acompañarse de irritabilidad, insomnio, apatía, inapetencia, dificultad para disfrutar de las cosas habituales de la vida”.

Este trastorno responde a una alteración de los ritmos circadianos. “En el organismo tenemos un reloj biológico que viene marcado por el eje hipófisis-hipotalamo que se encarga, entre otros aspectos, de regular el sueño, el apetito o la temperatura corporal y segrega hormonas, serotonina o betaendorfinas. Ante el cambio de estación, el aumento de horas de luz y de temperaturas, este reloj biológico se desestabiliza y necesita un tiempo para readaptarse a las nuevas circunstancias. Por eso decimos que la astenia primaveral es un trastorno adaptativo, pasajero y limitado a unas dos o tres semanas”, explica el doctor Martín Almendros. Debido a este período de adaptación, “nos sentiremos más apáticos, con fatiga y falta de energía, más cansados”, señala.

Come bien y supérala

La SEDCA recuerda la importancia de seguir una alimentación sana y equilibrad para combatir estos síntomas y apuesta por pautas saludables y recomendaciones dietéticas. Así, la primera opción es optar por los vegetales, “pues son ricos en vitaminas, minerales y componentes que nos van a ayudar, como los antioxidantes. Por ello es aconsejable incluir piezas de fruta y verdura varias veces al día, sin acudir a licuados o zumos pues de esta manera se perderá gran parte de los nutrientes esenciales”, advierte. Además, se deberán tomar legumbres, cereales integrales de buena calidad, frutos secos y semillas. “Se trata de los alimentos con mayor cantidad de vitaminas”, apunta. Todo esto deberá completarse con la práctica de ejercicio físico y una correcta hidratación.

Además, en muchos casos, señalan los expertos de la SEDCA, la astenia primaveral viene acompañada de una pérdida de apetito, de hecho 4 de cada 10 personas cambian su alimentación con respecto al invierno. “Se tiende a comer menos, por lo que debemos prestar atención a este aspecto ya que una deficiencia calórica puede suponer un déficit de micronutrientes y que no lleguemos a las ingestas recomendadas de vitaminas o minerales”, afirma Andrea Calderón, nutricionista de la SEDCA. Además, advierte, “no deberían tomarse alimentos procesados de mala calidad que, al ser ricos en azúcares y harinas refinadas, pueden conducir a unas digestiones más pesadas o a mayor somnolencia, lo que empeoraría los síntomas de la astenia”.

Jalea real, un plus

El doctor Martín Almendros recomienda para combatir la astenia primaveral tomar preparados farmacéuticos de jalea real: “El alimento que toman las abejas reina posee numerosos nutrientes, vitaminas, aminoácidos y minerales. Todo esto nos aporta vitalidad, disminuye la sensación de fatiga, aumenta la resistencia física y mental y estimula nuestras defensas”. Eso sí, recalca este especialista, es recomendable adquirirla en farmacias “pues es donde vamos a obtenerla en forma de preparados estandarizados con garantías de calidad, seguridad y eficacia”. También la SEDCA recomienda la jalea real ya que “tiene un gran aporte nutricional gracias a que es rica en vitaminas del grupo B, y una gran cantidad de minerales, como manganeso, potasio o hierro”. Todo ello “nos ayudará a llegar a las cantidades recomendadas de micronutrientes, a evitar alguna deficiencia nutricional, a conseguir una mayor vitalidad y energía, con la consecuente mayor sensación de bienestar en nuestro organismo, y así poder combatir la astenia”, concluye Andrea Calderón.





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