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Insuficiencia venosa crónica: tratamientos a la ca...

Insuficiencia venosa crónica: tratamientos a la carta

Insuficiencia venosa crónica: tratamientos a la carta

A menudo hay que intervenir la insuficiencia venosa con un tratamiento que busca la ablación de la vena

El embarazo, los cambios hormonales y la genética son las principales causas que provocan varices en la mujer. Para abordarla adecuadamente y evitar su progresión a una trombosis venosa, varicorragia o una úlcera venosa, los expertos consideran imprescindible abordar esta dolencia con terapias individualizadas y después de realizar una exploración física y una ecografía Doppler.

La enfermedad venosa crónica o insuficiencia venosa crónica es la enfermedad más frecuente en patología vascular y una de las más habituales en consulta, afectando al menos a 15 millones de personas en España, fundamentalmente mujeres. Esta enfermedad está causada por la incapacidad de las venas de las extremidades inferiores para realizar eficientemente el retorno venoso hasta el corazón. En ella es clave el factor genético, ya que cuando se presenta en los dos progenitores, el riesgo de padecerla es un 50 por ciento más alto. Pero al factor genético se unen otros ambientales que favorecen su aparición, como la obesidad, partos múltiples, pasar muchas horas de pie o sentado, el sedentarismo o la mala alimentación.

Sintomatología: de menor a mayor

La insuficiencia venosa crónica puede provocar calambres, edema, picor, pesadez de miembros inferiores y varices visibles (telangiectasias o arañas vasculares, varices reticulares y varices tronculares). En estadios finales pueden producirse varicorragias (sangrado por rotura de la pared de la variz, que puede provocar una hemorragia significativa y requiere atención médica inmediata) y úlceras, ambas muy difíciles de tratar. La trombosis venosa superficial puede presentarse como un cordón indurado bajo la piel, doloroso, enrojecido y caliente, que puede derivar en una trombosis venosa profunda y provocar hinchazón o inflamacion de la pierna, dolor o sensibilidad, que suele empezar en la pantorrilla, aumento de la temperatura en la pierna y piel enrojecida, azulada y brillante.

Objetivo: cortar su progresión

Según explica el doctor Rodrigo Rial, del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, las tres maneras a la hora de aliviar los síntomas, aunque no resuelvan las varices, son las medidas posturales, la terapia compresiva y el tratamiento farmacológico con flebotónicos y fármacos venoactivos. Al tratarse de una patología evolutiva, si no se pone tratamiento y no se aplican las medidas oportunas, puede desembocar en una trombosis venosa, una varicorragia o una úlcera venosa, resultando vital adaptar la terapia al paciente y al curso de la enfermedad, “individualizando un tratamiento que le acompañe toda la vida”, según explica el presidente del Capítulo Español de Flebología y Linfología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), Fidel Fernández Quesada. Para ello, además ser examinado por un cirujano vascular con la exploración física, es necesaria una ecografía Doppler que ofrezca información anatómica y de la función venosa. Es una ecografía que detecta flujo sanguíneo y permite realizar una cartografía venosa de la extremidad.

Para retrasar la aparición de las úlceras, es muy importante usar cremas que tienen una base acuosa más que aceitosa para que la variz esté más hidratada

Ablación de la vena ¿cuándo?

A menudo hay que intervenir la insuficiencia venosa con un tratamiento que busca la ablación de la vena, que puede ser química, quirúrgica o térmica. La técnica con cianoacrilato es la más novedosa. Es un procedimiento de ablación química, igual que la escleroterapia con espuma. Ambas técnicas se hacen en la consulta con anestesia local. En la escleroterapia se introduce una espuma esclerosante, que produce una reacción inflamatoria que cierra la vena. El cianoacrilato es un pegamento que se coloca en el interior de la vena.

En cuanto a las técnicas quirúrgicas, el stripping y la técnica Chiva son las más habituales. En el primero, a través de dos cortes (en la ingle y en el pie), se extirpa la vena safena. Con la técnica de Chiva sólo se desconecta. Y por último, los procedimientos de ablación térmica son el láser y la radiofrecuencia, que precisan de la administración de anestesia tumescente.

Pautas de mejora: las de toda la vida

*Por el Capítulo Español de Flebología y Linfología de la SEACV

·         Modera el uso de sal.

·         Evita el consumo de alimentos salados: conservas, embutidos, patés, etc.

·         Reduce tu peso y haz una dieta equilibrada.

·         Practica un deporte adecuado: caminar, nadar, etc.

·         Eviat estar en la misma posición durante períodos prolongados y estira las pieras cada hora o camina.

·         Duerme con las piernas elevadas unos 15 cm.

·         Utiliza un calzado ancho y cómodo, con tacón de 3-4 cm.

·         Evita la ropa ajustada en las piernas.

·         Utiliza medias de compresión elástica que puedes adquirir en la farmacia.

·         El médico de Atención Primaria y el farmacéutico pueden detectar los primeros síntomas y derivarte al especialista. ¡Ponte en sus manos!





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