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Verrugas: a cada tipo, un tratamiento

Verrugas: a cada tipo, un tratamiento

Verrugas, muy fáciles de transmitir

En las manos y uñas puede haber más de 4.700 bacterias y virus de 150 especies diferentes que a menudo provocan infecciones, herpes o verrugas, una vez se produce la rotura de la piel o de las mucosas. Comerse las uñas es uno de los hábitos a combatir incansablemente si queremos evitarlas.

Una verruga es una infección de la piel o de las mucosas producida por un virus DNA cariotípico llamado papilomavirus humano (PVH), muy fáciles de transmitir por contacto directo del virus a través de roturas en la piel o en las mucosas, aunque parece existir una cierta predisposición genética a padecerlas. Algunas son muy resistentes y constituyen un auténtico caballo de batalla para los padres. De hecho, según indican desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el 30% desaparecen en seis meses y el 40% a los dos años, pudiendo prolongarse más allá de ese tiempo, en función de cómo actúe el sistema inmunológico, e incluso puede permanecer latente en un gran porcentaje de los casos, pudiendo provocar recidivas. Las zonas mal irrigadas a nivel de los dedos son particularmente favorables, dado que la infección se ve favorecida por la falta de resistencia y la mala irrigación de la zona. También parece ser que las verrugas afectan más fácilmente a niños atópicos con piel excesivamente seca.

Un 10-12% de las verrugas aparecen en edad infantil, siendo más frecuente en niñas que en niños, surgiendo a los 13 años en las niñas y a los 14,5 años en los niños.

Verrugas, ¡por su localización las conoceréis!

*por la AEDV

1.            Las verrugas vulgares son las más típicas, suelen tener un tono más oscuro que la piel y una superficie rugosa semejante a una coliflor, en “cresta de gallo”, pudiendo presentar puntos oscuros en su interior. Suelen localizarse en zonas expuestas a traumatismos: manos, rodillas etc. A veces aparecen “puntos negros” en su superficie que corresponden a capilares trombosados (donde se han formado pequeños trombos).

2.            Las verrugas filiformes son delgadas y alargadas y están unidas a piel por un estrecho pedículo. Son de color carne y suelen aparecer alrededor de la nariz, la boca o los ojos. A menudo se localizan en los párpados y son muy frecuentes en la edad infantil.

3.            Las verrugas planas son lesiones aplanadas y de color más claro, pudiendo ser rosado o amarillento, que suelen ser múltiples y localizarse en la cara. Al igual que las anteriores son más frecuentes en niños y adolescentes. Son resistentes, ya que técnicas agresivas pueden dejar marcas por lo que se recomiendan terapias clásicas o poco agresivas.

4.            Las verrugas plantares se localizan en las plantas de los pies y son más frecuentes en personas que tienen la costumbre de caminar descalzas. Son hiperqueratósicas, duelen al presionarlas y en su superficie se presentan “puntos negros”, muy útiles para los dermatólogos a la hora de diferenciarlos de callos o tilomas, cuya superficie está constituida por un tapón queratósico que literalmente se enclava en la piel. Suelen ser bastante molestas y recurrentes.

5.            Las verrugas anogenitales se caracterizan por esta peculiar localización y por su posible transmisión sexual.

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