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¿Tienes juanetes? Cuida tu pisada

¿Tienes juanetes? Cuida tu pisada

Antiestéticos, dolorosos y muy femeninos. Así son los juanetes, protuberancias en el borde externo del dedo gordo del pie, resultado de apuntar hacia el segundo dedo, y cuya formación se asocia, además de a la herencia en la forma de pisar “en valgo”, al uso de zapatos de punta estrecha y tacón alto. Este verano, apuesta por zapatos abiertos y que repartan correctamente la carga.

El juanete o Hallux valgus, es una deformidad que afecta al primer dedo del pie, y que hace que, en vez de estar direccionado hacia adelante, se incline hacia el segundo dedo. En la base del dedo gordo crece hueso extra y un saco lleno de líquido, y hasta puede ocurrir que el dedo gordo rote en dirección hacia los otros dedos, llegando a montarse sobre el segundo. Esta desviación del dedo gordo provoca un bulto en el borde interno del pie que es lo que se conoce con el nombre de juanete. Se trata de una afección muy femenina, con una proporción de 8-9 mujeres afectadas por cada hombre, y también asociada al pie valgo, con tendencia a aplanarse en las pisadas. Como apuntan desde el Colegio de Podólogos de Andalucía, su formación se debe, fundamentalmente, al uso de un calzado inadecuado que no respeta la morfología del pie en anchura o en longitud, lo cual tiene efectos negativos no solo en el desarrollo del juanete, ya que cuanto menor es la superficie de apoyo en el tacón, mayor son las presiones localizadas, sino también en el sistema musculoesquelético. La afección puede volverse dolorosa a medida que la protuberancia empeora, sobre todo con la presión de los zapatos.

juanete floresSe trata de una afección muy común en el embarazo, momento en que el ligamento tibial no trabaja como debiera debido al aumento de elastina, la proteína del tejido conjuntivo cuya función es proporcionar elasticidad, imprescindible para la gestación y el parto, pero que lo vuelve más elástico y blando. Ello unido al aumento de peso y el adelantamiento de su centro de gravedad, hacen que el pie se aplane más. En los hombres, los factores que hacen aumentar la posibilidad de padecer juanetes son tener un pie en pronación, más de 70 años o practicar deporte.

Corregir a tiempo

  1. Aunque no se trate de una herencia genética del juanete, sí se hereda la forma de pisar “en valgo”, por lo que si en la familia existen antecedentes, conviene hacer un estudio biomecánico de la pisada en una clínica podológica para prevenirlo. Este estudio permite además, diseñar plantillas personalizadas utilizadas para repartir de forma correcta la descarga y controlar la excesiva pronación, sin atrofiar la musculatura del pie.
  2. Existen férulas o correctores especiales para juanetes, que se deben usar de forma constante durante un tiempo determinado para corregir la deformidad del hueso. Estos correctores, además, ayudan a calmar los dolores y pueden evitar una intervención quirúrgica. Las férulas de silicona que se colocan entre el primer y segundo dedo pueden reducir la fricción interdigital y evitar el desarrollo de callosidades. Pero nada más, detalla el especialista.
  3. En cualquier caso, hay que usar un calzado con espacio amplio para los dedos, anatómico y que garantice un buen soporte, de manera que la persona pueda desempeñar todas sus actividades cotidianas con comodidad y seguridad. En casa, prueba a hacer un agujero en un par de zapatos viejos y cómodos, que permitan al pie una movilidad absoluta.
  4. También es conveniente realizar mucho trabajo de potenciación muscular para reforzar la zona y educación para andar de manera adecuada.

 Un calzado adecuado debe tener un tacón de dos centímetros, para que el peso corporal se reparta al 50% entre el talón y la zona de debajo de los dedos. No debe tener punta y debe ser de horma ancha, pues una horma estrecha provoca que la compresión actúe de igual manera que los impactos, haciendo que el hueso del juanete crezca.

