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Campaña de Anesvad contra las mafias de explotación laboral y sexual de niños en Perú

Campaña de Anesvad contra las mafias de explotación laboral y sexual de niños en Perú

Con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, que tiene lugar cada 23 de septiembre, Anesvad quiere denunciar y poner de relieve la situación de explotación sexual y laboral que sufren miles de menores y adolescentes en la región minera de Madre de Dios, en Perú. 

Se sabe que este negocio ilícito es la tercera actividad ilegal más lucrativa en el mundo, después de la venta de armas y el narcotráfico, con ingresos anuales de aproximadamente 32 mil millones de dólares, de los cuales el 85% provendría del comercio sexual. Aunque no hay cifras exactas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que cerca de 1.250.000 niños se encuentran en una situación de trabajo forzoso debido a la trata.

Se estima que más del 25% de la trata mundial de personas son niños y adolescentes, hablamos del reclutamiento, traslado y venta de seres humanos dentro o fuera de las fronteras con fines de explotación laboral, sexual, o con fines de lucro mediante la adopción irregular, entre otros tantos destinos. Conocer de cerca cifras reales de esta lacra es muy complicado, por un lado por lo ilegal y clandestino del “negocio” y, por otro lado, por la falta de información de algunos gobiernos y autoridades de zonas con elevados índices de explotación sexual o laboral, como es el caso de Madre de Dios en Perú.

Cada caso de trata de personas es una violación a los derechos humanos y un infierno individual que requiere urgente abordaje humanitario, incluyendo a las prestaciones de salud en todas sus dimensiones. Con motivo de esta efeméride que se celebra cada 23 de septiembre, Anesvad quiere denunciar la situación que se vive en la región peruana de Madre de Dios, zona de minería ilegal e intensiva y donde se vive un fenómeno conocido como la ‘fiebre del oro’ semejante al ‘western americano’ allá en el siglo XIX.

Campaña ‘La infancia es un tesoro con más quilates que el oro’
Por ello ha impulsado la campaña ‘La infancia es un tesoro con más quilates que el oro’ para informar del contexto que allí se vive y para captar fondos. A través del microsite www.dinoalatrata.org (operativa desde la tarde de mañana viernes 19 de septiembre) se busca acercar esta realidad y captar financiación para seguir trabajando en la prevención y cobertura sanitaria a las víctimas de trata. Esta campaña se hace contando con la colaboración de nuestra contraparte aliada en terreno, la ONGD peruana Promsex.

El ‘site’ narra de manera visual la historia de María, historia ficticia pero inspirada en situaciones reales. María es una niña que como muchas otras de Madre de Dios debería estar disfrutando de su infancia y no terminar en el prostíbulo de un asentamiento ilegal de la mina.

El planteamiento visual y de experiencia de navegación del microsite www.dinoalatrata.org permite introducirse en la historia de María, colocando al usuario en las distintas escenas de una manera dinámica y con efectos que enganchen al usuario y le empujen hasta el final de la historia. A través de la gamificación queremos denunciar la falta de protección que viven miles de menores en la región minera de Madre de Dios.

Relación directa entre trata y salud
Nuestro trabajo en la zona ha consistido en poner encima de la mesa la relación directa entre la trata de personas y los muchos problemas de salud presentes como el VIH-Sida, sífilis, tuberculosis y muchas más en la región. Como consecuencia de demostrar la relación existente entre trata y salud hemos elaborado protocolos sanitarios para que el personal de salud sepa identificar a estas víctimas y tratarles como lo que son: víctimas reconocidas de la trata en la cuenca minera.

Los altos precios que el oro ha ido alcanzado en los mercados internacionales de modo sostenido durante los últimos años, junto con las características propias de la zona han ido configurando un fenómeno de extracción que se podría definir como “fiebre del oro”, que se caracteriza por una gran ola migratoria hacia una región proveniente desde regiones adyacentes e incluso desde el extranjero, atraída por la difusión de la noticia de la existencia del oro; y es que la minería constituye la principal actividad económica en la región (28,1% del Valor Agregado Bruto).

