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Tranquilizantes y somníferos en exceso.

Tranquilizantes y somníferos en exceso.

Actúan con rapidez, son de fácil manejo, con muy pocos efectos secundarios y con muy poca probabilidad de generar adicción física. Éstos son los motivos por los que los españoles consumimos tranquilizantes y somníferos durante más tiempo del debido, o en procesos que tradicionalmente se han superado sin medicación. Así lo constata la encuesta domiciliaria del Plan Nacional sobre Drogas, en la que se ha puesto de manifiesto un incremento de medio punto sobre el año 1997 en el caso de los tranquilizantes (de un 2 % se pasó al 2,5 % en 2001), y un incremento del 1,2 al 1,6 en el caso de los somníferos, lo que empieza a preocupar tanto a médicos de atención primaria como a psiquiatras. Según este colectivo, los tranquilizantes deben usarse durante períodos cortos, de tres o cuatro meses como mucho, incluyendo en ese trance una reducción progresiva del fármaco. Respecto a los somníferos, éstos deben usarse en tandas de entre siete y quince días. Aunque estos fármacos difícilmente generen dependencia física, sí se han constatado casos de dependencia psicológica, por lo que deberían revisarse criterios de prescripción a la hora de recetarlos desde las consultas de atención primaria, ya que constituyen el segundo grupo de fármacos que más se prescriben en España, sólo precedidos por los analgésicos y los antitérmicos.



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