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Técnicas de spa… sin salir de casa

Técnicas de spa… sin salir de casa

Salut per aquam, o, lo que es lo mismo, la salud a través del agua. Eso es en definitiva lo que ofrecen los spas que proliferan en todas las ciudades y en muchos hoteles y centros de estética. En estos “templos del bienestar”, y a través de circuitos programados, se pueden tratar molestias tan comunes como las contracturas, los dolores de espalda, los problemas circulatorios, etc, además de acceder a tratamientos de belleza naturales que, en poco tiempo, devuelven a la piel la energía y la juventud perdidas. 
La misma finalidad tienen los balnearios y los centros de talasoterapia: circuitos y técnicas en las que se combinan baños, duchas y chorros de agua con otras terapias como masajes o envolturas. La diferencia entre unos y otros es que en el spa, el agua utilizada es agua “corriente”, las de los balnearios son medicinales, procedentes de algún manantial, y las de los centros de talasoterapia son aguas marinas.
Independientemente del motivo por el que se acude al spa, lo cierto es que todas las técnicas que allí se aplican tienen un efecto en común sobre el organismo: el relax. Y esa es precisamente la sensación que se puede lograr en casa reproduciendo de forma “adaptada” muchas de las terapias y utilizando algunos de los ingredientes que se emplean en estos centros.

La rutina base

Independientemente del tipo de efecto que se quiera conseguir con el spa casero, existen una serie de “rituales” que hay que seguir para sacar todo el partido a las técnicas y los ingredientes:
Masajes. Son una constante en este tipo de tratamientos, ya que tienen dos beneficios fundamentales: por un lado, inducen a la relajación, al favorecer la segregación de las hormonas del bienestar. Por otro, la aplicación de los productos mediante un suave masaje favorece la penetración de los principios activos. La clave está en hacerlo con movimientos circulares, en el sentido de las agujas del reloj o en espiral.
Exfoliación. Es un gesto imprescindible en todo tratamiento porque la eliminación de las células muertas hace que la piel quede en las mejores condiciones para recibir todos los beneficios de los principios activos de las sales, los aceites esenciales y los productos cosméticos utilizados. Pero, además,  es un gesto con el que se activa la circulación sanguínea (es importante hacerlo de abajo a arriba, empezando por las plantas de los pies y en dirección al corazón) y, por tanto, la piel y el ánimo recuperan la energía perdida. Las sales, las lufas y los cepillos de cuerpo son estupendos aliados de este gesto. Hay que elegir un producto exfoliante lo más suave posible, para no agredir en exceso
El agua del baño. Lo ideal es que esté tibia-caliente. El agua a una temperatura excesiva puede resecar la piel. También es importante no exceder de tiempo: 20 minutos es lo aconsejado ya que, pasado este tiempo, la piel se arruga, lo que es sinónimo de deshidratación. El entorno es también muy importante: para favorecer el relax y que, por lo tanto, los tratamientos sean más efectivo, debes estar en un entorno tranquilo, lejos de ruidos y teléfonos y rodeada de colores y aromas que inviten a la introspección (velas perfumadas, varitas de incienso…).
Los “aderezos” de la bañera. Para sacar más beneficios al baño en menos tiempo, nada mejor que añadir unas gotas de aceite esencial a la bañera. La elección depende del efecto deseado. Otra opción son las sales de baño perfumadas. Las de lavanda, por ejemplo, poseen reconocidas propiedades calmantes. Un buen truco para potenciar sus efectos es exfoliar con ellas la piel del cuerpo antes de incorporarlas a la bañera. Las sales y productos “efervescentes” son una estupenda opción, ya que producen sobre el organismo un efecto energizante.
Limpieza + mascarilla. El vapor que se forma en el baño y la bañera favorece la eliminación de todas las impurezas de los poros de la piel (es importante desmaquillarse bien antes de iniciar todo el proceso. Por tanto, hay que dejar que el rostro experimente su particular “sauna” y después, aplicar una mascarilla. Ya sea facial o capilar, el uso de este cosmético  mientras dura el baño es la mejor forma de sacar todo el partido a estos productos ya que la acción del calor y el vapor incrementa la penetración y efectividad de sus principios activos.
Manos y pies. Antes de meterse en la bañera hay que aplicar un aceite de cutículas en las uñas para evitar que se deshidraten como consecuencia del calor. En cuanto a los pies, se debe aprovechar el efecto del agua caliente para eliminar las pieles muertas con una piedra pómez o un producto exfoliante específico, hidratando después muy bien con un suave masaje.


