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¡AGUA VA! Evita los accidentes

¡AGUA VA! Evita los accidentes

¡AGUA VA! Evita los accidentes

Aguas costeras, lagos, ríos de agua dulce y piscinas se convierten en un oasis dentro del árido y caluroso verano. Un oasis que se debe abordar con prudencia para minimizar riesgos, teniendo en cuenta que en Europa, el ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental en menores de 19 años. Te presentamos un catálogo de conductas seguras.

En Europa, el ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental en personas menores de 19 años, después de los accidentes de tráfico, y en nuestro país representa el 13% de la mortalidad infantil por lesiones. Según se recoge en el documento “Recomendaciones sobre la prevención de ahogamientos”, elaborado por el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones No Intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y publicado en la revista Anales de Pediatría, cada año 450 personas de todas las edades fallecen por este motivo, en la edad pediátrica, los niños pequeños y los adolescentes varones son los grupos de mayor riesgo. Por ello, y ante el comienzo de la temporada de baño, los pediatras recuerdan que una estrategia esencial de prevención de ahogamientos es la supervisión del niño que se encuentre próximo a cualquier entorno acuático, bien sea piscina, bañera, playa o cubos con agua, entre otros, “entendiendo como vigilancia adecuada cuando la distancia al menor es inferior a la longitud del brazo del cuidador, es decir, tenerlos al alcance”, especifican.

Ver el peligro
El Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones No Intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría ha elaborado el documento Recomendaciones sobre la prevención de ahogamientos en el que insta a que los criterios mínimos de seguridad establecidos sean iguales en toda Europa, y hace las siguientes recomendaciones:

  • Los niños deben aprender a nadar, sobre todo a partir de los 4 años, aunque advierten que “no proporciona protección completa, ni implica que el menor esté a salvo en un entorno acuático natural”. También recomiendan enseñar a los niños a que no naden sin la supervisión de un adulto.
  • La distancia de vigilancia adecuada de los niños en las piscinas debe ser el alcance de la mano.
  • La presencia de socorrista es la mejor forma de evitar que los accidentes acuáticos terminen en ahogamiento, pero no por ello se debe dejar de vigilar a los niños.
  • Las piscinas deben estar completamente valladas, a lo largo de todo el perímetro y a una altura suficiente para que no se pueda trepar y al mismo tiempo permita la visión de la piscina.
  • Evitar situaciones de distracción mientras los niños están dentro o alrededor del agua como hablar por el móvil o socializar.
  • En adolescentes, el 25% de los casos de muerte por ahogamiento está asociado al consumo de alcohol. Por lo tanto, subrayan la importancia de advertir a los adolescentes del riesgo que supone consumir alcohol o drogas mientras se practica natación o cualquier otra actividad deportiva acuática.
  • Una persona puede ahogarse si queda atrapada en una marea o corriente rápida, si una marea alta le cierra el paso, al caer por la borda de un barco, si es atrapada por obstáculos sumergidos o se queda dormida sobre un colchón hinchable mientras se adentra en el mar.
  • El uso de dispositivos personales de flotación cuando se navegue en cualquier embarcación de recreo e incluso para cuando los más pequeños estén cerca del agua debe ser obligatorio. Aconsejan optar por los chalecos salvavidas y evitar el uso de flotadores que se puedan deshinchar.
  • Los pediatras también recuerdan algunas sencillas medidas que pueden evitar lesiones y accidentes como vaciar cualquier recipiente con agua después de su uso (por ejemplo los cubos de la fregona), ya que en el caso de niños pequeños, el ahogamiento puede ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 cm en el fondo de un cubo, una bañera, una piscina portátil o un pozo.
  • También en las piscinas deben tomarse precauciones higiénicas adicionales, como ducharse antes de entrar al agua (incluso los niños) para impedir el contagio de enfermedades infecciosas, y se debe usar calzado de goma en las duchas para evitar afecciones por hongos, como el pie de atleta.
  • En general, también hay que ser precavidos con los cortes de digestión. Lo más recomendable es ducharse antes de introducirse en el agua para facilitar la aclimatación térmica del organismo que evitará cortes de digestión y otras complicaciones.

