Un puchero.

Por Pedro Caballero Infante

-Perdone
pero no la entiendo

-Es
que…

-Hable
más alto, por favor y quítese la mano de la boca. ¿Es que le duele?

-Más
bien me huele

-¿Halitosis?

-No
toso nada

-Me
refiero al mal sabor y olor de boca

-El
caso es que no tengo mal sabor de boca, pero de un tiempo a esta parte,
notaba  que la gente se me echaba para
atrás cuando le hablaba

-Pues
observando su físico es una contradicción

-Muchas
gracias, pero hoy  subiendo en el
ascensor, una amiga me lo ha dicho

-¡Una
buena amiga!

-¡Dios
la bendiga! Por eso he entrado con la mano en la boca.

-Pues
no se traumatice, que no es para tanto

-De
todas formas deme algún líquido que me quite el mal olor

-Mire,
le quiero ser sincero, le podría dar cualquier colutorio y salir del paso, pero
eso es pan hoy y hambre mañana. Hay que buscar las causas

-¿Tan
complicado es lo que tengo?

-No
se preocupe. Pero, por ejemplo, una incorrecta higiene bucal da lugar a la
formación de la placa bacteriana que produce la fermentación de los alimentos
que se acumulan entre los dientes.

-¡Uy, yo me limpio los dientes tres veces al día!

-Entonces
eso, en principio, descarta lo de la placa, pero si tiene una caries, por
ejemplo

-Yo
voy todos los años al dentista para que me haga una revisión

-Otra
causa descartada. ¿Y sus hábitos?

-Yo
no tengo. Los tiene mi tía la monja

-Me
refiero a hábitos sociales y alimentarios, como ingerir ajo, cebolla o especias

-¡Qué
va! Yo tengo el estómago muy delicado y todas esas cosas que ha nombrado me
sientan como un tiro

-¿Ve
cómo esto es más complicado de lo que parece? Ya hemos eliminado otra causa

-¡Pues
ya me está usted preocupando!

-Esté
tranquila que mi intención es ayudarla y no venderle algo inútil. ¿Suele tener
sequedad de boca?

-Bastante,
sobre todo por las mañanas, pero luego se me pasa. ¿y
eso tiene importancia?

-Es
que la saliva es muy importante porque al estar constantemente formándose y
siendo tragada, gracias a su composición, tiene una función higiénica

-Pues
no es mi caso, porque incluso mastico chicle. Siempre tengo saliva

-Otra
causa descartada. ¿Es diabética?

-No

-¿No
estará embarazada, verdad?

-Soy
mocita y que dure mucho tiempo. Pero me está haciendo usted un examen

-Hija
mi intención es ayudarte a buscar las causas y quitarte ese complejo. Te
pregunto como si fueras mi hija, por eso hasta te tuteo. ¿Te importa?

-En
absoluto, me está usted dando tanta confianza, que no me importa ni el tuteo ni
que me siga preguntando

-Pues
dada esa confianza te puedo preguntar, ¿tienes desarreglos con el ciclo
menstrual? porque puede ser también una causa que produzca halitosis

-Yo
para el período soy como un reloj

-¿No
tendrás sinusitis, congestión nasal crónica o mucosidad seca?

-Casi
nunca, porque a mí me gusta mucho prevenir y cuidarme. Tomo vitaminas para
suplir la dieta. ¡Siempre estoy a régimen!

-¿Siempre
a régimen? ¡Así estás de delgada! Me parece que hemos dado con la tecla

-¡Menos
mal! ¿Qué puedo tomar?

-Comida,
hija, comida!

-¿Qué
dice usted?

-¿Tú
sabes lo que es ?el olor de hambre??

-Yo
no viví la guerra

¡Evidentemente!.
Pero me refiero a una especial halitosis que se llama así. Cuando el organismo
no tiene suficientes hidratos de carbono tiene que obtener la energía
descomponiendo las grasas de reserva que producen sustancias volátiles
malolientes

-Entonces,
ya que lo sabe, ¿qué me recomienda?

-¡Un puchero, hija, un puchero

                                                                              Pedro
Caballero-Infante P.



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