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Tiroides. una glándula muy caprichosa.

Tiroides. una glándula muy caprichosa.

Cansancio,
tendencia a la depresión, dificultad para perder peso… Si llevas un tiempo sufriendo
alguno de estos síntomas u otras molestias imprecisas, ha llegado el momento de
vigilar de cerca tu tiroides

Se estima que más de dos millones de mujeres en
nuestro país padecen alteraciones del tiroides, pero lo más significativo es
que la mayor parte de ellas están sin diagnosticar. Y es que esta patología,
como tantas otras enfermedades crónicas, tiene una mayor prevalencia
entre el sexo femenino. Estas alteraciones, si bien no suelen revestir
gravedad, sí que producen una sintomatología que afecta notablemente a la
calidad de vida.

La mariposa

Pero, ¿qué es exactamente la tiroides? Se trata de una
glándula en forma de mariposa localizada en la parte delantera del cuello,
sobre la tráquea, y que interviene en varias funciones orgánicas. Regula la
temperatura corporal, participa en el desarrollo dentario, influye en el
correcto crecimiento, interviene en el funcionamiento del sistema muscular y
regula la asimilación de proteínas, hidratos de carbono, grasa y vitaminas. Sin
embargo, su gran ?aportación? al organismo es la producción y segregación de
hormonas tiroideas, cuya principal función es regular el buen funcionamiento de
nuestro metabolismo, además de afectar a otros órganos, como el corazón (pueden acelerar el ritmo cardíaco y aumentar la tensión
arterial).

Si la tiroides sufre alguna afección se desencadenan
alteraciones que la llevan a producir hormonas por exceso (hipertiroidismo) o por defecto (hipotiroidismo).

Así da la
cara

?Las distintas patologías tiroideas se presentan de
una forma muy suave. La razón es que en la tiroides hay muchas células que van
alterando su comportamiento de forma progresiva, y las que quedan tratan de
compensar la función de las que faltan. De ahí que una alteración tiroidea
pueda tardar años en manifestarse y, la mayoría de las veces, se descubra por
consultas de otro tipo?, explica el doctor José
Esteban Velasco,
endocrinólogo y médico nuclear y director del Centro
Radiológico y de Estudios Tiroideos de Valencia.

Para valorar el estado de la glándula tiroidea, los
médicos recurren a varios métodos:

  1. El primero de ellos suele ser la palpación, ya que esta glándula se
    localiza en el cuello con facilidad, y mediante la manipulación con los
    dedos se puede determinar su tamaño y posibles irregularidades.
  2. El análisis
    de sangre
    permite medir tanto las hormonas producidas por el tiroides
    como las proteínas que las transportan por la sangre. Actualmente, la
    ?pista? del estado de esta glándula la dan dos parámetros: el TSH (niveles
    de Hormona Estimulante del Tiroides) y la T4 (la tiroxina), que se
    interpretan de la siguiente manera: cuando hay una exceso de hormona
    tiroidea (hipertiroidismo), la glándula pituitaria deja  de enviar su señal para producir más
    hormona tiroidea y caen los niveles de THS. En caso de que no haya
    suficiente hormona tiroidea (hipotiroidismo), la pituitaria aumenta la
    producción de THS para ?ordenar? a la glándula tiroidea que trabaje más.
    ?Si los niveles están por encima de los 2.0 mU/ml, hay que tomar medidas terapéuticas, que pasan por
    hacer un perfil de anticuerpos antitiroideos?,
    comenta el doctor Esteban. En cuanto al otro medidor, la hormona T4,
    resulta muy útil cuando los niveles de TSH están al límite.
  3. En la misma consulta médica se puede realizar una
    aspiración con una aguja fina (es indolora) para extraer muestras de tejidos en el caso de que haya nódulos
    tiroideos para, después, analizar las muestras.
  4. En cuanto a las pruebas de radiodiagnóstico, la ecografía con ultrasonidos
    permite confirmar el tamaño y las características de la tiroides; facilita
    la verificación de  bultos y la
    comprobación de si éstos son sólidos o quísticos.
    Otra prueba, la gammagrafía con isótopos  radioactivos de yodo, es muy segura y
    supone una herramienta importante para valorar con mucha exactitud la
    anatomía y la información funcional de la tiroides.

Hipertiroidismo:
?Overbooking? hormonal

Esta patología afecta sobre todo a mujeres con edades
comprendidas entre los 20 y los 40 años. Se produce cuando, como consecuencia
de una hiperactividad de la glándula tiroidea, hay un exceso de hormonas. Esto
hace que aumente el metabolismo celular y, como consecuencia, las funciones del
cuerpo se aceleren. Los primeros síntomas
que, según el doctor Esteban, se pueden padecer de forma más o menos atenuada,
son nerviosismo, inquietud, desasosiego y susceptibilidad. Asimismo, aumenta el
cansancio, la debilidad y los dolores musculares, pese a que estas personas
suelen ser hiperactivas. Otro de los síntomas característicos son las
palpitaciones, producidas por una aceleración en el ritmo cardiaco. También se
produce una intolerancia al calor, incluso en ambientes fríos, lo que
desencadena una mayor sudoración. El insomnio, los cambios de carácter, la
presión arterial alta, las diarreas, los ojos saltones y enrojecidos y una
mayor sensibilidad a la luz también pueden ser indicadores de que se padece
esta patología. Pero, curiosamente, es la pérdida inexplicable y drástica de
peso (a pesar de que esta alteración está asociada con un aumento del apetito)
lo que lleva a muchos pacientes a consultar al médico.

