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Úlcera gastroduodenal. ¿en vías de extinción?.

Úlcera gastroduodenal. ¿en vías de extinción?.

Hoy en día, plantar cara a la
úlcera gastroduodenal es tan sencillo como controlar
la ingesta de ciertos alimentos y recurrir a fármacos cuya rapidez de acción
está más que comprobada

La úlcera gastroduodenal afecta a cerca de un
20 por ciento de la población y, aunque no suele revestir gravedad, es una
patología bastante molesta, si bien puede decirse que está en vías de extinción.Lo que se conoce genéricamente como
úlcera péptica es una erosión en la mucosa o capa interior que tapiza el tubo
digestivo. Esta dolencia recibe específicamente el nombre de la porción de este
tubo donde se produce: esófago (úlcera esofágica), estómago (gástrica) o
duodeno (duodenal).

Según el estudio sociológico Las Enfermedades Digestivas en la Población
Española
, de la Sociedad Española de Patología Digestiva, presentado el
pasado mes de octubre, casi el 20 por ciento de la población está o ha estado
en tratamiento por úlcera péptica.

En qué consiste

Esta lesión está provocada por un aumento de las secreciones ácidas
gástricas que alteran las paredes de estas zonas. Esta pared interna, llamada
mucosa, está recubierta por una capa de moco y bicarbonato, que ejerce un papel
de escudo protector frente al  ácido clohídrico, (un potente corrosivo producido por nuestro
propio aparato digestivo), otros fermentos, como la pepsina, y el resto de
agresores. Entre estos últimos, hay dos cuya implicación en la formación de la
úlcera está científicamente demostrada: la ingesta de ciertos fármacos y la
acción de una bacteria de nombre imposible: el Helicobacter
Pylori. Se sabe que determinados fármacos que son
necesarios para el tratamiento de otras enfermedades suponen un riesgo para el
estómago. Los más frecuentes son los antiinflamatorios
(corticoides, ácido acetilsalicílico y sus derivados…). Tal y como se
demuestra en el estudio de la Sociedad Española de Patología Digestiva, en la
actualidad, el consumo de antiinflamtorios no esteroideos (AINES) y de ácido acetilsalicílico se ha
convertido en la causa más importante de esta patología en los países
desarrollados.

Helicobacter Pylori: el enemigo número uno

Hay un antes y un después en el tratamiento de la úlcera gastroduodenal: el descubrimiento, a mediados de los años
80, del Helicobacter Pylori,
una bacteria que está presente en el 80-90 por ciento de las úlceras la cual,
anidando en el interior de las células que recubren el estómago, cambia sus
condiciones y las daña hasta conseguir su destrucción. ?Esta bacteria, que
encuentra su hábitat idóneo en un medio ácido, como es el estómago, se detecta
mediante una serie de pruebas, como el test de sangre
y el test del aliento. Este último se usa
principalmente después del tratamiento y permite determinar si se ha eliminado
totalmente la bacteria?, explica el doctor
Antonio García Plaza,
Jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital
Ramón y Cajal, de Madrid.

Esta bacteria se transmite a través del contacto interpersonal y, una
vez adquirida, se mantiene a lo largo de la vida, aunque no siempre desarrolla
una úlcera, sino que puede producir tan solo unas simples molestias
estomacales.

?El descubrimiento de esta bacteria ha cambiado radicalmente la forma de
abordar esta patología. Hasta que se conoció su implicación en la úlcera de
estómago y duodeno, se requerían años de tratamiento fundamentalmente
encaminado a aliviar el dolor de los pacientes hasta que estos desaparecieran
de forma natural?, señala el experto.

Las dos claves del tratamiento

?Los dos pilares que hay que combatir en el tratamiento de la úlcera gastroduodenal  son,
por un lado, la excesiva producción del ácido clorhídrico por parte de las
células parietales del estómago, para lo que se emplean actualmente fármacos
inhibidores del ácido; y, por otro, erradicar el Helicobater
Pylori, mediante la administración de antibióticos.
En la actualidad, esta patología se trata con la llamada terapia triple: un
inhibidor del ácido y dos antibióticos?; explica el doctor García Plaza.

A diferencia del tratamiento de años atrás, esta terapia consigue, según
el experto, resolver la enfermedad en una semana. ?Algunos pacientes dejan de
sentir dolor al segundo comprimido, lo que les permite llevar una alimentación
y un estilo de vida totalmente normales?, señala. En caso de que este dolor no
desaparezca  o la úlcera no cicatrice,
habría que pensar que esta patología podría estar producida por otras causas,
lo que debe ser valorado por el especialista.

Así da la cara

  • El primer
    síntoma ?y el más frecuente- es un dolor localizado en la parte superior
    del abdomen (la boca del estómago) que se presenta sobre todo por la
    noche.
  • La aparición
    de este dolor puede producirse entre los 30 y 60 minutos posteriores a las
    comidas.
  • El dolor de
    estómago se calma al comer y vuelve a aparecer al cabo de dos o tres horas
  • Puede ir
    acompañado de náuseas y vómitos, una sensación de ardor ascendente, desde
    el esófago a los dientes (pirosis), pesadez de estómago (lentitud de
    digestión de los alimentos) y acidez estomacal

Según García Plaza, con el
tratamiento actual, ?es muy probable que en unos años la úlcera pase a la
historia como una enfermedad que existió, pero que ha sido erradicada?