Muchas personas y sobre todo menores que son atraídos por este efecto llamada de la ‘fiebre del oro’ terminan siendo víctimas de las redes de trata con fines de explotación sexual (90%) y laboral (10%). Nuestra campaña refleja precisamente el ciclo de una menor de la sierra peruana desde que es engañada para ir a trabajar a la zona minera -con altas remuneraciones en el comercio y/o hostelería o bien con el reclamo de una falsa formación académica- hasta que llega a un asentamiento minero y termina siendo forzada a la explotación sexual en un ‘Prostibar’ de la zona minera.

Ninguna institución maneja datos aproximados del número de víctimas de trata en la zona, se sabe que son cientos de menores, pero la opacidad e ilegalidad del propio negocio unido a las amenazas de las mafias hacen que sea imposible visibilizar un dato real de la problemática en la zona.

Movimientos migratorios y devastación ambiental
Los movimientos migratorios abundan en esta región, donde la población ha crecido casi un 400% en los últimos años y las condiciones laborales son pésimas. Además, en los últimos diez años el precio de la onza de oro se ha multiplicado por cuatro. Perú es el sexto exportador mundial de este preciado mineral. Estos maltrechos asentamientos donde vive la población trabajadora se ubican a una hora en motocicleta o dos horas y media a pie desde la carretera principal, no cuentan con accesos formales, telecomunicaciones ni con policía o autoridad en la zona. A la actividad ilegal minera y ante la ausencia de policías, le rodea el comercio de municiones, armas y drogas, que es recurrente.

A ello hay que sumarle que se da un sobreprecio y especulación constante, los precios -de una cesta básica de la compra- son un 300% más altos que en la capital de la zona, Puerto Maldonado. Todo este ‘boom’ de personas para buscar oro de manera ilegal ha devastado decenas de miles de hectáreas y ha cambiado el paisaje de Madre de Dios. En esta zona de la selva amazónica del Perú se dragan ríos para la extracción ilegal y permanentemente se incautan equipos que contaminan la tierra por parte de la Policía y autoridades. Ahora bien, todavía se sabe que hay centenares de motores ocultos en las espesuras de la selva. Se sabe que se han deforestado más de 40.000 hectáreas.

Conscientes de esta problemática Anesvad y Promsex se unieron para abordar la cobertura sanitaria en la zona de la mano de personal sanitario. El fin era realizar un estudio realista para después capacitar a los agentes locales para tener un posterior modelo de intervención en trata y salud que ayudase a revertir el drama humano que se vive en la región minera.

La trata de personas es un fenómeno que parece intensificarse en espacios en donde existen economías extractivas y en zonas en donde hay escasa presencia del Estado. Esto se debe al tipo de actores y formas de producción asociados a aquellos escenarios y al escaso control y garantía de derechos que la ausencia del Estado permite. Así las víctimas son captadas en sus regiones de origen (Cusco, Moquegua, Puno o Arequipa) con promesas de trabajo digno y altas remuneraciones.

Estigma y discriminación en las víctimas
La trata de personas genera problemas físicos y psicológicos en todas las personas, además del estigma y la discriminación. La minería no formal en Madre de Dios ha servido como contexto para que se violen derechos y trasgreda la normativa en materia laboral, ambiental, fiscal u otras y en el que se cometen delitos como la mencionada trata de personas de niños, niñas y adolescentes.

En la citada región y en la zona denominada “La Pampa” en particular, los tipos más comunes de trata de personas van ligadas casi siempre a la minería aurífera informal e ilegal y son dos como se ha dicho antes: la trata de personas con fines de explotación sexual y la trata de personas con fines de explotación laboral.

A través del estudio de Anesvad y PROMSEX ‘Elementos comparados del impacto de la trata de personas en la salud de víctimas adolescentes en el contexto de la minería ilegal de oro en Madre de Dios’ se pone en relieve la naturaleza interrelacionada entre una realidad compleja y sus consecuencias en la salud. La complejidad subyacente en la minería ilegal de oro en Madre de Dios y las múltiples actividades ilícitas asociadas a la misma, que requerían un abordaje como el que se plantea para atacar con urgencia una de las consecuencias más tristes y desgarradoras de nuestras debilidades como sociedad.