La causa
más habitual de hipertiroidismo es una patología de origen autoinmune,
la enfermedad de Graves, la cual es
hasta 5 veces más frecuente en la mujer y se suele manifestar con un bocio de
carácter variable y un ligero desplazamiento hacia fuera de los globos
oculares. También puede estar producido por la ingesta de determinados
medicamentos o un exceso en el aporte de yodo. Otras causas son los nódulos
tiroideos.

Se sabe que una situación de estrés físico o emocional
repentino (muerte de un ser querido, una intervención quirúrgica, un divorcio o
un accidente) también pueden desencadenar su aparición

El tratamiento
es farmacológico, con medicamentos que retardan el funcionamiento del tiroides
y disminuyen la producción hormonal, y que suelen solucionar el problema en un
periodo comprendido entre 6 semanas y 3 meses. También se recurre al uso de
agentes beta bloqueantes que inhiben la acción de la
hormona tiroidea en el cuerpo.

Otra medida terapéutica es el uso del yodo radioactivo,
que ingerido por vía oral y en dosis ajustadas (que suponen muy poca
radioactividad del organismo en su conjunto) destruye una mínima parte de la
tiroides, para normalizar así la producción hormonal. Como efecto secundario
puede dar lugar a un hipotiroidismo. En algunos casos es necesario practicar
una tiroidectomía, intervención
quirúrgica que consiste en la extirpación de la glándula tiroides y que es
efectiva en el 90 por ciento de los casos.

Hipotiroidismo:
producción ?a ralentí?

Es una patología que afecta aproximadamente al 8% de
la población y que está originada por un funcionamiento anómalo de la glándula
tiroides que la lleva a producir muy poca cantidad de hormonas tiroideas.
Contrariamente a lo que ocurre con el hipertiroidismo, en el que la
sintomatología es muy evidente, las ?señas de identidad? del hipotiroidismo son
leves y poco específicas, y muchas de ellas pueden confundirse con síntomas
depresivos, ya que se produce en (quitar) un decaimiento general de las
funciones del organismo.

Cuando la enfermedad está avanzada, los síntomas pasan a ser más
significativos: expresión facial tosca, párpados caídos (ojo, mala separación),
dicción lenta, estreñimiento y aumento considerable de peso, intolerancia al
frío, caída del pelo de las cejas, sequedad de la piel y el cabello, voz ronca
(Marañón decía al respecto que ésta era la única patología que se podía
diagnosticar ?por teléfono?)  y, en
algunos casos, síndrome del túnel carpiano, que produce hormigueo y dolor en
las manos. En pacientes de más edad puede producirse una pérdida de memoria muy
significativa.

La causa
más frecuente es una enfermedad autoinmune, la tiroiditis
de Hashimoto. También el tratamiento del
hipertiroidismo, que, al reducir la producción hormonal, puede tener como
resultado un hipotiroidismo. Asimismo, el déficit de yodo está directamente
relacionado con la aparición de la enfermedad.

El tratamiento
del hipotiroidismo es sencillo: consiste en la administración de la hormona
tiroidea sintética (químicamente idéntica a la hormona producida naturalmente
por el organismo) en forma de pastillas. Tras unas seis semanas de tratamiento,
se vuelve a calcular el nivel de TSH para ajustar así la dosis.

La versión
más ?light?

?En los últimos tiempos parece como si el
hipotiroidismo estuviera de moda, ya que cada vez son más los casos
diagnosticados en estadíos tempranos, cuando los
síntomas aún no son llamativos. Se puede decir que en este caso sí se está
haciendo auténtica medicina preventiva: el médico va más allá y, mediante una
sencilla prueba de laboratorio, se puede diagnosticar y tratar esta patología
en fases muy precoces. Se habla entonces de un ?hipotiroidismo subclínico?, comenta
el doctor José Esteban.

Las personas que lo padecen no presentan síntomas
reconocidos, aunque un análisis de sangre revela unos niveles elevados de la
TSH, lo que hace que, incluso con ausencia de síntomas, se proceda al tratamiento
con dosis adicionales de hormona tiroidea. Debido a la frecuencia de esta
patología, se recomienda realizar un análisis de TSH cada 5 años en mujeres
mayores de 35 años.

