Tengo el colesterol alto.

Me comentas que tu
farmacéutico te ha informado que tienes el colesterol alto. Por ello, estás
preocupado puesto que te ha hablado de la seriedad de este problema. Y sin
embargo tú ¡no sentías la más mínima molestia!

Tu sensación es natural: la
hipercolesterolemia, es decir, un nivel elevado de colesterol en el plasma
sanguíneo, no produce de entrada ninguna sintomatología. Ahora bien, no
lo desdeñes. Desocuparse del tema es realmente peligroso. Obviamente no quiero
meterte miedo en el cuerpo, pero sí quiero que te conciencies del problema:
tienes que conseguir apartarte de los niveles altos de colesterol y alcanzar
valores normales.

Es muy fácil que hayas oído
que hay dos tipos principales de colesterol: el bueno y el malo. El bueno, el
HDL, te protege y, por lo tanto, es preciso que esté por encima de unos valores
determinados, al contrario de todo lo que conoces. Aquí, si está alto es mejor.
Unos investigadores españoles acaban de publicar en una revista americana sobre
temas cardiovasculares que este HDL colesterol ha de ser, al menos, de 40 mg/dL
en hombres y de 50 mg/dL en mujeres.

Por otra parte está el
colesterol malo, el LDL. En este caso, su valor no debe sobrepasar ciertos
límites, los cuales varían en función de tu situación concreta, la cual ha de
ser valorada por tu médico o por tu farmacéutico. De esta forma, si eres
considerado de bajo riesgo, el valor máximo de tu LDL sería de 160 mg/dL. Ahora
bien, si te indican que tu riesgo es moderado no debes sobrepasar los 130
mg/dL. Y en el caso de que estés en el grupo de alto riesgo porque, por
ejemplo, tengas ciertas patologías cardiovasculares o seas diabético, el LDL
colesterol no debe sobrepasar los 100 mg/dL. Además, muy recientemente se ha
aconsejado que estos valores se reduzcan aún más, hasta 70 mg/dL en los casos
de alto riesgo.

El tema, como siempre, no es
para preocuparte, pero sí para que te ocupes seriamente de ello. Si hoy no
haces caso a las recomendaciones que tu médico y tu farmacéutico te han
indicado respecto de tu colesterol alto, acerca del tipo de vida que debes
llevar (alimentación, ejercicio, tabaco, etc); si renuncias voluntariamente a
tomarte los medicamentos que te han indicado porque no sientes ningún mal por
tener ese valor elevado; si no estás concienciado de que un nivel elevado de
colesterol, y especialmente de LDL, es un problema pero que puede ser
solucionado, entonces, si no te involucras plenamente en su resolución, podrá
ser un problema serio en unos años.

Los infartos de miocardio no
vienen solos sino que, en cierto modo, los vamos buscando. Infórmate de lo que
hacían aquellos que conoces y que han sufrido un infarto o un accidente
cerebrovascular. Es muy probable que halles que tenían la tensión o el
colesterol muy altos, pero no le hicieron caso; o es muy posible que descubras
que muchos de ellos no hacían apenas caso a los medicamentos que les habían
recetado, dejando de tomarlos en muchas ocasiones.

                                                                                                              

Pero no te preocupes. Por
supuesto, estás a tiempo de evitar todo ello. Entonces ¡habla con tu
farmacéutico, pregúntale, infórmate! Él está siempre ahí. No necesita cita
previa. Y te puede aclarar todas tus dudas. El medicamento y tú sois su preocupación.



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