ESTÁS LEYENDO...

Tos y congestión nasal. souvenirs de invierno.

Tos y congestión nasal. souvenirs de invierno.

Tener tos y congestión nasal bastan para hacernos pasar un día ?de perros?. Por suerte,
ninguna de las dos reviste gravedad, mientras que su tratamiento es sencillo y
efectivo

Tos: no tan fiera como la
pintan

La tos es la forma que tiene el organismo de proteger a los pulmones y
al aparato respiratorio frente a cuerpos extraños o a la excesiva acumulación
de mucosidades. Se produce por distintas causas: infecciones (víricas o
bacterianas), alergias, cambios de temperatura, ambientes contaminados, algunos
fármacos y patologías respiratorias o gastrointestinales más o menos graves. Existen
dos tipos de tos:

  1. Por un lado
    está la tos productiva (también
    llamada húmeda
    o ineficaz) que es la que va acompañada de expectoración,
    por lo que resulta muy útil al organismo, ya que impide la acumulación de
    secreciones, que podrían producir la obstrucción de las vías aéreas, de
    ahí que no se recomiende tratarla y eliminarla (a no ser que impida dormir
    o desarrollar una vida normal) ya que su efecto de eliminación favorece la
    solución de la dolencia. Los fármacos indicados para este tipo de tos son
    los expectorantes.
  2. El otro tipo
    de tos es la llamada seca o no
    productiva
    , que se origina como consecuencia de la presencia de factores
    irritativos en la faringe, la laringe y las vías
    respiratorias altas: el humo del tabaco, cambios bruscos de temperatura o
    contaminación en el aire (polvo, alergenos, irritantes químicos…). Esta
    tos es agotadora, ya que va agravando progresivamente las vías
    respiratorias y, además, es una ?plataforma? para la diseminación de
    gérmenes, de ahí que se recomiende tratarla con fármacos antitusígenos o antihistamínicos.

Congestión nasal:

embotamiento
generalizado

Normalmente producida por un virus, la congestión nasal se produce
cuando se inflaman las membranas que recubren la nariz a causa de la
dilatación  de los vasos sanguíneos.
Empieza con rinorrea (goteo nasal), con o sin
estornudos, y evoluciona después hacia una mucosidad más espesa que puede llegar
a ser purulenta. Aunque es un síntoma molesto, ya que puede interferir con los
oídos y la garganta, dificultar el sueño y causar ronquera y dolor de cabeza,
puede aliviarse fácilmente adoptando medidas destinadas a conseguir que las
mucosidades sean menos espesas. Los fármacos que alivian la congestión nasal
son los llamados descongestionantes, que constriñen los vasos sanguíneos para
así producir alivio. Se pueden administrar de dos formas: por vía sistémica (su
acción es más prolongada y produce menos irritación) y por vía tópica (permite
la absorción en pequeñas cantidades).

Cómo combatirlas

  1. Para combatir la tos hay que evitar los ambientes
    excesivamente secos y emplear humidificadores. La inhalación de vapor de
    agua con sustancias como eucalipto, romero o lavanda ayuda a licuar las
    secreciones pulmonares. También conviene huir de las inhalaciones de
    polvo, tabaco y humo, así como de los cambios bruscos de temperatura. En
    cuanto a la tos productiva se puede aliviar con medidas tan sencillas como
    utilizar dos almohadas en la cama y mantener ventilada la habitación. Es
    muy importante beber abundantes líquidos para facilitar la salida de las
    mucosidades.
  2. Contra
    la congestión nasal resulta muy útil el uso de aerosoles
    marinos suaves, compuestos por agua
    de mar isotónica y estéril
    , y ejercen una acción mecánica de lavado y
    arrastre de la mucosidad. Su gran ventaja frente a otros remedios es que
    pueden aplicarse con la frecuencia y el tiempo que sea necesario, sin dar
    lugar al efecto rebote que sí pueden producir algunos descongestionantes. La
    pauta de uso habitual es de 4 aplicaciones diarias en cada orificio
    nasal. 
  3. Otras recomendaciones
    del Comité Europeo para el estudio del Resfriado Común, son incrementar la
    humedad en el aire con un vaporizador
    o humidificador
    , darse un baño
    de agua caliente
    , evitar los
    espacios cerrados
    y atiborrados de gente y consumir muchos líquidos., ya que una buena hidratación es el
    mejor mucolítico que existe.

Cuando se padece un cuadro de
tos, lo primero que hay que hacer es descartar que se trate de una patología
más grave y, después, adoptar una serie de medidas higiénicas para aliviar la
sintomatología

¿Cuándo acudir al médico?
(recuadro)

  • Si la tos y la
    congestión se da en pacientes de riesgo: niños pequeños, ancianos, embarazadas
    o personas que presenten otras patologías.
  • En el caso de
    que alguno de los dos síntomas produzcan un aumento de la dificultad
    respiratoria.
  • Si la
    expectoración tiene un aspecto verdoso o sanguinolento.
  • Cuando se
    acompañan de una fiebre superior a 39,5° C, ésta dura más de 4 días o
    reaparece tras haber estado sin fiebre durante 24 horas.
  • Si a ambos
    síntomas se une un mal estado general.
  • Si aparece
    dolor o supuración de oídos.
  • En caso de que
    la congestión nasal dure más de dos semanas e interfiera significativamente
    en el desarrollo de la vida normal.
  • Si aparecen
    otros síntomas como visión borrosa, inflamación en frente, ojos y mejillas
    o infección de garganta.


COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page