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TRASTORNO BIPOLAR el desgobierno de la mente

TRASTORNO BIPOLAR el desgobierno de la mente

TRASTORNO BIPOLAR el desgobierno de la mente

No es un problema psicológico, ni un castigo, ni una forma de ser… No se trata de un trastorno menor debido a falta de madurez, debilidad, problemas educativos o traumas de la infancia. Estamos ante una enfermedad psiquiátrica grave, pero, según señalan los expertos “gobernable y tratable”.

Se estima que el trastorno bipolar (TB) afecta en España a unas 950.000 personas y a cuatro millones en Europa. Es una enfermedad mental crónica y típicamente cíclica, que afecta a los mecanismos cerebrales que regulan el estado de ánimo. Las personas que la padecen sufren fluctuaciones patológicas del estado del ánimo, con episodios maníacos, depresivos o ambos a la vez. El TB es, por tanto, una patología psiquiátrica grave, episódica, crónica y recurrente.

Eduard Vieta, Jefe del Servicio de Psiquiatría y director de la Unidad de Trastorno Bipolar del Instituto de Neurociencias del Hospital Clinic de Barcelona, explica como éste “afecta a los mecanismos cerebrales que regulan el estado de ánimo y cuyas causas son una combinación de factores genéticos y ambientales”. Durante el XI Seminario Lundbeck ‘El desgobierno de la mente’ sobre trastorno bipolar, Vieta resaltó que en la mayoría de los casos “es una enfermedad gobernable y tratable” que permite a las personas que lo padecen llevar una vida prácticamente normal gracias a tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos.

La incidencia de la enfermedad es similar en ambos sexos y la edad media de inicio se sitúa en los 25 años. El trastorno bipolar interfiere de forma significativa en la vida cotidiana del paciente y en su entorno, y tiene una importante repercusión en su salud, relaciones  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentospersonales, funcionamiento y calidad de vida. Las separaciones y los conflictos de pareja, la pérdida del puesto de trabajo o la ruina empresarial son consecuencias comunes de esta enfermedad.

Mente y cuerpo
La doctora Consuelo de Dios, responsable del Programa de Trastornos Bipolares del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz de Madrid, califica el TB como una “enfermedad del cerebro y del cuerpo” que en muchos casos provoca graves complicaciones asociadas. De Dios afirma que “hasta el 80 % de los pacientes con trastorno bipolar presentan también otras enfermedades como obesidad mórbida, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Se calcula que aproximadamente el 62% de los pacientes mueren por causas naturales derivadas de complicaciones con estas patologías”. El riesgo de suicidio es otro campo a evaluar en los pacientes con trastorno bipolar, señala la experta: “hasta la mitad de los pacientes con trastorno bipolar han intentado suicidarse a lo largo de su vida y un 15% lo acaban consiguiendo”.

En el origen
Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar, pero probablemente intervenga la combinación de diversos factores, como el desequilibrio bioquímico, la predisposición genética o factores ambientales. Según de Dios, si bien tiene una base genética, esto no lo explica todo ya que influyen factores que tienen que ver con el ambiente, como el consumo de tóxicos, tratamientos como los corticoides y factores estresantes de tipo social. “En un momento dado, en personas vulnerables el que aparezcan estos factores puede provocar que la enfermedad se exprese, se precipite, aparezca”, señala.

La teoría del kindling se basa en que las personas genéticamente predispuestas a sufrir la enfermedad pueden experimentar acontecimientos estresantes, y cada uno de ellos disminuye el umbral necesario para que se desencadene el primer episodio. Entre los hechos estresantes se incluyen, por ejemplo, grandes logros o fracasos, enamoramiento, muerte de un ser querido o consumo de drogas. Sí parece haber que sustancias como el cannabis puede multiplicar por cinco el riesgo de que aparezca un TB. Pero no hay que ser simplista, la aparición de la enfermedad es producto de una suma de factores genéticos y ambientales: si bien pacientes con mucha carga genética no precisan de las drogas para enfermar, sí que es posible que pacientes con menor carga no habrían desarrollado el TB si no hubiera consumido sustancias tóxicas. 

