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ACIDEZ DE ESTÓMAGO ¡Córtala a tiempo!

ACIDEZ DE ESTÓMAGO ¡Córtala a tiempo!

ACIDEZ DE ESTÓMAGO ¡Córtala a tiempo!

Un 53 por ciento de los médicos y un 76 por ciento de los farmacéuticos señalan la acidez de estómago como el síntoma más común dentro de los efectos ocasionados por el estrés, la ansiedad y la mala alimentación. Evitar el sedentarismo, el tabaco y la obesidad resulta esencial para evitar una molestia que padece el 25% de la población sana al menos una vez al mes.

Cada mes, el 25% de los adultos del mundo occidental experimenta reflujo gastroesofágico o acidez al menos una vez al mes, según los datos recogidos en la Guía Práctica Clínica en el manejo del paciente con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). La acidez se describe como una sensación de ardor justo debajo o detrás del esternón y que generalmente proviene del esófago. Normalmente, cuando el alimento sólido o líquido entra al estómago, una banda de músculos que se encuentra al final del esófago, denominada esfínter esofágico inferior o LES, cierra esta parte. Sin embargo, si esta banda no logra cerrarse bien, los contenidos del estómago pueden devolverse (reflujo) hacia el esófago. Este material parcialmente digerido puede irritar el esófago, causando acidez y otros síntomas.

Aunque se trata de un trastorno que en principio no reviste gravedad si se produce esporádicamente, si se repite muy a menudo puede ocasionar importantes trastornos, ya que con el tiempo, el reflujo puede dañar el recubrimiento del esófago y ocasionar problemas serios. De hecho, el quince por ciento de los españoles padece algún tipo de patología relacionada con el ácido gástrico, como la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) o las úlceras gástricas y duodenales. Hay que tener en cuenta que los tejidos del esófago se resienten con la acción del ácido y esto a la larga puede dar lugar a una enfermedad llamada Esófago de Barrett, una metaplasia resultado de lesiones por exposición al ácido estomacal o por esofagitis de reflujo, que es el paso previo al cáncer de esófago. Según el doctor Luis Vázquez Pedreño, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, el 10% de los afectados por reflujo gastroesofágico crónico desarrollarán esófago de Barrett.

Estrés de ida y vuelta
El estrés y la ansiedad son dos de las principales causas que contribuyen al desarrollo de la acidez entre la población española, según una encuesta realizada por Almirall a un millar de médicos y farmacéuticos. La encuesta reveló que nueve de cada diez personas que padecen acidez afirman que esta patología influye negativamente en su calidad de vida al provocarles interrupción del sueño, disminución de la calidad de su trabajo o limitación en actividades de ocio. Los pacientes no pueden comer o beber aquello que les gusta, no trabajan adecuadamente y duermen con sobresaltos, todo lo cual les produce estrés y ansiedad. Al mismo tiempo, las alteraciones de los neurotrasmisores implicados en el estrés y la ansiedad, como son la acetilcolina o la histamina, pueden modificar diferentes funciones orgánicas a través de sus efectos sobre los sistemas nerviosos central y periférico y producir un aumento en la secreción de ácido gástrico, así como la reducción de la barrera defensiva de la mucosa gástrica causante de la acidez. No es de extrañar que la acidez o ardor de estómago sea, junto con los dolores reumáticos, los problemas que más afectan a la calidad de vida de la población española.

ERGE: palabras mayores
El ardor de estómago puede ser transitorio y tener una causa muy localizada. Es el caso del embarazo, en cuya etapa la ingesta de determinados alimentos o comidas copiosas, bebidas alcohólicas o algunos medicamentos puede provocar ardores. En cambio, cuando el reflujo ácido ocurre con mucha frecuencia, puede que se padezca la denominada “Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico” (ERGE), en la que los músculos del final del esófago no cierran con la fuerza necesaria los esfínteres que conectan con el estómago, haciendo que el contenido de este órgano, que es ácido, retroceda e irrite el esófago. Se trata de una enfermedad generalmente benigna, pero la persistencia e intensidad de sus síntomas puede ocasionar una morbilidad considerable. Las personas con ERGE tienen una peor calidad de vida que la población general y este deterioro repercute en el ámbito social, laboral y psicológico de los pacientes afectados, sobre todo cuando los síntomas son graves u ocurren por la noche e interfieren el sueño.

