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Vitamina D, imprescindible en la mujer

Vitamina D, imprescindible en la mujer

Vitamina D, imprescindible en la mujer

“La vitamina D tiene un papel clave en la salud de la mujer en todas las etapas de su vida”. Esta es una de las principales conclusiones que la doctora Carmen Pingarrón Santofimia, jefe de Servicio de Ginecología y Oncoginecología del Hospital Quironsalud San José, ha expuesto a lo largo de su ponencia “Vitamina D: importancia en la salud de la mujer”, en el marco de la XVIII Edición de SAMEM, el Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer, que se celebra estos días en Madrid, organizada por el Centro Médico Instituto Palacios.

Según la doctora Pingarrón, la vitamina D interviene en múltiples aspectos de la salud global de la mujer: “en la adolescencia suele ir asociada a déficits de hierro y a estados de ánimo más depresivos; por el contrario, unos buenos niveles mejoran patologías como el síndrome de ovario poliquístico. Se usa de forma rutinaria en todos los tratamientos de fertilidad, ya que mejora la maduración del ovocito y favorece la implantación del embrión. Durante el embarazo, su déficit está asociado con riesgo de preeclamsia, partos prematuros o diabetes gestacional. Y ya en la menopausia, favorece el depósito de calcio en los huesos, haciéndolos más fuertes y mejorando la coordinación muscular”. Pero además, ensayos clínicos han demostrado que unos niveles adecuados de vitamina D favorecen la salud cardiovascular, distribuyen el tejido adiposo de forma más adecuada en la adolescencia y mejoran el estado de ánimo.

A la hora de hablar de los tratamientos disponibles para paliar la insuficiencia de vitamina D en el organismo, los expertos parecen haber llegado a un acuerdo sobre los niveles óptimos, que se establecen entre 30 y 65 ng/ml. Donde surgen las distintas opiniones es en qué cantidad diaria administrar y en qué forma activa, pero en este sentido, “con calcifediol cápsulas blandas tenemos las pautas de tratamiento bastante ajustadas y al presentarse en cápsulas blandas se facilita la ingesta y se evita todos los problemas que pueden acarrear otras presentaciones como las ampollas”, subraya la experta.

Clave en la prevención de la osteoporosis

Durante su presentación, la doctora Pingarrón también profundizó en las consecuencias de la osteoporosis, la enfermedad más prevalente en mujeres post menopáusicas y donde la vitamina D es clave para su prevención. “Aunque sumásemos todos los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y los cánceres de mama, entre todos no llegarían a alcanzar el número de fracturas por osteoporosis que se da entre las mujeres”. Dato especialmente importante si tenemos en cuenta que estas fracturas influyen en gran medida en la calidad de vida y suponen un riesgo real de fallecimiento, ya que la mortalidad entre las mujeres que se fracturan la cadera oscila entre el 14% y el 36% en España.

Pero la vitamina D no solo es importante en las patologías del hueso, como la osteoporosis, la osteomalacia y el raquitismo, “también sabemos que mantener unos niveles adecuados puede mejorar, incluso, la evolución del cáncer de mama y de procesos donde hay alteraciones de la inmunidad”, detalla Pingarrón.

Alcanzar los niveles óptimos en la población, en manos del personal sanitario

Aunque en España, hemos tenido siempre la falsa creencia de que por estar en el país del sol, apenas se producirían carencias de vitamina D, recientemente, hemos empezado a ser más conscientes del déficit que padece la población general, desde la infancia hasta la tercera edad.

“Es fundamental que el personal sanitario sepa que la reposición es fácil y está en nuestras manos”, indica la especialista, quien continúa: “las medidas son tan sencillas como pedir una simple determinación de vitamina D en un análisis de sangre y extender una receta de un fármaco que, además, está financiado por el Sistema Nacional de Salud y que cada día tiene más evidencias acerca de sus propiedades beneficiosas para nuestra salud”.

En la actualidad, la determinación de vitamina D no está incluida de forma regular en los análisis de rutina entre los médicos de Atención Primaria, por lo que esta prueba generalmente solo se prescribe en determinadas situaciones de riesgo o patologías, como las insuficiencias renal o hepática, la toma de corticoides o en algunos tratamientos para el cáncer de mama.





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