Duchas y baños: chorros que alivian

Las duchas locales son la forma más sencilla de acceder a los beneficios de la hidroterapia y, además, se pueden realizan sin necesidad de acudir a ningún centro especializado. También se les llama chorros, ya que la técnica consiste en dirigir la “alcachofa” hacia una zona concreta del cuerpo, según el objetivo que se persiga.
Para calmar la ansiedad hay que aplicar chorros de agua tibia (mejor, tirando a fría) hacia el pecho, pero sin detenerse en él, trazando círculos alrededor durante 15 segundos.
Para el cansancio y el dolor de cabeza aplicar un chorro de agua tibia desde el dorso de la mano derecha, subiendo lentamente hasta el hombro y, una vez allí, se deja deslizar por la espalda y el pecho, sin alcanzar la cintura.
Para el agotamiento se  puede reproducir en casa la técnica de la ducha escocesa, una de las más utilizadas en estos centros. Para ello, se aplican chorros a diferente presión y temperatura (alternando agua fría y caliente), recorriendo todo el cuerpo. Tonifica y elimina las contracturas de los músculos, y relaja todo el sistema nervioso.
Los baños son la otra forma a nuestro alcance de acceder a los beneficios de la hidroterapia. Eso sí, al implicar la mayoría de ellos la inmersión total, se deben tener en cuenta una serie de consideraciones: en el caso de los baños fríos, el agua no debe tener una temperatura inferior a los 15º C y el ambiente exterior no puede estar a menos de 20ºC; en los baños calientes, la temperatura debe oscilar entre los 36 y los 38 º C; las personas hipotensas deben tener mucha precaución con los baños calientes, ya que pueden bajar la presión sanguínea; después de estos baños se recomienda envolverse en un albornoz y descansar al menos durante media hora.

Barros y arcillas: muy fáciles de aplicar

“La arcilla posee un potencial de absorción de impurezas que permite la eliminación de las toxinas acumuladas bajo la piel. Además, ayuda a equilibrar el pH y el tono de la piel y arrastra las células muertas con un excelente efecto hidratante. En especial, en las pieles con acné, la arcilla puede disimular las marcas de los granitos y, también, aclarar las manchas oscuras que puedan aparecer sobre el rostro”, explica el doctor Manuel Sánchez, director médico de la Clínica Mato Ansorena, de Sevilla.
• Para elaborar mascarillas y tratamientos faciales, se suele emplear arcilla verde y otras modalidades como la montmorillonita (revitalizante) y caolinita (suavizante); ambas se pueden conseguir en los herbolarios y tiendas especializadas. Básicamente, la elaboración de las mascarillas se realiza de la siguiente manera: en un recipiente de madera o cristal (nunca metálico) se mezcla una cantidad equivalente a tres cucharaditas de arcilla con un poco de agua (preferiblemente con agua termal), mezclado poco a poco hasta obtener un compuesto cremoso que se extiende sobre la cara (evitando el contorno de ojos) y dejando actuar hasta que se seque. Aclarar con agua tibia y aplicar después una hidratante adaptada al tipo de piel. También se puede añadir a la mezcla otros ingredientes, según las características cutáneas: en las pieles secas o sensibles se puede incorporar aceite de germen de trigo, aceite de almendras o de caléndula, mientras que en las pieles mixtas la arcilla puede mezclarse con una cucharadita de aceite de oliva y una cucharada sopera de levadura de cerveza. La arcilla que ya se ha empleado no puede reutilizarse (ya que está cargada de toxinas).
• Como tratamiento corporal, la arcilla se puede emplear en el baño como elemento revitalizante y suavizante de la piel. La temperatura del agua debe ser de 37-38°C y se debe permanecer en la bañera entre 15 y 20 minutos. Se recomienda secarse sin aclarar ni frotar la piel con la toalla, de forma que queden residuos sobre la piel También se pueden incorporar al agua de la bañera otros ingredientes como la sal marina gruesa, algas en polvo o esencias de plantas aromáticas. En los casos de celulitis, se puede recurrir a las cataplasmas, preparando una mezcla de consistencia más pastosa y, tras friccionar con un guante de crin, aplicar en las zonas afectadas (muslos, vientre, caderas…) dejándolo secar y aclarando después con agua tibia con unas gotas de hamamelis, de propiedades astringentes.
• Otro de los usos de la arcilla es en la pedicura: en forma de mascarilla o añadida al agua del pediluvio, favorece la eliminación de callosidades y alivia otros problemas como el pie de atleta o la micosis (hongos) de las uñas