Se trata de una patología que, a pesar de afectar a un elevado número de pacientes (se calcula que en España su prevalencia es del quince por ciento y va en aumento), se encuentra muy infradiagnosticada y que a largo plazo puede causar graves dolencias como el Esófago de Barret o un Carcinoma Esofágico. Los síntomas de alarma son: disfagia persistente y/o progresiva, vómito persistente, hemorragia gastrointestinal, anemia ferropénica, pérdida de peso no intencionada y/o una tumoración epigástrica palpable.

Cuando existe Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE):

  • El dolor suele originarse en el pecho y puede irradiarse hacia el cuello o la garganta.
  • El síntoma más común del reflujo es el ardor de estómago y del esófago, pero también se puede experimentar regurgitaciones, o un sabor ácido y amargo que invade la boca.
  • Otros síntomas que acompañan al reflujo son la disfagia o dificultad para tragar, que puede producir cierto dolor.
  • Junto con la disfagia puede producirse un dolor en el pecho, a la altura del esternón, que es importante no confundir con una angina de pecho o un infarto: son episodios de dolor torácico no cardíaco, alteración que puede producirse en los casos más graves o incluso podría ser una señal de cáncer esofágico.

Obesos y fumadores: ¡mucho ojo!
El incremento del consumo de antiácidos por parte de los jóvenes se debe, según los expertos, a la mala alimentación y al consumo abusivo de alcohol y tabaco. Igualmente, la obesidad también es un factor de riesgo, ya que aumenta la presión abdominal, lo cual puede hacer que los contenidos del estómago se devuelvan al esófago. Según la Guía Práctica Clínica en el manejo del paciente con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), en los estudios realizados en España se observa una elevada prevalencia de síntomas de ERGE y/o esofagitis en pacientes con obesidad mórbida, es decir, con un índice de masa corporal IMC > 40 kg/m2. Además, según la Guía, dentro de los factores dietéticos que agravan los reflujos ácidos están las frutas y los zumos, bebidas carbonatadas, cafeína, comidas copiosas y comidas grasas, así como el uso abusivo de especias. Igualmente el tabaco resulta perjudicial a la hora de combatir la acidez: un estudio de casos y controles muestra que en las personas que han fumado diariamente durante más de 20 años el consumo de tabaco se relaciona a un incremento de los síntomas de ERGE. Por ello, según los expertos que han elaborado la guía, las personas con sobrepeso u obesidad y/o fumadoras deberían recibir consejo claro, específico y personalizado dirigido a modificar el riesgo de presentar síntomas de ERGE. Por otra parte, mientras que el ejercicio físico intenso se considera un factor de riesgo que exacerba los síntomas de la ERGE, un estudio de casos y controles muestra que el ejercicio físico regular semanal, de 30 o más minutos al día, podría ser una medida protectora.

Complicaciones asociadas
Según el doctor Luis Vázquez Pedreño, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, el 10% de los afectados por reflujo gastroesofágico crónico desarrollarán esófago de Barrett. El síndrome de Barrett se considera un trastorno pre-maligno, una condición que evoluciona a cáncer con una frecuencia entre 30 y 40 veces por encima de las estadísticas que presenta la población normal. El reflujo que lo ocasiona se asocia con síntomas de acidez gástrica de larga duración. Esta sensación de ardor, que puede ir acompañada de una salivación excesiva, tiende a presentarse después de las comidas o cuando la persona se recuesta. Es posible, asimismo, que el paciente sufra disfagia y, en consecuencia, pierda peso (aunque también puede ganarlo), así como que padezca regurgitación y sienta dolor retroesternal. Según este experto, el principal problema del esófago de Barrett es la progresión de la metaplasia intestinal a displasia de bajo grado (DBG), displasia de alto grado (DAG) y adenocarcinoma (ADC), al producirse un cúmulo de mutaciones genéticas y otras alteraciones en estas células”.

Para confirmar el diagnóstico será necesaria la realización de una endoscopia digestiva alta con toma de biopsias de la mucosa esofágica. De darse un resultado positivo, el “primer paso será la aprobación de estilos de vida y hábitos dietéticos saludables y, si es preciso, antiácidos, bloqueadores de los receptores H2 de la histamina y fármacos antisecretores, como los inhibidores de la bomba de protones, que tienen por objeto eliminar o reducir el reflujo gastroesofágico evitando así la aparición de la metaplasia intestinal”, afirma Vázquez Pedreño.

