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Tamara rojo.

Tamara rojo.

CONSEJOSENTREVISTA


TAMARA ROJO

     

     


Con
su incorporación al Royal Ballet Covent Garden en 2000, Tamara Rojo se
convirtió en la primera española en formar parte de la compañía de danza más importante
del Reino Unido y una de las más prestigiosas del mundo. En aquel momento fue
la más joven artista en la historia del ballet que ascendía al puesto de
primera bailarina. Esta española internacional nació en Canadá en 1974, lugar
donde sus padres trabajaban. Con cuatro meses de vida regresó a Madrid y a los
diez años daba ya sus primeros pasos en la escuela de Víctor Ullate, de cuyo
ballet formó parte una vez adquirida la profesionalización.

Tamara
Rojo se confiesa una devoradora de libros y a pesar de su juventud ha comenzado
ya a impartir clases en sus esporádicas visitas a Madrid. Este verano, durante
la celebración del Festival de San Lorenzo de El Escorial en cuyo auditorio
ofreció tres actuaciones continuadas junto al Royal Ballet Covent Garden,
tuvimos la oportunidad de verla y admirar todo su arte y toda su belleza. 

¿Qué ha
supuesto para usted la obtención del Premio Príncipe de Asturias que le fue
concedido hace un año?

Ha sido un
gran honor, tanto para mi desde un punto de vista personal, como para la danza
como arte. Además, un premio tan importante, conlleva un grado añadido de
responsabilidad profesional que trato de asumir lo mejor que puedo.      

¿Qué es lo
que más recuerda de su etapa en la escuela de Víctor Ullate?

La dulzura
de mi primera maestra Lola Grandes y la camaradería que había entre los alumnos
de mi generación. Todos tratábamos de mejorar, había una sana competitividad
que nos permitía avanzar mucho en nuestro aprendizaje.              

¿Bailan
mejor los rusos, inventores y máximos maestros en el arte de la danza, que el
resto de los bailarines?

Permíteme
un pequeño matiz histórico. Es cierto que cuando Diaguiliev trajo a Europa
occidental los ballets rusos a principios del siglo XX, su nivel artístico y su
virtuosismo entusiasmaron, pero no se puede olvidar a quienes forjaron la
escuela imperial rusa, desde Petisa, las virtuosas bailarinas italianas que,
por ejemplo, estrenaron obras como El Lago de los Cisnes, hasta el gran maestro
y fundador de esa escuela, el también Italiano Cechetti. Hoy la danza clásica
es un arte internacional que se practica en muchos lugares del mundo. Los
bailarines rusos siguen siendo extraordinarios, tienen buenos maestros, grandes
compañías y una gran tradición, pero hay otros países que han logrado hacer
estilo y escuela de primera categoría como, por ejemplo, la escuela inglesa y
la cubana. Tampoco podemos olvidar los avances realizados por los países
asiáticos como Japón, Corea del Sur y China, donde los aficionados al ballet
superan, con creces, a la mayoría de los países occidentales y sus bailarines
son estupendos.           

¿A quién
le gustaría parecerse y en qué?

Cuando era
estudiante, e incluso durante los primeros años de profesión, trataba de emular
a mis bailarinas favoritas. Una vez eres profesional, la admiración se funda en
el agradecimiento por lo recibido. Siento un profundo respeto por las
trayectorias de Alicia Alonso, Loipa Araujo y Maya Plisetskaya.    

Maya
Plitseskaya acaba de publicar Yo, Maya Plisétskaya.  ¿Qué destacaría de esta maestra con quien ha
compartido el Príncipe de Asturias?

La primera
vez que la vi bailar, cuando acababa de tomar posesión como directora del
entonces Ballet Clásico Nacional de España, su inolvidable versión de la
?Muerte del Cisne? a pesar de ser una niña, confirmó mi vocación. Luego, cuando
supe sobre las injusticias que sufrió durante el estalinismo y el valor con que
las enfrentó, mi admiración por la mujer superó incluso a la de la artista.

             

¿Qué
siente cuando baila?

Pues
depende del rol, del día y de otras muchas circunstancias. En cualquier caso,
me gusta bailar y suelo disfrutar mucho cuando lo hago. Mi mayor pretensión es
lograr trascender al público la representación de la danza en todas sus
potencialidades: belleza, sentimientos, virtuosismo, etc. Bailo para mí y para
los demás. 

¿Volverá a
colaborar con Emilio Aragón en el futuro? ¿Cómo ha sido la experiencia con él?

Claro que
sí. Tenemos proyectos, y Blancanieves tiene aún mucha marcha por delante. Este
verano bailaré el paso a dos en Japón y la grabación del ballet completo saldrá
a final de año.     

¿Qué tiene
Tchaikovsky que no tienen el resto de compositores que han escrito para ballet?

Que fue un
grande entre los grandes y sus ballets sinfónicos son piezas maestras. No
obstante, Delibes o Prokofiev, por ejemplo, nos dejaron también obras
formidables.      

¿Le gusta
la danza contemporánea?

Me gusta
la buena danza contemporánea, y de hecho la practico. Hay bastante confusión
con este término, contemporáneo es todo lo que se crea y realiza ahora, se haga
en puntas o con los pies descalzos. Dentro de ese enorme panorama, hay muchos
estilos, unos con proyección artística y otros que responden a modas o a
bromas.  

¿Cómo vive
su actual residencia en Londres, con el Royal Ballet Covent Garden?

Con mucha
dedicación y entusiasmo puesto que trabajo en las mejores condiciones y
bailando un gran repertorio. El Royal es una de las mejores compañías del mundo
y el renovado Opera House del Covent Garden es un formidable espacio escénico
que reúne grandes medios. No se puede pedir más.   

Dicen que
es usted una devoradora de libros ¿Qué lee en estos momentos?

Acabo de
terminar La Sonata de Kreutzer de León Tolstoi. Ahora estoy leyendo un par de
biografías que se pueden coger y dejar a voluntad, a modo de libros-comodín.

El ballet
exige una enorme preparación física. Para mantenerse en forma en su trabajo,
¿sigue alguna dieta especial?

Dejé las
dietas hace mucho tiempo. Como de todo, sobre todo muchos vegetales, mucha
fruta y produ

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