Talaso en el cuarto de baño

Las algas y los lodos son los componentes estrella de los tratamientos que se aplican en los centros de talasoterapia debido a sus beneficios cosméticos. De hecho, se ha demostrado que existe una importante analogía entre las plantas marinas y la piel: sus células tienen las mismas características básicas, los mismos componentes y las mismas funciones de defensa.  Su gran riqueza radica en el hecho de que absorben y concentran del mar vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos, etc., fundamentales tanto para el bienestar como para la belleza, ya que  combaten los radicales libres y protegen las proteínas de la piel, como la queratina, el colágeno y la elastina. “Además, las algas tienen un gran poder anticelulítico y adelgazante y, también, son antiinflamatorias y activadoras de la circulación linfática y venosa”, explica Felicidad Carrera, especialista en estética corporal y directora del Centro de Estética Felicidad Carrera, de Madrid.
Afortunadamente, es posible acceder a muchos de los beneficios de la talasoterapia sin tener que acudir a un centro especializado. Estás son las pautas que ofrece Felicidad Carrera para someterse a una sesión “a domicilio”:
-Comenzar con una exfoliación, de aproximadamente 5 minutos de duración, seguida de un baño a base de sales relajantes y suavizantes (20 minutos).
-A continuación, extender sobre la piel del cuerpo una máscara a base de algas; y cubrirse con una sábana de plástico o film osmóticos. Dejar en exposición unos 30 minutos. Durante este tiempo hay que relajarse en posición horizontal, escuchando música que simule las olas el mar.
-Pasado este tiempo, retiraremos el cobertor de plástico y eliminamos el exceso de producto con una espátula. Después, nos duchamos con agua templada y aplicamos sobre la piel del cuerpo una crema hidratante fluida con propiedades autobronceadoras suaves.
Un aviso: tal  y como advierte Felicidad Carrera, “las mujeres embarazadas y las personas con problemas de tiroides deben evitar los lodos yodados y las algas, ya que están contraindicados en estos casos”.

Masajes + aceites esenciales = cuerpo a punto

Los aceites esenciales son el complemento ideal para potenciar los efectos beneficiosos de los masajes. Según los aceites empleados y la combinación de los mismos se puede conseguir una u otra finalidad.
Adelgazantes. Hay dos fórmulas que contribuyen a acelerar el proceso de adelgazamiento. La primera es una mezcla de los aceites esenciales de enebro, abedul, ciprés y geranio. Mezclar a partes iguales (de ocho a diez gotas en total) los aceites con una cucharada de aceite de germen de trigo, aplicando después con masajes suaves sobre la zona a tratar. La segunda consiste en mezclar entre 5 y 10 gotas de aceite esencial de carvi (alcaravea) y la misma cantidad de nuez moscada en una cucharada de aceite de almendra o de germen de trigo. Aplicar mediante un suave masaje en el abdomen después de las comidas.
Reducir abdomen. Masajear el estómago dos veces al día, al levantarse y al acostarse, es el método más sano y fácil de combatir la grasa de esta zona. Los más efectivos para este cometido son los aceites cítricos (limón, naranja y pomelo) y también el de hinojo. Además de reducir los depósitos de grasa y celulitis del abdomen, este masaje fortalece y tonifica los músculos. Es tan sencillo como masajear un minuto en el sentido de las manecillas del reloj y otro minuto en sentido contrario.

Para pieles “gourmet”

Uno de los tratamientos cosméticos más demandados en los spas de todo el mundo es el Boreh, oriundo de la isla de Bali y cuyo secreto radica en que, además de exfoliar y alimentar la piel, produce una reacción térmica que ayuda a potenciar la circulación.  Otra de sus ventajas es que se puede reproducir de forma más o menos similar en versión casera. Esta es la receta: cuatro cucharaditas de sándalo; dos cucharaditas de clavos enteros; dos cucharaditas de jengibre picado; una cucharadita de canela; una cucharadita de semillas de cilantro; una o dos cucharaditas de harina de arroz; una cucharadita de cúrcuma y un cucharadita de aceite vegetal. Mezclar bien todos los ingredientes, añadiendo al final agua o un poco más de aceite hasta obtener una pasta lo suficientemente espesa como para adherirse a la piel. Aplicarla por todo el cuerpo y dejarla actuar unos 10 minutos, abandonándose a la sensación de calor que produce. Pasado este tiempo, frotar la mezcla de forma circular, empezando en los tobillos y terminando en los hombros, para eliminar así las células muertas y activar la circulación. Después, sumergirse en un baño de agua sin jabón, para eliminar los posibles residuos y terminar con una ducha de agua tibia.



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