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ADICCIONES Un denominador común

ADICCIONES Un denominador común

ADICCIONES Un denominador común

Al juego, al deporte, a internet, al sexo, a las compras… Bajo todas estas adicciones del comportamiento se suelen esconder personas inseguras y perfeccionistas que, la mayoría de las veces, presentan lo que los expertos llaman patología dual, es decir, una enfermedad que designa la existencia simultánea de un trastorno adictivo y otro trastorno mental.

Las adicciones comportamentales son trastornos de dependencia vinculados a actividades humanas diversas, a menudo placenteras, no relacionadas con la ingestión de sustancias. Dentro de las adicciones del comportamiento se engloban la adicción al juego, a Internet, al sexo, al deporte, o los trastornos de conducta alimentaria. Según explica el doctor Ignacio Basurte, psiquiatra del basurteHospital Universitario Gregorio Marañón y secretario de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), “España ha experimentado un aumento de todas estas conductas adictivas, pero de una manera muy similar a la que puedan tener nuestros vecinos europeos puesto que el estilo de vida a grandes rasgos es similar. El mayor acceso a las nuevas tecnologías, la importancia de nuestro físico o el ritmo desmedido en los trabajos, favorecen que se produzcan adicciones a estas o a otras conductas”. Aunque no existe un perfil concreto del adicto a una determinada conducta, “sí que se observa una mayor tendencia de los jóvenes y adolescentes a presentar un importante consumo de tecnologías, ya sea ordenador o dispositivos móviles. En la edad adulta, el abanico es más amplio, yendo desde la adicción al deporte o al trabajo hasta la adicción a las compras o los grupos de alienación psicológica (conocidos comúnmente como sectas)”, explica el experto.

Según los expertos, las adicciones a sustancias y las adicciones comportamentales comparten sustratos neurobiológicos. Así, estiman que al menos siete de cada diez pacientes que consultan por una conducta adictiva, tanto a sustancias como a adicciones comportamentales (como el Juego Patológico), pueden y deben ser diagnosticados de otro trastorno psicopatológico, y la mayoría de los estudios epidemiológicos muestran que los trastornos mentales, que pueden incluso ser subclínicos, preceden normalmente a las conductas adictivas.

Adictos al juego: conócelos
El juego patológico es una alteración del comportamiento por la que el individuo siente la necesidad irrefrenable de jugar, una dependencia manifiesta del juego y una interferencia grave en su vida laboral y familiar, llegando a abandonar cualquier otro tipo de actividades o aficiones. Según ha explicado el echeburuadoctor Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, “se trata de un trastorno crónico incapacitante que comporta importantes consecuencias negativas para las personas que lo padecen y su entorno. Se calcula que en España existe un 1% de personas con adicción al juego, alrededor de 470.000 personas, un trastorno que puede afectar a hombres y mujeres, aunque suelen tener un perfil de adicción distinto. De hecho, en los centros de tratamiento por esta adicción apenas una de cada diez pacientes es mujer”.

Los jugadores patológicos presentan una marcada impulsividad. Según explica el doctor Echeburúa, “muchos adictos al juego tienen antecedentes de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), no tanto como comorbilidad sino como factor precursor, porque el juego está vinculado a la impulsividad y las personas impulsivas representan un sector vulnerable que puede implicarse en conductas adictivas”. Por otro lado, “en el juego patológico existe una comorbilidad con la depresión y los trastornos de ansiedad, sobre todo en el caso de las mujeres, mientras que en los hombres pueden existir problemas como el abuso del alcohol y las drogas”, añade.

Según explica el doctor Echeburúa, “en nuestro país existe mucha afición al juego, de hecho se calcula que hasta un 70% de la población es aficionada a juegos de azar como la lotería”. Aunque no disponemos de estudios epidemiológicos a nivel nacional sobre la adicción al juego patológico, puede haber alrededor de un 1,1% de jugadores patológicos y otro 1% de jugadores problemáticos que, sin reunir los requisitos del diagnóstico, juegan de manera arriesgada y peligrosa, lo que les crea dificultades en su vida cotidiana”.

Mujeres y hombres presentan un perfil distinto de adicción. “Realmente el juego que mayor problemática crea en cuanto al número de personas afectadas que acuden a tratamiento es el de las máquinas tragaperras, que es el preferido por los hombres, seguido, pero de lejos, por el bingo, que es al que con más frecuencia presentan adicción las mujeres. Por su parte, los jóvenes se sienten más atraídos por las apuestas deportivas a través de Internet y el póquer online. Los factores que influyen para que las máquinas tragaperras sean el tipo de juego más problemático son la facilidad para el acceso, dado que en casi todos los bares se encuentran, y el bajo coste de una apuesta”, apunta el experto.

Trastornos de la conducta alimentaria
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) suponen otra de las adicciones comportamentales en auge en España. Se trata de enfermedades mentales que comportan anomalías graves durante la ingesta y convierten la comida en un enemigo. Son cada vez más frecuentes y actualmente se encuentran entre las patologías más graves de la población española. Aunque la edad de inicio suele ser la adolescencia, una gran parte de los casos se prolongan durante la vida adulta. “El prototipo de paciente que lo sufre es una mujer, con estudios universitarios de unos 26 años, revela el doctor Basurte. Además, en el 17% de los casos, encontramos casos de patología dual. Es decir, estas pacientes suman a su trastorno mental algún tipo de adicción”, apunta. El síntoma externo podría ser una alteración de la conducta alimenticia (dietas prolongadas, pérdida de peso…) pero el origen de estos trastornos se explica a partir de una alteración mental cuya expresión psicológica es un elevado nivel de insatisfacción personal, miedo a madurar, elevados índices de autoexigencia, ideas distorsionadas sobre el peso o la comida, etcétera. Los trastornos alimentarios más conocidos que se enmarcan dentro de este conjunto son la anorexia, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. En España, como en el resto de los países desarrollados, los casos de bulimia superan los de anorexia.