La dieta del ulceroso:

cómo han cambiado los tiempos

?Años atrás, antes del descubrimiento del Helicobater
Pylori, a los pacientes se les sometía a dietas muy
estrictas acompañadas incluso de la prescripción de reposo absoluto para
aliviar el dolor. Se trataba de una dieta ovo-lácteo-farinácea (a base de
huevos, leche y harina), esencialmente blanda y con abundancia de lácteos. Hoy en
día, la pauta es que estos pacientes coman exactamente lo mismo que consumen
habitualmente, pero preparado y condimentado de forma sencilla y, sobre todo,
usando el sentido común: si existen molestias gástricas no hay que cometer
ningún tipo de abusos?, señala el Jefe del Servicio de Gastroenterología del
Hospital Ramón y Cajal.

Evitar aquellos alimentos que sientan mal: esa sería la premisa que
debería tener en cuenta el paciente que está siguiendo un tratamiento para la
úlcera péptica a la hora de alimentarse, ya que no todo el mundo presenta la
misma tolerancia frente a determinadas comidas. Sin embargo, hay una serie de
nutrientes y preparaciones cuyo efecto sobre esta condición gástrica sí que
debe ser tenido en cuenta, sobre todo cuando surgen los episodios de dolor y
durante el periodo en el que el tratamiento aún no ha hecho efecto:

Mucho cuidado con….

  • El Café: ya sea normal o
    descafeinado, se sabe que incrementa la acidez estomacal, lo que puede
    interferir en el proceso de curación de las úlceras. ?Tanto el café como
    el té favorecen la producción de ácido. Esta bebida y sus derivados
    (colas, refrescos a base de café) es un estimulante y, además, la cafeína
    reduce la presión del esfínter esofágico inferior, que es donde se une el
    esófago con el estómago, lo que, entre otras cosas, va a favorecer el
    reflujo del ácido y de los alimentos hacia arriba, dando lugar a la
    pirosis (ardor que sube a los dientes a través del esófago)?, explica
    García Plaza.
  • El alcohol: ?también hay que
    controlar su ingesta en los primeros momentos hasta que cicatrice la
    úlcera ya que, al igual que el café, favorece la producción del ácido?,
    comenta el doctor García Plaza
  • Las especias y condimentos fuertes: según el
    experto, deben eliminarse hasta que el tratamiento comienza a hacer
    efecto, ya que también pueden estimular la secreción del ácido
    clorhídrico.
  • Los picantes: las salsas y
    aderezos con picantes, así como las preparaciones excesivamente saladas
    (escabeches, salazones, ahumados) también pueden favorecer la hiperproducción de ácidos gástricos.

Alimentos ?en cuarentena?

  • Grasas y
    embutidos
    : tanto las grasas como los alimentos muy duros retardan el
    vaciamiento gástrico.
  • Frituras: rebozados y
    tostados pueden exacerbar la producción de ácidos y aumentar el malestar
    estomacal.
  • Caldos y
    extractos de carne:
    contienen purinas, sustancias que incrementan la
    producción del ácido clorhídrico.
  • Frutos secos: son lentos y
    difíciles de digerir, aumentando la sensación de pesadez.
  • Cítricos: tanto las
    frutas ácidas, como los cítricos, como sus zumos pueden propiciar la
    producción de ácidos estomacales y producir pirosis.
  • Vegetales
    crudos:
    hasta que se note alivio, es mejor consumir los vegetales cocidos
    y, a ser posible, hechos puré, ya que algunos, como la cebolla, pueden
    incrementar el malestar en algunas personas.
  • Dulces: los alimentos
    excesivamente azucarados pueden exacerbar las úlcera
    pépticas en personas susceptibles.
  • Cereales
    integrales
    : panes como el de centeno y los cereales integrales para el
    desayuno pueden agravar la sensación de acidez.

Alimentos con vía libre

  • Verduras: lo mejor es
    tomarlas en forma de puré o hervidas.
  • Aceite de
    oliva
    : se recomienda utilizar el de 0,4 grados de acidez, ya que es más
    suave. El virgen extra puede resultar algo más irritativo
    para la mucosa que el normal. También se pueden consumir aceites de
    semilla, como el de girasol.
  • Dulces: las galletas
    tipo María se pueden consumir sin ningún problema.
  • Leche: preferiblemente
    semidesnatada y desnatada.
  • Carnes y aves: todas,
    siempre y cuando no se preparen fritas o en guisos excesivamente
    condimentados. Se deberían evitar las más grasas como las de cordero y
    cerdo.
  • Pescado: el blanco se
    puede consumir sin restricción. En cuanto al azul, algunos pacientes
    deberán esperar a la remisión de los síntomas, debido a su elevado
    contenido graso.
  • Huevos: fundamentalmente
    en tortilla, revueltos o pasados por agua, ya que los duros pueden
    resultar más indigestos.