A título preventivo, conviene evitar el consumo de tabaco y alcohol así como prevenir la obesidad realizando ejercicio. “Es importante llevar una dieta equilibrada disminuyendo la ingesta de fritos, picantes, especias y café y aumentando el consumo de frutas, verduras y pescados”, apunta Vazquez Pedreño. Se recomienda también realizar cinco comidas al día y cenar dos horas antes de acostarse.

La solución: buenos hábitos
Incorporar a la vida diaria una serie de hábitos puede ayudar a prevenir la acidez gástrica y otros síntomas de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE):
1. Evita los alimentos y bebidas que puedan desencadenar el reflujo, como el alcohol (incluyendo bebidas de baja graduación como la cerveza o la sidra), la cafeína, las bebidas carbonatadas, el chocolate, los cítricos, la menta y la hierbabuena, los alimentos grasos, picantes y muy especiados, así como los productos lácteos ricos en grasa, tomates y salsas de tomate. Evita también las comidas muy calientes o muy frías.
2. Evita agacharte o hacer ejercicio inmediatamente después de comer.
3. Evita comer o recostarse entre 3 a 4 horas antes de irte a dormir. Acostarte lleno hace que los contenidos del estómago ejerzan más presión sobre el esfínter esofágico inferior (LES).
4. Ingiere pequeñas cantidades de comida.
5. Evita el uso de cinturones apretados o vestimentas alrededor de la cintura, que aprietan el estómago y pueden forzar los alimentos a devolverse.
6. Baja de peso, si tienes sobrepeso, ya que la obesidad aumenta la presión abdominal.
7. Practica ejercicio físico regular 30 minutos o más al día, evitando el ejercicio físico intenso.
8. Duerme con la cabeza levantada unos 15 cm (6 pulgadas). Al dormir con la cabeza a un nivel más alto que el estómago se reduce la posibilidad de que los alimentos digeridos se devuelvan al esófago. Diversos estudios muestran que el reflujo aumenta al estar en posición de decúbito sobre el lado derecho, mientras que los pacientes que duermen con la cabecera de la cama elevada presentan menos episodios de reflujo que los que duermen en posición plana.
9. No fumes. Los productos químicos del cigarrillo debilitan el esfínter esofágico inferior (LES).
10. Reduce el estrés.
11. Son alimentos recomendables para calmar las molestias, la patata y la zanahoria (neutralizan la acidez), el arroz y la manzana (desinflaman la mucosa digestiva), la avena en copos (contiene mucílagos, un tipo de fibra soluble con efecto suavizante de la mucosa gástrica). Para aderezar los platos, en lugar de vinagre de vino se puede emplear zumo de limón y vinagre de manzana. Aunque ambos alimentos también son ácidos, se toleran mejor, aunque dependerá de cada individuo.
12. Ponte en manos de un médico o farmacéutico, quien te indicará cuál es el medicamento que más te conviene. Algunos medicamentos disminuyen la presión del esfínter esofágico inferior (bloqueadores de los canales del calcio, anticolinérgicos, aminofilinas y nitratos) y otros disminuyen el tránsito gastrointestinal (opiáceos y esteroides). El consumo de ácido acetilsalicílico y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) está relacionado con erosiones esofágicas o con el desarrollo de estenosis. Igualmente, es importante elegir de manera cuidadosa los alimentos que se vayan a ingerir ya que, aunque los antiácidos como el bicarbonato sódico solucionan el problema en el momento, pueden producir un efecto rebote e incluso interferir en la absorción de algunas vitaminas.

¡Córtala ya!
Es importante cortar la acidez en el momento que se presenta, ya que a la larga, condiciones de acidez como las que se producen en el esófago pueden causar daños en el ADN y, en última instancia, derivar en cáncer al interferir con la acción de una enzima llamada topoisomeresa II (TOP2), según han concluido investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (EEUU) en un nuevo estudio publicado en la última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los autores de este trabajo sospecharon que las condiciones ácidas, como las que se dan en el esófago cuando se producen ardores (reflujos ácidos), pueden evitar una reparación subsiguiente de los tejidos, perpetuando los cortes de TOP2 y causando daños en el ADN.

¡Al médico rápido!

  • Si presentas heces de color negro (como el alquitrán) o marrón.
  • Si tienes una sensación de ardor y un dolor constrictivo u opresivo en el pecho. Algunas veces, las personas que piensan que tienen acidez gástrica están experimentando un ataque cardíaco.
  • Si bajas de peso inintencionadamente.
  • Si tienes dificultad para tragar (los alimentos se sienten atrancados a medida que bajan).
  • Si experimentas una tos o sibilancias que no desaparecen.
  • Si los síntomas empeoran con antiácidos o con bloqueadores H2.