Saber reconocerla
Los síntomas

Para Vieta, el trastorno bipolar está infradiagnosticado: “muchas veces la gente no acude al médico o por temor o porque no sabe que tiene una enfermedad. Cree que es así y no va al médico por eso”. Por ello, resaltó, es importante informar para que se conozca. Se calcula que aproximadamente el 49% de los pacientes que padecen trastorno bipolar no están diagnosticados; un 31% han recibido un diagnóstico erróneo o un 34% han convivido con esta enfermedad durante más de 10 años antes de ser detectada. De cara al futuro, el impulso de técnicas de detección precoz debe de ser una de las prioridades.

Las personas que padecen trastorno bipolar sufren episodios maníacos -en los que se sienten especialmente eufóricos, excitados, desinhibidos, hiperactivos y capaces de cualquier cosa-, episodios depresivos -en los que se sienten profundamente tristes, apáticos, vacíos y pierden la ilusión-, o episodios mixtos, en los que se mezclan síntomas maníacos y depresivos. Entre estos episodios existen periodos en los que los síntomas desaparecen prácticamente por completo. Estas fases de remisión se denominan ‘fases de eutimia’.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos
Tratamiento: entre la medicación y la educación
El trastorno bipolar es una enfermedad para la que existe tratamiento. Éste se basa en la combinación de medicación y psicoeducación. El doctor Vieta señala que “el tratamiento farmacológico es imprescindible y debe revisarse cuando remiten los síntomas, nunca debe abandonarse para evitar recaídas posteriores”. Pero el experto recuerda que “sólo la medicación raramente resuelve el problema” y lamenta la baja adherencia al tratamiento por la falta de conciencia sobre la enfermedad de los propios pacientes.
Fármacos
El tratamiento farmacológico consta de dos fases: una ‘fase aguda’, donde tiene como objetivo aliviar los síntomas del actual episodio ya sea maníaco, hipomaníaco, mixto o depresivo; y una ‘fase de mantenimiento’, cuyo objetivo es evitar la aparición de futuros episodios. Entre los fármacos empleados para tratar el TB se encuentran los estabilizadores del ánimo como el litio y algunos anticonvulsivantes, y los antipsicóticos. La adherencia terapéutica constituye uno de los principales retos para el correcto manejo de los pacientes con trastorno bipolar.
Psicoeducación
La psicoeducación -tratamiento psicológico prioritario para el TB- ha demostrado su eficacia en la profilaxis de todo tipo de recaídas a los dos y a los cinco años, con lo cual se ha reducido la duración de los episodios, las hospitalizaciones y los problemas de adherencia. No pierde eficacia con el paso del tiempo y su implementación conlleva un ahorro de recursos sanitarios. La psicoeducación va más allá de la información y aspira a modificar actitudes o conductas del paciente que le permitan una mejor adaptación a la enfermedad, mediante cambios en su estilo de vida, en sus cogniciones acerca de la enfermedad, en la adhesión al tratamiento, en el manejo de los desencadenantes o en la detección precoz de recaídas. El doctor Francesc Colom, director del Área de Psicoeducación y Tatamientos Psicológicos, Programa de Trastornos Bipolares en IDIBAPS del Hospital Clínic defiende que la psicoeducación realiza una importante labor preventiva y en las sesiones el paciente aprende a manejar su enfermedad, aceptarla y convivir con ella. “Si se combina de forma correcta con los fármacos, los estudios demuestran que un paciente de trastorno bipolar que también reciba psicoeducación tendrá a lo largo de su vida la mitad de episodios y en ciclos más breves –
hasta el 75% más cortos-” añade Colom.

La psicoeducación se basa en 5 puntos:
1. Conciencia de la enfermedad. La no aceptación de la enfermedad suele derivar en problemas de cumplimiento terapéutico.
2. Mejora del cumplimiento ya que el abandono del tratamiento es la causa más común de recaída.
3. Evitar el uso de sustancias adictivas: alcohol, drogas… La presencia de un TB aumenta 6 veces el riesgo de consumir este tipo de sustancias.
4. Detección precoz de recaídas.
5. Regularidad de hábitos y manejo del estrés.





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