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Un plan de AF detecta problemas con medicamentos en 1 de 4 pacientes

Un plan de AF detecta problemas con medicamentos en 1 de 4 pacientes

La inclusión de un programa de atención farmacéutica hospitalaria en la unidad de insuficiencia cardíaca detecta problemas con la medicación en los pacientes con esta patología, mejorando así la eficacia y la seguridad de los fármacos y su salud.

Así lo ha demostrado un estudio liderado por el Servicio de Farmacia del Hospital del Mar, en Barcelona, del que se ha hecho eco el periódico Correo Farmacéutico, y que ha detectado y resuelto problemas relacionados con la medicación (PRM) en un 25 por ciento de los 103 pacientes ingresados y participantes entre 2010 y 2011. De ellos, la totalidad presentaba “descompensaciones de su insuficiencia cardíaca”, una situación que puede derivar en un reingreso o en una complicación grave del paciente, señala a CF Sonia Luque, farmacéutica del centro y responsable principal del proyecto.

En su opinión, “el 25 por ciento de pacientes con PRM es un porcentaje muy elevado, ya que son enfermos que requieren de un tratamiento farmacológico de elevada complejidad”, que deberían conocer muy bien y estar muy controlados dentro y fuera del hospital.

“El paciente con insuficiencia cardíaca es un enfermo crónico, de manejo muy complicado, con múltiples enfermedades asociadas y con una alta morbimortalidad”, añade a CF Josep Comín, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital del Mar. Por este motivo, señala, “es esencial una atención integral, como la que se desarrolla en este hospital, y disponer de un equipo multidisciplinar en el que el farmacéutico controle la medicación al ingreso, durante la estancia y tras el alta para evitar posteriores reingresos”. Y es que, según Luque, “se estima que hasta el 40 por ciento de los reingresos por descompensaciones en insuficiencia cardíaca se debe a un incumplimiento de la terapia y que hasta el 12 por ciento se asocia a un tratamiento farmacológico incorrecto o mal dosificado”.

Como señala Comín, la importancia de controlar la medicación de estos pacientes va más allá, y es que, según sus datos, “la mortalidad de un paciente con esta enfermedad tras un ingreso es del 50 por ciento, en su mayoría causada por problemas con la medicación”.

Tal y como detalla Luque, el objetivo principal del programa que lideran “es la realización de una atención farmacéutica individualizada y de calidad a los pacientes de la unidad”.

Para ello, tras el alta hospitalaria, los farmacéuticos llevan un control por dos vías: una presencial, en el hospital, y otra a distancia, mediante un innovador programa de telefarmacia en el que las visitas y el seguimiento se realizan mediante videoconferencia. Este programa, indica, “forma parte de una unidad interdisciplinar de insuficiencia cardíaca formada por personal hospitalario pero que está directamente relacionado con la atención primaria del Área Integral de Salud Litoral Mar de Barcelona”.

La intervención del farmacéutico consistió en analizar la eficiencia de las visitas educativas farmacéuticas en la detección de PRM así como las características diferenciales de los pacientes implicados en alguno. “Las visitas se realizaron por farmacéuticos especialistas con un alto nivel de conocimientos en insuficiencia cardíaca”, apunta Luque. “La primera consulta, de una hora de duración, se realiza de manera presencial en el hospital y en ella se recogen todos los datos necesarios del paciente para detectar errores y PRM y se le proporciona información sobre su patología y tratamiento”.

Por otro lado, “las visitas posteriores de refuerzo o seguimiento se llevan a cabo telefónicamente y en ellas se verifica si el paciente ha aprendido todo lo enseñado y si realiza las pautas aconsejadas”.

Necesidad de un cuidador

Según sus datos, “un alto porcentaje de PRM se produjo por desconocimiento de los pacientes sobre su terapia”, informa Luque, “lo que reafirma la importancia de la educación sanitaria”. Este dato es relevante. Sin embargo, para los autores “lo es aún más el hecho de que la mayoría de los pacientes con PRM (75 por ciento) carecía de cuidador y se organizaba las tomas de la medicación por sí solos, sin ayuda de familiares o cuidadores”. En opinión de Luque, “este hecho sugiere la necesidad de continuar con las actividades educativas más allá del hospital con el fin de mejorar su conocimiento y evitar errores de medicación asociados a una mala comprensión de los tratamientos y a olvidos”.

Además, hace pensar en el papel que podría cumplir el farmacéutico comunitario en la atención a estos pacientes tras el alta hospitalaria. Según Luque, “este profesional debería informar, educar y formar al paciente en el manejo de su enfermedad y, especialmente, sobre su tratamiento, ya que es una figura de soporte cercana y de confianza para ellos”.





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