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ANAFILAXIA EN EL COLE: cuestión de vida o muerte

ANAFILAXIA EN EL COLE: cuestión de vida o muerte

ANAFILAXIA EN EL COLE: cuestión de vida o muerte

Un tercio de las reacciones alérgicas se inicia en la escuela. La interrupción del tratamiento para el asma durante los meses estivales puede agravar los síntomas a la llegada del otoño.

El asma y la alergia a alimentos son las dos manifestaciones más frecuentes de la patología alérgica en la infancia. Concretamente, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el número de alérgicos a alimentos se ha duplicado en los últimos diez años. “Un tercio de las reacciones alérgicas en los niños se da por primera vez en la escuela. Es un entorno donde pasan muchas horas y donde los factores de riesgo se multiplican: comida en comedores, tomar comidas de los compañeros, paloma ibañezcumpleaños, etcétera”, explica la doctora Paloma Ibáñez, presidenta del Comité de Alergia Infantil de la SEAIC. El mayor incremento se observa en niños y adolescentes, dos grupos de población que pasan la mayor parte del día en el colegio.

Asma: picos de otoño
Junto con la alergia a alimentos, el asma es la otra manifestación alérgica más frecuente en la infancia, y en algunos países del mundo se relaciona el comienzo del otoño con la “epidemia de asma”. Si el verano es la mejor estación para los asmáticos porque disminuyen sus síntomas, al comenzar el curso coinciden varios factores que hacen aumentar las hospitalizaciones y las visitas a urgencias por agudizaciones de la patología. “El verano suele marcar un periodo de descanso de los síntomas entre las fases críticas de primavera y otoño. Por este motivo, y bajo la falsa sensación de control de la enfermedad, los pacientes dejan de tomar sus medicamentos”, comenta la doctora Ibáñez. “Precisamente esta interrupción del tratamiento contra el asma durante los meses estivales puede agravar los síntomas a la llegada del otoño. Por eso recomendamos proseguir con la toma de los medicamentos prescritos por el especialista, para evitar recaídas en septiembre”, añade.

tomas chivatoAnafilaxia: ¡reacciona pronto!
La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede ocurrir. Tal y como señala el doctor Tomás Chivato, ex presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo (Madrid), “se debe sospechar de anafilaxia cuando aparece en un corto periodo de tiempo y de manera aguda un síndrome que afecta a la piel y/o a las mucosas y que afecta al sistema respiratorio y/o circulatorio. Como la mayoría de las anafilaxias cursan con síntomas cutáneos, con este criterio al menos un 80% de las reacciones serían identificadas”.

Cómo actuar
1. PRIMERO, CON URGENCIA
: La doctora Ibañez resalta que “con prevención y tratamiento de urgencia se podría evitar llegar a situaciones en las que la vida del niño puede correr peligro. Por lo tanto es de vital importancia reconocer inmediatamente un episodio de anafilaxia, cuando se producen los primeros síntomas de reacción alérgica y no demorar inútilmente el tratamiento con los dispositivos de adrenalina autoinyectable, pues es lo que puede marcar la diferencia entre una reacción controlada y una reacción grave con riesgo de muerte, por lo que los pacientes diagnosticados con riesgo de reacciones de anafilaxia deben llevar consigo autoinyectables de adrenalina. La adrenalina por vía intramuscular es la pauta más eficaz para el tratamiento de la anafilaxia ya que es capaz de prevenir el broncoespasmo y el colapso cardiovascular.

2. DESPUÉS, CON CALMA: una vez transcurrido el episodio es esencial que el alergólogo realice un diagnóstico enfocado a determinar la causa que desencadenó la reacción y, educar al paciente, a sus familiares y a los educadores sobre cómo evitar la causa desencadenante, cómo reconocer la reacción alérgica y cómo actuar ante posibles nuevos episodios”.

SÍNTOMAS
sintomas

Más formación en la escuela
En este sentido, desde la SEAIC se reclama mayor formación e información en las escuelas ante los casos de alergia grave. “Muchas veces son los padres, los profesores o el entorno más cercano quien se enfrenta a las reacciones anafilácticas. Estas situaciones son sumamente traumáticas, por eso es tan importante que los propios pacientes, allegados y sectores implicados sepan reconocer los síntomas de gravedad, cómo intervenir y conozcan el funcionamiento de los autoinyectores, cuyo uso no requiere conocimientos sanitarios y, en definitiva, dispongan de toda la información posible para actuar eficazmente”, comenta Pilar Hernández, presidenta de la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex (AEPNAA). Por ello, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI, por sus siglas en inglés) ha trabajado en la elaboración de un documento sobre Estándares Mínimos Internacionales para la Alergia Infantil en la Escuela que tiene como objetivo homogeneizar el mínimo de requisitos para la seguridad de cualquier niño que sufra alergia en todo el mundo. El documento, que ofrece recomendaciones y pautas de actuación, establece entre sus conclusiones la necesidad de reconocimiento de esta condición en los niños como el primer paso para su correcta atención.

Asma con alergia a alimentos: más riesgo de anafilaxia
Según explica la alergóloga, “en publicaciones recientes se ha demostrado un aumento considerable de casos de anafilaxia por alimentos en los niños de 4 a 9 años. Además, las reacciones graves por alergia a alimentos se potencian en niños que sufren asma y pueden llegar a presentar una reacción de anafilaxia más fácilmente”.

¿Y qué pasa con el deporte?
Los alergólogos llevan mucho tiempo insistiendo en que el deporte no sólo no es contraproducente, sino que resulta saludable para los niños que padecen asma. La actividad deportiva mejora el desarrollo del niño y favorece una buena condición física, ayudando a disminuir la intensidad de las crisis asmáticas. “Es fundamental que los niños con asma estén perfectamente controlados con el tratamiento correcto que debe ser supervisado periódicamente por su médico. En estas condiciones el niño asmático puede hacer actividad física exactamente igual que cualquier otro niño, y eso incluye partidos de fútbol, o cualquier otro juego durante el recreo, prácticas que además facilitan su integración en el entorno social”, insiste la doctora Ibañez. “Por supuesto que en ocasiones hay que adoptar algunas medidas preventivas más “estrictas. Por ejemplo, los niños que tienen alergia al polen deben evitar hacer deporte al aire libre en época de polinización”, concluye la alergóloga.





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