ESTÁS LEYENDO...

Tuberculosis, un desafío global.

Tuberculosis, un desafío global.

Ya no son sólo los países del
tercer mundo los que tienen que hacer frente a las epidemias tradicionales. En
el mundo desarrollado la tuberculosis vive un renacimiento; enfermos de sida e
inmigrantes son los principales afectados.

En 1993 la OMS (Organización Mundial
de la Salud) declaró la tuberculosis una emergencia global, pero más de una
década después aún no está totalmente controlada. La incidencia de esta
patología en todo el mundo sigue aumentando, los países con ingresos bajos
y medio-bajos representan más del 90 por ciento de los casos de tuberculosis y
defunciones conexas. Asia sudoriental, la región más afectada del mundo;
Europa oriental (las defunciones están aumentando después de casi 40 años de
descenso continuado) y África subsahariana donde crecen los casos debido en
gran parte a la elevada prevalencia del VIH, son la regiones más afectadas.

El caso español

Sin embargo el mundo en desarrollo,
que parecía haber superado esta enfermedad, no escapa a esta tónica. España sin
ir más lejos, se encuentra a la cabeza de la Unión Europea en cuanto a
incidencia de casos. Tras la Guerra civil, el hambre y la pobreza
favorecieron la extensión de la tuberculosis, algo que mejoró con el desarrollo
económico. En los 90, sin embargo, el sida hace que resurja ya que constituye
un caldo de cultivo extraordinario para la expansión de la tuberculosis. De
hecho es, junto a la hepatitis C, la patología más frecuentemente
asociada al VIH en todo el mundo. Ahora, son los inmigrantes procedentes de
países de Europa del Este o África donde la enfermedad tiene una alta
incidencia los que hacen elevar el número de afectados. En España, las cifras
oficiales cuantifican 25 casos anuales por cada 100.000 habitantes, unas 12.000
infecciones al año.

Micobacteryum tuberculosis es el nombre del bacilo causante de esta patología, una enfermedad infecciosa que
afecta primariamente a los pulmones pero que puede extenderse a otros órganos. La
enfermedad se propaga
a través del aire mediante pequeñas gotitas de
secreciones de la tos o estornudos. Para contagiarse de la tuberculosis debe de
haber un contacto frecuente con 
personas infectadas. Es muy raro contagiarse de forma casual. Los
síntomas son:
tos débil persistente, fiebre, pérdida de peso, cansancio
constante, sudores nocturnos y pérdida de apetito.

Las claves para controlarla

Dos son los problemas fundamentales
para controlar la tuberculosis

En primer lugar el
tratamiento. Los investigadores se enfrentan al desafío de eliminar dos
obstáculos fundamentales: las resistencias y la complejidad de la terapia. Esta
consiste básicamente en una combinación de antibióticos; es barata
y efectiva pero larga (es necesario tomar los fármacos durante al menos seis
meses) lo que provoca que en muchos casos no se finalice. Es por ello
que se están investigando nuevos antibióticos que simplifiquen y acorten los
tratamientos. Además, en varios países, entre los que se encuentra España, se
han puesto en marcha unidades de vigilancia directa (DOT) de forma que un profesional
sanitario controle el tratamiento.

El segundo problema es el
diagnóstico ya que el test de la tuberculina (consiste en inyectar fragmentos
de la bacteria bajo la piel, y determinar la existencia de infección según
provoque o no reacción) no siempre es fiable. Recientemente se ha comenzado a
utilizar un test muy prometedor, el análisis del interferón gamma en la sangre.

La tuberculosis causa la muerte de entre dos y tres millones
de personas cada año en el mundo

Por Pedro caballero-Infante

¿Cómo evitar que la peligrosa bacteria de la
tuberculosis sea resistente a los antibióticos? El investigador Santiago Ramón,
de 27 años, busca respuestas a esta cuestión desde el Departamento de  Microbiología de la Facultad de Medicina de
la Universidad de Zaragoza. Es uno de los 100 jóvenes científicos, menores de
30 años, que presentaron la semana pasada su trabajo en la Universidad
Complutense de Madrid, en uno de los varios homenajes rendidos a la figura de
Severo Ochoa en el centenario de su nacimiento.

En
concreto, el investigador zaragozano estudia las bombas de flujo de la bacteria
M. Tuberculosis, unas proteínas que tienen la capacidad de expulsar los
antibióticos del microorganismo. ?Son como las bombas de achique de los barcos
y constituyen uno de los mecanismos que impiden que la mayoría de los fármacos
resulten efectivos contra la enfermedad?, detalla. De momento, ha constatado
que la manipulación de distintos genes modifica la resistencia a determinados
antibióticos lo cual le lleva a pensar que en el futuro se pueden crear
fármacos que desactiven estas bombas.

El
acto, organizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología
(FECYT), pretendió mostrar el salto dado por la investigación biomédica en
España desde que el joven Ochoa tuviese que exiliarse del país por la
imposibilidad de realizar la ciencia que él quería. Así lo recordó la
investigadora Margarita Salas, quien recalcó también como el que se convertiría
luego en su profesor no tuvo trabajo fijo hasta los 40 años en la Universidad
de Nueva York.

Pero no hay forma mejor de acabar con las
incipientes vocaciones que la de no pagarles lo suficiente ni dotarles de los
medios técnicos adecuados. De este y otros muchos temas relacionados con la
investigación nos va a hablar el próximo 23 de febrero el Profesor César
Nombela en una conferencia patrocinada por Consejos de tu farmacéutico, que
tendrá lugar durante las Jornadas de INFARMA, en Madrid.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page