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Tomarse el pulso a diario a partir de los 60 ayuda a prevenir el ictus

Tomarse el pulso a diario a partir de los 60 ayuda a prevenir el ictus

Con este simple hábito se podría detectar la fibrilación auricular, la arritmia más frecuente

En España se producen cada año cerca de 130.000 ictus y un 15% de ellos está provocado por la fibrilación auricular, la arritmia más frecuente. El simple gesto de tomarse el pulso periódicamente a partir de los 40 años y diariamente a partir de los 60 permitiría detectar precozmente este tipo de eventos y se podría reducir el riesgo de padecer un ictus si el paciente se somete al tratamiento adecuado.

Es por ello que Bayer, con la colaboración con la Fundación Española del Corazón, ha presentado en el marco del Día Mundial del Corazón una campaña para explicar cómo tomarse el pulso correctamente, en la que se ha realizado una medición a los visitantes de las carpas. Con ella se ha pretendido concienciar a la población sobre la importancia de controlarlo periódicamente para detectar posibles arritmias de forma precoz y acceder al tratamiento anticoagulante adecuado para prevenir el riesgo de sufrir un ictus.

La forma más habitual de tomarte el pulso es:

1. Sentarte en una zona tranquila.

2. Identificar el lugar donde notes mejor tu pulso al presionar ligeramente con dos o tres dedos: en el interior de la muñeca, en el interior del codo o en la parte anterior y lateral del cuello.

3. Observar si los latidos son regulares o irregulares.

4. Medir tus pulsaciones, es decir, el número de pulsos por minuto: cuenta los latidos durante 30 segundos y multiplica el resultado por 2.

Es importante realizar este procedimiento una vez al día, independientemente de si tu pulso ha sido regular en todas tus mediciones.

¿Cuándo hay que consultar con un médico?

⊕ Cuando notes el pulso irregular de forma repentina.
⊕ Si tu pulso es tan irregular y rápido que no puedes medirlo.
⊕ Si tu pulso se enlentece a menos de 50 latidos por minuto sin ninguna razón conocida.
⊕ Si tus pulsaciones están por encima de 110 latidos por minuto.
⊕ Y, sobre todo, si tu pulso irregular, tanto lento como rápido, te provoca náuseas, mareos, sudoración, palpitaciones, en definitiva, si te sientes mal.

Recuerda que, si las pulsaciones son claramente más rápidas que en mediciones anteriores, las causas pueden ser por ejemplo un resfriado (la fiebre), haber realizado algún ejercicio físico o algún medicamento.

Además de controlar el pulso cotidianamente, los expertos recomiendan seguir una dieta sana, no fumar, eliminar el alcohol y realizar actividad física moderada de forma regular y evitar situaciones de estrés.

 





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