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Trabajo y familia. tensiones femeninas.

Trabajo y familia. tensiones femeninas.

7 de cada diez consumidores de ansiolíticos son
mujeres. No en vano, el estrés y la ansiedad vinculados a la familia y al
trabajo, peso que recae fundamentalmente en la mujer, son los que más preocupan
a los psiquiatras.

Un millón de españoles (el
2,5% de la población general) consume ansiolíticos y tranquilizantes (benzodiazepinas) de manera regular, algo que en no pocas
ocasiones, conduce a cuadros de dependencia que terminan cronificando el
problema y producen reacciones adversas de gran consideración. Así lo han
manifestado los más de 300 médicos de familia de toda España reunidos
recientemente en Sevilla con motivo de las XII
Jornadas de Actualización en Medicina de Familia,
celebradas bajo el
auspicio de la Sociedad Española de Medicina de Familia (semYC),
y en las que se ha celebrado un taller específico sobre deshabituación en este
tipo de fármacos.

Ansiolíticos,
cómo actúan

Las benzodiazepinas producen
un enlentecimiento de las funciones nerviosas,
provocando una sensación de calma y relajación. Sus  propiedades farmacológicas son ansiolíticas,
sedativas, hipnóticas, miorrelajantes y  anticonvulsionantes,
e inductoras de la anestesia general. Por sus propiedades ansiolíticas, este
grupo de fármacos son en la actualidad los más ampliamente prescritos en el
mundo y su utilización indiscriminada e irracional ha producido millones de
usuarios crónicos.

Aunque, según la doctora Catalina Vicens,
del Equipo de Atención Primaria Son
Serra-La Vileta de Palma de Mallorca,
y una de las
participantes en las Jornadas, muchos problemas se podrían tratar con otras
técnicas psicoterapéuticas leves que no implicaran consumo de psicofármacos, si
se dispusiera de más tiempo, las benzodiazepinas
proporcionan una solución rápida con resultados a corto plazo, algo muy exigido
por la sociedad actual, de ahí que su consumo sea mayor que el deseable. ?Aunque no sabemos con exactitud
el por qué de que sean mujeres las que más consumen este tipo de medicamentos,
entre las hipótesis que barajamos se encuentran el que sea precisamente en éstas
en las que recaiga, en muchas ocasiones en solitario, la carga familiar, además
de su jornada laboral?.

El por qué de su elevado consumo

Según el doctor Juan José López-Ibor, catedrático y
director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Clínico San
Carlos
, ansiedad y estrés son las dos caras de una misma moneda, dos males
de nuestro tiempo vinculados fundamentalmente a la familia y al trabajo, y una
de las causas fundamentales del elevado consumo de ansiolíticos.

  • Según los psiquiatras, el elevado consumo de ansiolíticos
    se debe a las elevadas expectativas que genera la sociedad del bienestar y
    la escasa tolerancia al fracaso que cabe dentro de ella.
  • La actividad laboral cada vez más exigente e insegura
    es una de las principales causas de estrés.
  • La falta de apoyos familiares y redes sociales.
  • Las dificultades de convivencia y comunicación en
    el seno de las propias familias.
  • La soledad creciente.

Un consumo con riesgos

El consumo inadecuado de benzodiazepinas
puede provocar una serie de reacciones adversas, entre las que se cuentan:

  • Debilidad muscular y excesiva relajación de los
    músculos de la lengua y de los ojos.
  • Incoordinación muscular y pérdida del equilibrio
    (ataxia).
  • Somnolencia, mucho más frecuente en personas de
    edad avanzada.
  • Reacciones psicoafectivas
    y emocionales, como apatía, confusión mental y retardo psicomotor, indiferencia
    afectiva, agravación de depresiones psíquicas (llanto fácil, tendencia
    suicida, agitación psíquica), irritabilidad, y menos comúnmente episodios
    maníacos.
  • Cambios en los patrones de sueño.
  • Particularmente cuando se combinan con alcohol,
    pueden causar liberación de

un
comportamiento agresivo y antisocial.

  • Trastornos de la memoria.
  • Efectos endocrinos, como tensión premenstrual,
    irregularidades menstruales e inhibición del orgasmo femenino.

Ahora, a deshabituarse

?El perfil del paciente, la dosis que
ingiere y el tiempo que consume este medicamento son algunos de los factores
desencadenantes de la dependencia a este tipo de medicamentos?, afirma Vicens, quien señala que ?a partir de la cuarta o quinta
semana, se detecta un inicio de la dependencia, aunque sólo a los tres meses
del consumo se puede afirmar con seguridad que la persona es dependiente del
fármaco?.
Según la doctora, la importancia que tiene el médico de familia a la hora de
utilizar racionalmente este tipo de fármacos es tan importante, que habría que
aplicar una serie de pautas para que el abandono se haga de la manera menos
traumática posible para el paciente, ya que si se interrumpe de forma brusca
pueden provocar problemas y malestar. En estos casos, explica la doctora Vicens, suelen aparecer síntomas propios de un síndrome de
abstinencia, como dolor de cabeza o nerviosismo, que inducen al afectado a
seguir tomando la medicación. Según Vicens, la mejor
manera de retirar el tratamiento es de forma gradual, entre el 10 y el 25% de
la dosis cada dos semanas, de tal modo que el organismo no aprecie esta
disminución y no aparezca el síndrome de abstinencia, período que debe durar ?entre ocho a
diez meses, si bien siempre dependiendo del perfil de cada paciente?, asegura.



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