Explotación de menores
En el trabajo de campo de dicho estudio se han podido registrar casos de adolescentes varones entre los 14 y 15 años, pero sobre todo, entre los 16 y 17 años en condiciones de trabajo de riesgo y bajo el sometimiento por deuda y explotación constante. Las labores se realizan en repeticiones de 24 horas continuas, con un descanso relativo de otras 24 horas. Y si bien las funciones rotan, la mayor parte del tiempo el trabajo implica tener la mitad del cuerpo sumergida en el agua, manipular mangueras de alta presión y mezclar agua con mercurio. Las consecuencias para la salud física declaradas por los sujetos de la muestra estudiada son claras.

Así, si bien el inventario de enfermedades reconocidas es amplio (malaria, dengue, leishmaniasis, tétano, pulmonía, neumonía, infecciones estomacales, además de la contaminación por mercurio, etc.), la lista de síntomas que los sujetos logran identificar muestra elementos similares de la muestra.

Es posible pensar que si bien las condiciones de trabajo de aquellas víctimas de trata de personas implica control sobre sus desplazamientos y el modo en que han llegado al espacio de trabajo, no difieren de contexto con aquellos que llegan bajo otras condiciones y tienen posibilidades de desplazamiento y movimiento en el entorno.

Sin embargo, sí es posible identificar una diferencia en síntomas y enfermedades declaradas por los sujetos de la muestra ‘víctima de trata’ y de aquellos que están por otras razones en la zona. Así, entre los que son víctimas de la trata, las enfermedades aparecen de manera más recurrente y en periodos más prolongados que en los que no lo son. Eso es lo que ha logrado Anesvad con PROMSEX, mostrar esa vinculación entre trata y salud.

Si bien muchas de estas personas se han desplazado estacionalmente -3 a 6 meses- para terminar ejereciendo labores sexuales en la zona, hay un grupo cuyo destino y origen no es preciso y que tiene restricciones de desplazamiento, coacción por deudas y que cumple criterios asociados a la trata de personas. Los precios de los alimentos y los servicios sexuales de esta parte de la región están inflados respecto al resto del país, lo que genera un negocio lucrativo, pero también el control concentrado en una economía de compartimentación de recursos y servicios (una familia puede tener una draga de extracción de oro, una casa de cambio de dólares, y también un puesto de comida y prostitución).

Gonorrea, infecciones vaginales y urinarias
Las enfermedades prevalentes entre la muestra de adolescentes que son víctimas de trata no difiere mucho de aquella que está en el escenario por otras razones. Así, la gonorrea, infecciones vaginales y urinarias, infecciones estomacales, incluso hepatitis, aparecen como enfermedades comunes en la trayectoria de vida durante el periodo de estancia en la zona de las adolescentes.

Esto puede deberse, en la misma línea que en el caso de los varones trabajadores, a que si bien las condiciones de llegada y control son diferentes, las condiciones de trabajo y seguridad no difieren mucho, y por lo tanto la exposición al mismo ambiente y a las mismas actividades puede explicar esta situación.

Sin embargo, también hay un asunto relevante. Pues si hay una diferencia evidente entre aquellas que son víctimas de trata y aquellas que no lo son: la intensidad y recurrencia de las enfermedades, como antes hemos citado. Así, en los casos de trata, las enfermedades aparecen de manera más constante y llegan a picos de intensidad mayores que en los casos en donde no hay control del desplazamiento y coacción. Esto puede deberse también a las condiciones de tratamiento, de libertad de acceso al tratamiento y a la propia libertad sobre la salud del cuerpo.

Mientras en los primeros casos una enfermedad como una infección vaginal puede convertirse en una infección mayor y requerir más tratamiento e incluso poner en riesgo la vida de una persona (debido a que el tratamiento no se da, porque no se permite la asistencia al servicio de salud), en los otros casos, los tratamientos son más rápidos y eficientes.

La capacidad de respuesta sanitaria es precaria en la zona, el contexto de “La Pampa” es el de un Estado débil y casi inexistente al momento de brindar seguridad y orden, y en el que la extracción del oro informal e ilegal se ha convertido en el principal bien económico en la región, de allí que la cobertura sanitaria sea escasa. Si hubiese más personal médico en la zona se evitarían más casos de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) como VIH o embarazos no deseados.





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  1. Fundación Anesvad

    9 agosto

    ¡Muchas gracias por compartir información acerca de este tema entre vuestros lectores!

    Desde la Fundación Anesvad seguimos trabajando para que el derecho a la salud sea real para [email protected]: http://www.anesvad.org

    ¡Un saludo!
    Fundación Anesvad

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