 

Otras
dolencias tiroideas

  • Nódulos:
    Se trata de bultos en la glándula tiroides y son muy comunes: entre el 4 y
    el 7 por ciento de la población presenta nódulos tiroideos perceptibles a
    la palpación. Tan solo el 5% resultan malignos, y la mejor manera de
    evaluarlos es mediante la aspiración con una aguja fina, seguido de un
    estudio de las células extraídas. En caso de que éstas sean malignas, se
    procede a la extirpación de parte de la glándula.
  • Tiroiditis:
    Se produce cuando, debido al sistema inmunitario o a una infección vírica,
    la glándula tiroides se irrita y, como consecuencia, la hormona tiroidea
    ya producida se libera en cantidades excesivas.
  • Bocio:
    ?Se trata, simplemente, de un aumento del tamaño del tiroides. Cuando éste
    funciona bien, permanece asintomático durante mucho tiempo. Puede tener
    varios ?apellidos?: puberal, bocio simple,
    difuso, hiperfuncional o nodular
    (se presenta un bultito o nódulo más prominente)?, explica José Esteban.
    En caso de que se trate de un bocio grande que moleste estéticamente al
    paciente, se recomienda el tratamiento quirúrgico.
  • Tumores:
    Pueden ser cancerosos y no cancerosos. Los tumores malignos son más raros
    y, afortunadamente, su índice de curación es muy elevado.

Yodo: que no
te falte

Ante la duda, sal yodada. Eso es lo que se desprende
de las últimas recomendaciones médicas encaminadas a la prevención de los males
derivados de la carencia de yodo, un mineral que hace las funciones de
combustible de nuestra tiroides. En efecto, cuando el consumo de yodo es
insuficiente, la tiroides intenta mantener sus reservas para conseguir una
producción adecuada de hormonas, extrayendo más mineral de la sangre, de lo que
pueden surgir varios trastornos entre los que destacan el hipotiroidismo, el
bocio y, en el caso de las embarazadas, lesiones cerebrales en el feto y los
lactantes. 

Los expertos recomiendan una dosis diaria de 150
microgramos, y la sal yodada es el vehículo ideal para aportar al organismo
esta cantidad. Pero también se puede encontrar en otras fuentes dietéticas:
pescados (sardinas, atún en aceite), mariscos (mejillones, centollos, nécoras),
frutas y verduras (piña fresca, ajo, acelgas, nabos, espárragos, cebollas y
zanahorias). Otros alimentos ricos en yodo son el hígado de res, los huevos, el
pan integral, los productos lácteos (ojo, mala separación) y las algas marinas.

Pero en el caso de este mineral, el equilibrio es
clave, ya que una ingesta excesiva puede desencadenar en la tiroides los mismos
efectos que el déficit, bloqueando la producción de hormonas tiroideas y dando
lugar a hipotiroidismo. También puede afectar a quienes ya padecen trastornos
en el tiroides, induciendo la formación de nódulos autónomos (un indicio de
hipertiroidismo).

En el
embarazo, alerta máxima

Mantener los niveles adecuados de yodo es
especialmente importante en la gestación, ya que si durante este período hay
una deficiencia de este mineral en la alimentación de la madre, se verá
alterada la síntesis de las hormonas tiroideas tanto en ella como en el feto.
?Estas hormonas juegan un papel esencial en la maduración del cerebro de tal
forma que la falta de éstas durante la etapa fetal ocasiona un daño cerebral
irreversible y un retardo mental permanente?, advierte el doctor Esteban. Otras
consecuencias de la carencia del yodo en el feto son los partos prematuros,
abortos y una mayor mortalidad perinatal. Precisamente,
una de las primeras pruebas a las que se somete a los recién nacidos, la ?Prueba del Talón? está destinada a
detectar la existencia de un hipotiroidismo congénito. La importancia de esta
prueba no radica tanto en su incidencia (sólo se descubre en 4 de cada mil
niños) como en lo determinante que es tratarlo cuanto antes, ya que es una
patología que produce un importante retardo del crecimiento.

También puede ocurrir que las alteraciones de la
función tiroidea aparezcan a los pocos meses del embarazo o tras el parto; se
trata de la llamada tiroiditis postpartum y se produce por una inflamación de la
glándula como respuesta a una lesión cuya causa se desconoce. Sus síntomas
pueden confundirse con las molestias normales de la recuperación postparto.

A vueltas
con la pérdida de peso

?En el hipertiroidismo se puede perder peso ?aunque no
es algo que ocurra en todos los casos- lo cual no significa que tomando la
hormona tiroidea (la tiroxina) se adelgace?, advierte el doctor Esteban.

Se trata de una medida sumamente
peligrosa para la salud, sobre todo teniendo en cuenta que una alteración muy
característica del hipertiroidismo es la taquicardia, es decir, el aumento del
número de pulsaciones por minuto. ?Esta taquicardia puede originar una
fibrilación auricular y una arritmia, lo cual supone un problema serio. Ojo,
por tanto, a las formulaciones magistrales en la preparación de píldoras
adelgazantes, ya que éstas pueden contener tiroxina, una sustancia que sólo
deben consumir las personas que padezcan hipotiroidismo y nunca, nunca, debe
utilizarse sin un diagnóstico médico muy preciso?.

DESTACADO: Durante el embarazo es esencial mantener
niveles equilibrados de yodo, ya que su carencia puede alterar la síntesis de
las hormonas tiroideas en la madre y el feto, pudiendo ocasionar a este último daños cerebrales irreversibles



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