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Varón de 47 años y fumador, perfil del bebedor de riesgo

El perfil del paciente bebedor de riesgo en las consultas de atención primaria es el de un varón de alrededor de 47 años y fumador. En opinión del doctor Ignacio Ruz, médico de familia y responsable del Taller sobre Actualización en el abordaje de problemas relacionados con el uso del alcohol, que se celebra en el marco de las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia que hoy y mañana tienen lugar en Santiago de Compostela, “el bebedor de riesgo no se detecta porque no pensamos que lo sea, ya que presenta una serie de características que se alejan bastante del prototipo de alcohólico: en ocasiones son jóvenes, con un buen nivel educativo y una situación social estable”.

Según el Plan Nacional de Drogas, el 10% de la población es bebedora de riesgo. “Aquí el papel del médico de familia es fundamental para evitar que esta persona se convierta en un bebedor perjudicial y dependiente”, añade este experto. Estas jornadas, a las que acuden más de 200 profesionales de Atención Primaria, están organizadas por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Gallega de Medicina de Familia y Comunitaria (AGAMFEC), con la colaboración del Instituto de Formación Novartis. Para el presidente de semFYC, el doctor Josep Basora, “la inquietud por dar respuesta a las nuevas habilidades y al día a día de la consulta en la Medicina de Familia ha consolidado las celebración de estas Jornadas como un referente de primer orden en la agenda formativa de muchos profesionales de nuestra especialidad”.

En este contexto, la formación del médico de familia es clave por su situación privilegiada en la puerta de entrada al sistema sanitario favoreciendo su capacidad para detectar, tratar y prevenir el consumo de alcohol, cuya ingesta es ya una costumbre más en la sociedad. Según el doctor José Zarco, director científico de las jornadas, “en estos talleres los profesionales aprenden, por ejemplo, a identificar distintos signos de alerta (cambios de conducta, insomnio, alteraciones del apetito, etc.) que le hacen sospechar de un posible consumo de riesgo tanto de alcohol como de otras sustancias tóxicas”.

“Por ello, desde el Instituto de Formación Novartis junto con semFYC, queremos promover la formación de los médicos de familia para actualizar sus conocimientos en relación a las problemáticas actuales, como es en este caso el consumo de alcohol entre la población  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosjuvenil”, comenta Pedro Fuente, representante del Instituto de Formación Novartis, y afirma que “por esta razón, hace más de 10 años que impulsamos las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia”.

Intervención del médico de familia
La intervención del médico de familia a través de la entrevista clínica es clave para detectar conductas de riesgo en la mayor parte de los casos. “Para llevar a cabo el consejo breve y la intervención”, explica el doctor Ruz, “es importante que el profesional sanitario tenga la habilidad y la formación necesarias para mantener en todo momento el respeto al paciente y poder establecer una relación de empatía”. Con todo ello, matiza este experto, “se pretende dar al paciente una información personalizada, teniendo en cuenta la disposición de éste a cambiar su actitud (a través de técnicas motivacionales) y a establecer pactos. El paciente responderá mejor si le pedimos permiso antes de aconsejarle”.

Para intervenir en la fase de consumo de riesgo, el profesional debe preguntar a sus pacientes por las cantidades, que se miden en Unidad de Bebida Estándar (UBE). Una UBE contiene 10 gramos de etanol. Un vaso de vino y una cerveza equivalen a una UBE y una bebida destilada a dos. El consumo de riesgo en los varones es igual o superior a cuatro unidades y en las mujeres a dos.

En opinión del doctor Ruz, el médico debe preguntar siempre desde el respeto, y teniendo en cuenta no sólo el riesgo de adicción, sino el daño que el abuso de alcohol supone para la salud, ya que es responsable de unas 60 enfermedades y en España causa unas 9.000 muertes al año. “Si queremos mejorar esta situación, es importante una labor conjunta entre internistas y psiquiatras. No estamos hablando de una enfermedad que solamente es psiquiátrica, ya que el alcohol es una sustancia tóxica que produce efectos multisistémicos, como la cirrosis hepática, las cardiopatías, la hipertensión y los  trastornos neurológicos, entre otros”, concluye este experto.

Detección precoz de consumo de drogas
La detección precoz del consumo de drogas es una de las prioridades del médico de familia.  Para el doctor José Zarco, “muchos de nuestros pacientes conviven de manera cotidiana con los riesgos derivados del consumo drogas, entre ellas el alcohol. Por lo tanto, como médicos de familia tenemos una importante tarea tanto en la prevención y promoción de hábitos de vida saludables como en la identificación precoz del problema y manejo de los efectos nocivos derivados de su consumo”.

Hoy en día, el botellón es una modalidad de ocio que cada vez se inica a edades más tempranas. De hecho, es entre los 12 y 13 años cuando los adolescentes se inician en el consumo de alcohol. La euforia, la facilidad para relacionarse, la desinhibición y la evasión son algunos de los motivos de más peso entre los jóvenes para consumir alcohol. Asimismo, teniendo en cuenta la escasa percepción de riesgo en este colectivo de población, los médicos de familia consideran que es fundamental transmitirles información sobre los efectos del alcohol a corto plazo, ya que los jóvenes viven el presente y los problemas tardíos no suelen preocuparles. “Se les debe transmitir”, explica el doctor Zarco, “que si beben excesivamente se deteriora su capacidad de pensar con claridad, lo que dificulta la consecución o el mantenimiento de un empleo, se merma su rendimiento intelectual con un menor éxito en los estudios, se reduce su capacidad de reacción al conducir y disminuye su fuerza física y la potencia atlética y sexual”. 

Según el doctor Zarco, la intervención del profesional de atención primaria debe centrarse en ofrecer orientación a aquellas familias que viven en circunstancias que puedan favorecer el desarrollo de problemas relacionados con los consumos de drogas o alcohol, procurando lograr una detección precoz del problema. “Las administraciones sanitarias deben utilizar tanto los recursos disponibles en los centros de salud como el conocimiento y habilidades de los médicos de familia en el abordaje de estas situaciones de riesgo, sobre todo entre los más jóvenes. Debemos aprovechar las oportunidades que se presenten para así poder investigar posibles consumos y adecuar el consejo a la situación detectada”



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