El farmacéutico, en primera línea
En muchas ocasiones los pacientes con enfermedades como reflujo gastroesofágico, acidez puntual, hernia de hiato o dispepsia no acuden en un primer momento a las consultas de atención primaria, sino que acuden a la farmacia a por un alivio sintomático, ya que lo consideran un problema puntual. Es el farmacéutico quien, con unas sencillas preguntas, puede orientar al paciente sobre la necesidad de consultar o no a un médico. Según afirma Jesús Carlos Gómez, miembro de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC), el farmacéutico puede jugar un papel importante, evitando las interacciones entre medicamentos, efectos secundarios, haciendo que el tratamiento sea mucho más efectivo y aumentarndo el cumplimiento terapéutico del paciente.

Estos talleres de discusión se realizan coincidiendo con el 25 aniversario de la salida al mercado del almagato Almax, del que Jesús Carlos Gómez dice que “es el fármaco de referencia, que sigue estando de actualidad y con En ese momento el almagato es fundamental”.

Medicamentos: todos los que son
1. Antiácidos y alginatos: los antiácidos a demanda solos y/o en combinación con los alginatos se pueden utilizar para controlar los episodios leves de pirosis. El almagato, comercializado desde 1982, sigue siendo líder del mercado tanto para médicos como para farmacéuticos según consideran más del 90 por ciento de los médicos y de los farmacéuticos españoles encuestados por Almirall. Este medicamento está indicado en los casos de acidez gástrica puntual, ya que es muy efectivo por su rapidez de acción. También en aquellos pacientes que tienen algún tipo de patología digestiva que no solucionan bien y que pueden tener picos puntuales de acidez. A la hora de prescribir los antiácidos y alginatos, hay que tener en cuenta sus potenciales efectos secundarios (estreñimiento, diarrea, vómitos, gases).
2. Antagonistas H2: los antagonistas H2 son una opción en el tratamiento en el síndrome típico de la ERGE y de la esofagitis por reflujo en su fase aguda (dosis estándar) y de mantenimiento (dosis estándar y/o mitad de dosis). Sus posibles efectos secundarios son citopenias, ginecomastia, alteraciones de la función hepática y reacciones de hipersensibilidad.
3. Inhibidores de la bomba de protones (IBP): han cambiado drásticamente la historia natural de las enfermedades relacionadas con el ácido gástrico, tanto las úlceras pépticas como las esofagitis por reflujo. Son potentes inhibidores de la secreción de ácido en el estómago, consiguiento la patología producida por la hipersecreción ácida gástrica. Además, su asociación a antibióticos ha conseguido erradicar en la mayoría de las ocasiones el H. pylori, con lo que se consiguen curar con relativa facilidad las úlceras pépticas relacionadas con este germen y evitar recidivas. En cuanto a sus posibles efectos secundarios están las náuseas, diarreas y cefaleas).
4. La cirugía antirreflujo debería plantearse ante el fracaso de la medicación (recidivas frecuentes, intolerancia al tratamiento farmacológico), y en caso de deseo expreso del paciente. La opción del tratamiento quirúrgico se debe personalizar y los pacientes deben estar informados de los beneficios y riesgos.

Fitoterapia contra la acidez
La fitoterapia puede se un buen campo de cultivo para aliviar la acidez o ardor de estómago. Algunas de las infusiones más adecuadas son las que se preparan con manzanilla, melisa, espino albar, tila y regaliz. La manzanilla es la solución de urgencia ante una indigestión, y tomarla en infusión después de comer resulta aliviante. La melisa tiene la particularidad de ser digestiva, antiespasmódica y colerética, es decir, que estimula la producción y secreción de bilis.

El espino albar, combinado con plantas relajantes como la valeriana y la tila, actúa de manera eficaz contra el estrés, la ansiedad y otros trastornos nerviosos que pueden generar más acidez. De igual forma resulta útil en el tratamiento de los síntomas que acompañan a la úlcera péptica provocada por estrés. El regaliz tiene un componente, la glicirrina, con propiedades antiácidas y antiinflamatorias de la mucosa gástrica, que hacen que esta planta esté recomendada como tratamiento complementario de alteraciones digestivas como la pirosis o acidez, la gastritis e incluso la úlcera. El té suave y reposado también se considera beneficioso dada su riqueza en taninos, compuestos que ayudan a desinflamar la mucosa gástrica.





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