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Vitamina c, la vitamina del invierno.

Vitamina c, la vitamina del invierno.

La Vitamina C también tiene su historia. Inicialmente aplicada para la curación del escorbuto a principios del siglo XX, esta sustancia ha demostrado ampliamente su eficacia en la prevención de infecciones y, concretamente, del resfriado común y sus síntomas

Desde que el bioquímico húngaro Albert Szent-Györgyi obtuvo una sustancia que se conoció como ácido ascórbico y que aplicada al escorbuto le valió el premio Nobel de Medicina en 1937, la Vitamina C ha sido objeto de muchas investigaciones. Ideal para la prevención del resfriado y la curación de sus síntomas, recientemente ha demostrado que combinada con el Ácido Acetil Salicílico (AAS), aumenta su tolerabilidad gastrointestinal.

Ideal para el resfriado

Para el Dr. Harri Hemilä, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Helsinki, y uno de los ponentes del simposio “el Resfriado Común, un problema común”, celebrado el pasado mes de junio en Budapest por Química Farmacéutica Bayer, de las conclusiones extraídas de 23 estudios en los que se administraba vitamina C de manera regular (1 g/día o más), se dedujo que ésta produce un enorme beneficio tanto en niños como en adultos, beneficio mayor cuanto mayores son las dosis. En cinco estudios con adultos en los que se administraba 1g/día de vitamina C, se produjo una reducción de los resfriados en una media del 6 %, mientras que en otros dos estudios, en los que se administraban 2 g/día en niños, la reducción fue cuatro veces mayor (26 %).

Potente efecto gastroprotector

Según nos explica Hanns-Gerd Dammann, Profesor del Clinical Research de Hamburgo, la vitamina C es un poderoso antioxidante. Esta molécula barredora de radicales libres, combinada con el ácido acetil salicílico protege la mucosa gástrica y reduce de manera significativa la incidencia de las lesiones producidas por este ácido, tales como hiperemia, petequia o erosiones. Al ser la mucosa gástrica el depósito de vitamina C más grande del cuerpo humano, y debido a este efecto protector de la mucosa del que hace gala, cuando se combina con el ácido acetilsalicílico la vitamina C minimiza el daño al estómago.



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