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Vacunación, clave para prevenir la enfermedad meningocócica invasiva

El meningococo es una bacteria, causante de infecciones poco frecuentes pero muy graves. La enfermedad invasiva por meningococo puede presentarse de forma más frecuente como meningitis (inflamación del tejido delgado que rodea el cerebro y la médula espinal, llamada meninge), seguida de sepsis (respuesta inflamatoria del organismo como defensa ante una infección grave) o una combinación de ambas. La mayor incidencia de la enfermedad se da en niños menores de un año de edad, seguida de los niños entre 1 y 4 años y de los adolescentes de 15 y 19 años.

La meningitis se inicia de forma aguda y los síntomas y signos más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza y rigidez de nuca. También pueden aparecer otros síntomas como náuseas, vómitos, y fotofobia. Entre el 5 y el 20 % de los casos se presentan como sepsis meningocócica sin meningitis. El inicio es repentino y se caracteriza por la presentación de fiebre y lesiones en la piel puntiformes de color rojo púrpura (exantema petequial), con frecuencia asociada con hipotensión, shock y fallo multiorgánico. La meningitis meningocócica puede causar la muerte hasta en el 50% de los casos no tratados.

Dentro del marco de la Semana Internacional de la Inmunización y al Día Mundial de la Meningitis que se celebran la próxima semana, GSK ha organizado la segunda edición de su jornada “La cara visible de la prevención”, en esta ocasión bajo la temática “Enfermedad Meningocócica Invasiva: más allá de una sopa de letras”, cuyo objetivo es destacar la importancia de la vacunación como herramienta para la prevención de la EMI.

La doctora Marisa Navarro, pediatra infectóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, se ha encargado de la ponencia ‘La Enfermedad Meningocócica Invasiva: más allá de una sopa de letras’ durante la cual ha explicado que “existen diferentes serogrupos de meningococo que se designan con diferentes letras del alfabeto” y que “la OMS estima que se producen anualmente unos 500.000 casos de EMI y 50.000 fallecimientos debidos a la enfermedad meningocócica, siendo los grupos de meningococo A, B y C los más frecuentes a nivel mundial”.

“La distribución de los distintos serogrupos del meningococo varía según la zona geográfica” ha comentado la experta. El serogrupo A ha sido el causante de las grandes epidemias del mundo en determinadas zonas de África donde la incidencia ha sido de alrededor de mil casos por cada 100.000 habitantes. Los serogrupos más frecuentes en Occidente son el B y el C. En algunos países como Estados Unidos, Colombia, Japón o Sudáfrica es muy prevalente el serogrupo Y. El serogrupo W ha comenzado a ser cada vez más frecuente en países como Argentina y Chile, y muy recientemente también en el Reino Unido por lo que según la Dra. Navarro  “será importante la vigilancia epidemiológica de este serogrupo en el resto de países”

“La enfermedad invasiva por meningococo conlleva todavía hoy un riesgo de fallecimiento y secuelas permanentes, con gran impacto en el paciente, su familia y su entorno. La vacunación es la principal medida de prevención de la que que disponemos”, ha asegurado el doctor Antonio Conejo, coordinador de pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional.

Durante su ponencia ‘Panorama actual de la vacunación frente a la Enfermedad Meningocócica Invasiva a nivel mundial’, el especialista ha repasado las tasas de incidencia y mortalidad de esta patología en España y en los países de nuestro entorno. Así, ha explicado que en la temporada 2015-2016 el número de casos confirmados de enfermedad meningocócica invasiva fue de 268 (un 85,4% del total de casos declarados), siendo la tasa de incidencia en nuestro país de 0,58 casos por cada 100.000 habitantes y siendo el serogrupo B el más frecuente, con una tasa del 0,33 casos por 100.000 habitantes.

“La tasa de mortalidad de la enfermedad se sitúa entre el 10-15% en países desarrollados y superior, alrededor del 20%, en países en desarrollo. Entre los supervivientes, hasta el 20% experimentan discapacidad a largo plazo, como pérdida de extremidades, retrasos y sordera”4 comenta el Dr. Conejo, que añade que “estas cifras que se han mantenido estables en los últimos años pese a las mejoras en los sistemas sanitarios, con pocas diferencias entre los países de nuestro entorno”.

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