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Traumatismos dentales. siempre una urgencia.

Traumatismos dentales. siempre una urgencia.

Una caída más o menos aparatosa puede traer consigo
consecuencias nefastas para la boca de los niños. Acudir al dentista debe ser siempre
la primera solución

Basta jugar a gatas, frenar
con la rueda delantera de la bici o caerse de un columpio, para que un diente
se rompa o incluso llegue a caerse. En estos casos, buscar el trozo, meterlo
bajo la lengua o en un vaso de leche y llevarlo rápidamente al dentista puede
evitar su pérdida definitiva.

Simple contusión

Si tu hijo se fractura,
desplaza o pierde un diente como resultado de una contusión, por mucho que sea
?de leche?, no debe relajarte. Un diente roto o una encía malherida, a menudo
sienta las bases de una boca adulta nada deseable. Es más, un golpe, por mucho
que haya sido poco violento, puede provocar la formación de un hematoma. Por
regla general éste se reabsorbe sin problemas, aunque en ocasiones se puede
producir una degeneración de la pulpa dentaria, con consecuencias engorrosas
para el futuro. Únicamente el dentista, a través de un examen cuidadoso y
radiografías, podrá juzgar profesionalmente la importancia de la lesión. 

Luxación

Cuando el golpe va acompañado
de sangrado de la encía y movimiento del diente, hablamos de luxación. Si la
luxación ha sido leve, puede ocurrir que se reduzca espontáneamente sin que
tenga mayores consecuencias. Por el contrario, en algunos casos el movimiento
del diente puede provocar una ruptura de los vasos, arterias y venas que
irrigan y nutren la pulpa dental. El examen inicial del odontólogo permitirá
evaluar con exactitud la importancia del movimiento dental y en consecuencia,
el riesgo potencial de fragilización. En función de
la importancia de la movilidad que se haya provocado en el diente, el dentista
evaluará la posibilidad de fijarlo a los dientes vecinos, así como el instante
de retirar esta fijación en el momento que sea necesario, revisando el diente a
los seis meses o al año con el fin de hacer radiografías de control. En caso de
que se produzca dolor sin causa aparente conviene acudir inmediatamente al
dentista.

La fractura

Si el golpe ha roto el
diente, lo mejor es acudir al dentista con el trozo cuanto antes. Incluso
aunque el esmalte haya comenzado a cambiar de color, si llegas a tiempo, el
dentista podrá pegar el trozo, el cual, cuando empiece a rehidratarse,
retomará el color inicial. Las nuevas resinas compuestas, cuyas cualidades de
adhesión han sido mejoradas considerablemente en los últimos años, permiten que
esta clase de reparaciones se haga con una perfección y limpieza sin
precedentes.

Expulsión del diente

Cuando se ha producido un
choque violento, el diente puede ser expulsado, circunstancia en la que el
tiempo cuenta más que nunca y obliga a encontrar rápidamente el diente, meterlo
en leche o bajo la lengua e ir rápidamente al dentista para reimplantarlo. Lo ideal
es reemplazarlo inmediatamente en su alveolo, pero esto se puede realizar en un
plazo límite de 30 minutos. La exposición al aire seca las fibras del ligamento
alveolo-dental y la yema de la pulpa apical, de ahí que haya que introducirlo
en un medio fisiológico húmedo adaptado. Incluso dos o tres horas después del
accidente, la reimplantación puede continuar siendo útil si el diente ha estado
bien conservado, aunque el pronóstico siempre será menos favorable.

Mucho ojo si?

A menudo, los padres ignoran
las consecuencias dramáticas que pueden derivarse de un golpe. Una rotura de
las raíces del diente, absolutamente invisible a simple vista, puede pasar
desapercibida. Una rajita de apariencia anodina puede volver un diente
sensible, o lo que es peor aún, obligar a su extracción. La consulta al
dentista debe ser siempre el primer paso, incluso aunque el niño haya dejado de
quejarse. Su futuro dental puede estar en juego.



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