Operar, sí o no

Pocas personas acuden al especialista hasta que duele o la deformación es acusada. Sin embargo, si se tiene cualquier signo de infección (como enrojecimiento o hinchazón), y especialmente si se trata de un paciente diabético, hay que acudir al médico sin demora. Si el juanete empeora y duele más, la cirugía para realinear el dedo y eliminar la prominencia ósea (bunionectomía) puede ser efectiva.

Tacones “lejanos”

Según explican los expertos del Colegio de Podólogos de Andalucía, los estudios científicos demuestran que cuando estamos descalzos en el suelo el 75% del peso lo soporta el talón y el 25% el antepié. El talón está conformado como sistema de soporte mientras que el antepié tiene una función dinámica, no de soporte. Esto se manifiesta en la arquitectura del pie: huesos anchos y cortos en el talón y huesos más largos y estrechos en el antepié. A medida que la altura de tacón aumenta, los porcentajes varían. Así, con un tacón de 3-4 centímetros el talón ya solo soporta el 50% del peso y el otro 50% el antepié. A medida que el tacón aumenta, el antepié soporta mayor carga. Cuantificado con plataforma de presiones, la carga se invierte (75% en el antepié y 25% en el retropié a partir de los 6-7 centímetros). Pero no solo la altura del tacón es el problema por el reparto anormal del peso: otra característica no adecuada de este tipo de calzado es la anchura del mismo, el llamado tacón de aguja (stiletto) presenta una superficie de contacto muy reducida. Así, por ejemplo, una mujer de 51 kilos con unos zapatos de tacón de aguja de 10,5 centímetros reduce a menos de la mitad la superficie de contacto y se duplica la presión media, comparado con un calzado deportivo de moda sin tacón. Según los podólogos de Andalucía, estos son los problemas que origina el uso de un tacón inadecuado:

  1. Con el zapato de tacón la carga en el antepié pasa del 33 al 83%, con lo que la presión máxima casi se triplica y la presión media, dato más significativo, se duplica. Este dato, objetivo y cuantificable, además de la formación de juanetes, implica también la presencia de dolor a nivel del antepié, las denominadas metatarsalgias, típicas del uso abusivo de este tipo de calzado. La variedad clínica de las metatarsalgias (bursitis subcapital, bursitis antecapital, síndrome de predislocación, fibrosis perineural de Morton, neuritis intermetatarsal, fractura de estrés…), hace necesaria la intervención del podólogo para establecer el diagnóstico adecuado y, por lo tanto, un tratamiento personalizado.
  2. Por si fuera poco, la altura de tacón, además de alterar la relación de cargas en el pie, altera la postura. El uso de tacón produce, además de un acortamiento de toda la cadena muscular posterior, un adelantamiento del centro de gravedad. Esto es compensado en la pelvis por una anteposición pélvica (lo que produce una ligera rectificación de la curvatura lumbar y la consecuente apariencia de zona glútea prominente). A su vez, desplaza el tronco hacia delante, lo que es compensado con un aumento de la cifosis cervical con el consecuente dolor en esta zona, y la presencia de un pecho adelantado, típica postura que se adopta en el uso de este calzado.
  3. Los pies cavos, con los dedos en garra, algo provocado por el uso frecuente de stilettos, son propensos también a lesión dérmica. Además, hay que tener en cuenta que las mujeres con laxitud y pronación aumentan la inestabilidad y, por tanto, son las que peor llevan lo del tacón.

Recomendaciones por edad

En el caso de mujeres jóvenes que suelan llevar tacones, es aconsejable que alternen el zapato de tacón alto con zapatos planos, para evitar que la musculatura de la pierna se “acostumbre” a la altura del tacón. Sin embargo, las señoras que lleven años usando zapato de tacón alto, deben disminuir la altura de manera progresiva: nunca pasar a uno plano directamente, ya que aumentaría la tensión en la musculatura posterior de la pierna, tendón de Aquiles, gemelos, etc., con lo que aumentarían las posibilidades de sufrir fascitis plantar, tendinitis de Aquiles, lumbalgias, etc.

El abuso de tacón implica dolor en el antepié que se manifiesta en metatarsalgias, como fractura de estrés o síndrome de predislocación, dolor de cervicales debido a la postura, dedos en garra y lesiones dérmicas





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