El trío antibacteriano

Los últimos estudios apuntan a los beneficios que tres alimentos pueden
tener para prevenir la aparición del Helicobater Pylori, combatir sus efectos y favorecer la regeneración de
de la mucosa estomacal:

-Kiwi: investigadores
estadounidenses han observado que cuanto menores son los niveles de vitamina C
en la sangre mayor es la posibilidad de desarrollar úlceras gastroduodenales.
Este nutriente interactúa con el Helicobater Pylori y, según los resultados de esta investigación, una
ingesta adecuada de alimentos ricos en esta vitamina (kiwi,
cítricos) reduce en un 25 por ciento la posibilidad de desarrollar esta
infección.

-Brécol: un  grupo de trabajo del Centro
Nacional francés de Investigación Científica ha descubierto que el sulforafano, un compuesto químico que se encuentra
especialmente en el brécol, es capaz de acabar con el Helicobacter
pylori, ya que ejerce un cierto efecto antibiótico
frente a la bacteria. Según los autores del estudio, el sulforafano
es muy eficaz incluso con cepas de esta bacteria resistentes a ciertos
tratamientos antibióticos.

-Plátano: esta deliciosa fruta ha demostrado ser eficaz en la estimulación de la
producción de las células que revisten la pared del estómago, cicatrizando de
esta forma las heridas producidas por la úlcera.

Pautas sanas en la mesa

-Es conveniente comer varias veces al día en porciones pequeñas. Es muy
importante evitar estar periodos prolongados de tiempo sin ingerir alimentos.
Hay que fraccionar la alimentación diaria, como mínimo, en cinco comidas.

-Aunque no se suele recomendar dieta de adelgazamiento, sí que hay que
evitar las dietas hipercalóricas.

-Las técnicas de cocina más recomendables son a la plancha, al vapor y
hervidos. También se pueden consumir guisos, siempre que sean sencillos y
ligeros.

-Masticar muy bien los alimentos. Lo ideal es hacer con ellos en la boca
una papilla lo más diluida posible. Cuanto mayor sea el volumen de los
alimentos ingeridos mayor será la respuesta secretora de los ácidos estomacales
así como la actividad motora gástrica.

-Comer sin prisas, lentamente y, a ser posible, en un entorno lo más
relajado posible, para así asegurar una correcta digestión. Procura saborear
bien los alimentos y tragarlos poco a poco. Evitar actividades como leer o ver
la televisión mientras se come.

-Beber a sorbos pequeños, para evitar sobrecargar el estómago. Lo mejor
es el agua sin gas ya que las bebidas gasificadas pueden emperorar
la sensación de pesadez y favorecen el reflujo.

-Los alimentos deben estar templados, ni muy fríos ni muy calientes.
Esta es la razón por la que algunos especialistas recomiendan no tomar helados,
sorbetes y bebidas excesivamente frías o calientes mientras no mejoren los
síntomas, ya que el contraste frío-caliente irrita la mucosa digestiva.

El menú que alivia

Este sería un plan de comidas tipo para paliar los síntomas  en caso de padecer úlcera gastroduodenal
hasta que ésta cicatrice

-Desayuno:

-Un yogur natural con cuatro galletas María.

-Comida:

-Macarrones (150 gr) con un chorrito de aceite
de oliva y queso rallado (30 gr).

-Merluza hervida con una cucharada de mayonesa.

-Compota de frutas (manzana o pera)

Merienda

-Natillas

Cena

-Puré de verduras (zanahorias o calabacines)

-Tortilla a la francesa

-Un plátano

¿Mito o realidad?

Toda la verdad sobre…

En torno al origen y el tratamiento de las úlceras hay una serie de
mitos o verdades a medias. Estas son las evidencias.

-El tabaco: Está comprobado que la presencia de úlcera gastroduodenal es mucho más frecuente entre los fumadores,
ya que el tabaco juega un papel importante en la producción de esta lesión e
impide su cicatrización, a través de su capacidad de favorecer el reflujo duodenopancreático (un líquido que debería pasar al
intestino y no volver al estómago) y, además, dificulta la producción del
bicarbonato de sodio, un protector de la mucosa gástrica neutralizante del
ácido.

-Los lácteos. ?En el tratamiento tradicional de la úlcera se
suministraba al paciente un vaso de leche cada 
dos o tres horas. Sin embargo, hay que destacar que la leche no es un
buen antiácido ni tampoco favorece el alivio del dolor producido por la úlcera,
ya que tiene ión calcio, y se sabe que el calcio estimula la producción del
ácido clorhídrico?, explica el doctor Antonio García Plaza.

-El estrés. Según el experto en Gastroenterología, no hay
evidencias concluyentes de que niveles elevados de estrés tengan relación con
una mayor  probabilidad de padecer una
úlcera gastroduodenal. ?De hecho, hay estudios que
analizaron la incidencia de esta patología en sectores profesionales sometidos
a mucho estrés, como los controladores aéreos, y en los que se concluyó que la prevalencia de la úlcera gastroduodenal
era la misma en éstos que en el resto de la población?.



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