Ahogamiento secundario
¡No te fíes!
El ahogamiento secundario sucede, al igual que con el ahogamiento primario, cuando alguien inhala agua, pero no se produce inmediatamente, sino entre los 15 minutos y las 72 horas de haberse producido la inhalación. Generalmente se produce después de haber sufrido un semi-ahogamiento, por los daños ocasionados en el tejido pulmonar. El peligro radica en que si no se trata en un centro médico puede ser mortal, debiendo permanecer atentos a los siguientes síntomas: dificultad para respirar; tos intensa; cansancio extremo o inusual y/o comportamientos extraños respecto a la actividad cerebral como, dificultad para pronunciar palabras, pérdida de memoria o falta de atención.

Lesiones por impacto
Los riesgos para la salud más importantes en las aguas recreativas, además de los ahogamientos, son las lesiones por impactos, especialmente en la cabeza y en la columna vertebral. Las lesiones en la médula espinal pueden dar lugar a diversos grados de paraplejía o tetraplejía. En las piscinas los ahogamientos pueden deberse a accidentes al tirarse al agua de cabeza y perder el conocimiento por el impacto.

Por otro lado, avisan del riesgo de tirarse de cabeza en el agua, ya que esta práctica causa más del 70% de todas las lesiones medulares relacionadas con actividades deportivas y recreativas en el agua. Por ello, en el estudio, entre otras medidas, los pediatras solicitan el desarrollo de estándares europeos para las piscinas públicas que incluyan la señalización del nivel de profundidad del agua, además de otros aspectos como bordes de escalones coloreados, equipos de salvamento y tapas en orificios de succión, así como la implementación en el uso de señales y símbolos de seguridad estandarizados como por ejemplo el referido a la prohibición de tirarse de cabeza.

Si el agua está turbia puede ser difícil ver a los nadadores u obstáculos sumergidos, lo que incrementa las probabilidades de un accidente en el agua. Además, el agua puede parecer más profunda de lo que en realidad es. Las lesiones por impacto son normalmente resultado de accidentes de buceo, especialmente por bucear en aguas poco profundas y/o tropezar con obstáculos bajo el agua.

A la hora del baño, es aconsejable evitar los riesgos que representan las zambullidas, que provocan cada año más de un 5% de las lesiones medulares que se registran en nuestro país, sobre todo en niños y adolescentes: entre un 80% y un 90% de los afectados por estos accidentes tienen entre 15 y 25 años. Los expertos recomiendan sencillos consejos que minimizan este peligro.

“La protección cervical adecuada, el tiempo transcurrido desde el ahogamiento y la aplicación precoz de medidas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) por personal entrenado resultan cruciales para mejorar el pronóstico en un ahogamiento”.

Picaduras de medusas
Manual de instrucciones
Las medusas tienen unas células urticantes, que contienen en su interior veneno que liberan para defenderse de algún peligro o para capturar presas. Aunque siempre hay excepciones, no suelen ser graves y generalmente suele estar relacionado con la especie. El contacto con medusas, vivas, muertas o con restos de ellas se caracteriza por dolor y/o un picor intenso e inmediato en la zona afectada, pudiendo aparecer reacciones locales con enrojecimiento, inflamación y vesículas pequeñas entre otros. Más rara es la sintomatología de carácter general como náuseas, vómitos y calambres musculares y en los casos más graves pueden presentar pérdida de conciencia con el consecuente riesgo de ahogarse. Deben tener especial cuidado las personas con un historial de alergias así como las personas con problemas cardíacos.

  1. Limpiar la zona afectada por la picadura. No limpiar la zona afectada con agua dulce. Usar siempre agua salada.
  2. No frotar la zona afectada, ni con arena ni con la toalla ni con nada que pueda lesionar más.
  3. Durante 15 minutos aplicar frío sobre la zona afectada usando una bolsa de plástico que contenga hielo. Nunca aplicar hielo directamente a no ser que sea de agua marina.
  4. Si hay algún resto de tentáculo adherido a la piel, no realizar movimientos bruscos para desprenderse de ellos, se deben quitar, pero nunca tocar la zona afectada con las manos. Se utilizarán pinzas.
  5. Si el dolor es muy intenso o el estado de la persona empeora progresivamente, deberá acudir de inmediato a un centro médico.


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