Los pacientes con TCA presentan una elevada comorbilidad. “El trastorno depresivo aparece entre un 35 y un 81% de los casos, el trastorno bipolar hasta en un 56% de los casos, llegando hasta el 40% los pacientes que tienen historia familiar de enfermedad afectiva. Entre los trastornos de ansiedad destaca la fobia social (17%), trastorno de ansiedad generalizada (12%), el trastorno de pánico de un 2% hasta el 31% y el trastorno obsesivo compulsivo entre un 20 y 31%. Hay que destacar también el carácter multimpulsivo de los pacientes bulímicos, quienes más de la mitad consumen sustancias y hasta el 62% desarrollan cleptomanía”, destaca el doctor Basurte.

Adicción al deporte: muy ligado a las TCA
El 40% de las personas con trastorno de la conducta alimentaria (TCA) son adictos al deporte, ya que el ejercicio se convierte en una medida compensatoria para la pérdida de peso. Esta adicción también es más frecuente entre los pacientes con adicción al alcohol y otras drogas y en personas que sufren disforia y rasgos obsesivos y de personalidad límite.

En los últimos años se ha incrementado notablemente la asistencia a gimnasios y la realización de deporte de manera rutinaria, algo que en palabras del doctor Ignacio Basurte, “es recomendable”. Este experto asegura que “los estilos de vida saludables como una alimentación variada y equilibrada y el ejercicio moderado es aconsejable en todas las épocas del año”. El problema radica en que en algunos casos detrás del “hábito” del deporte se encubren otros trastornos como trastornos de la alimentación donde el ejercicio se convierte en medida compensatoria para la pérdida de peso y, en algunos casos, deriva en un patrón de conducta anómalo que esconde psicopatología, como ocurre con la vigorexia, afirma el doctor Basurte.

Muchos autores defienden que el deporte produce a nivel cerebral las mismas reacciones que provocan las drogas en el cerebro de los consumidores. En este sentido, el presidente de la SEPD considera que “en personas vulnerables, expuestas, se podría afirmar que se producen reacciones semejantes. Hay personas que tienen sistemas y circuitos cerebrales disfuncionales que dan lugar a diferentes síntomas psíquicos como malestar, problemas de relación interpersonal y que mejoran cuando realizan un ejercicio físico intenso”. En el lado contrario existen terapias para pacientes con patología dual que incluyen la práctica deportiva como parte del tratamiento. “A día de hoy sabemos que el deporte es competitivo con el autoconsumo de drogas (que destruye neuronas) y que aumenta la neurogénesis (creación de neuronas).

Adictos a internet: el síndrome de la puerta cerrada
Según los análisis realizados, la zona del mundo en la que más incidencia existe de adicción a internet en niños y adolescentes es en Corea del Sur, donde el 24% de los pacientes niños diagnosticados de adicción a internet requiere hospitalización. En España, el 27% de los adolescentes con adicción a internet presenta problemas de conducta y el 57% prefiere las ciberrelaciones frente a las personales. Según el doctor Jesús de la Gándara, del Hospital Universitario de Burgos, “se estima que el 10% de los niños y adolescentes con adicción a internet presenta síndrome de la puerta cerrada, el 57% prefiere las cíber relaciones a las relaciones personales, el 27% presenta problemas de conducta y la mayoría de ellos hace uso de las nuevas tecnologías sin control adulto”.

Pero, ¿cuándo se puede hablar de adicción a internet? ¿Existen causas biológicas asociadas? ¿Cuáles son las características clínicas de la adicción a las tecnologías de la información (TICs)?El uso de internet, sea cual sea su contenido (juego, sexo, búsqueda de información o chateo), se convierte en adicción cuando tiene repercusiones sobre la salud y existe una pérdida de control sobre este uso. Los expertos aconsejan a los padres estar alertas al anonimato, la adopción de doble personalidad en internet, el aumento del peso de la personalidad adquirida a través del personaje que se usa en la Red y la utilización de la misma para cubrir otras necesidades. “La patogenia es similar a otros tipos de adicciones: hay un inicio, seguido de reiteración, consolidación, pérdida de control y complicaciones y síndrome de abstinencia”, afirma el doctor de la Gándara. Asimismo, este experto hace hincapié en que cuando un adolescente o un adulto presentan abuso de nuevas tecnologías y estrés tecnológico, el riesgo de que se presente este tipo de adicción es muy alto y afecta a la mayoría.

Desde el punto de vista de la Neurobiología, el doctor de la Gándara explica que “se presenta un deterioro de la actividad del neurotransmisor 5HT, todo remite a los sistemas cerebrales de recompensa como en otro tipo de adicciones, lo que genera un conflicto que la serotonina intenta modular”. Sin duda, a ello hay que sumar el factor medioambiental, “algo que tiene un gran peso, teniendo en cuenta, por ejemplo, que cuanto más abusadores de las nuevas tecnologías de la información son los padres más lo son los hijos”, concluye el doctor de la Gándara.

No obstante, este experto destaca que las nuevas tecnologías también producen beneficios en el cerebro humano, ya que pueden repercutir en una rápida evolución cerebral, si bien en la actualidad aún no hay evidencia científica al respecto.





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